El milagro católico estuvo muy lejos y la UC quedó fuera de la Copa Sudamericana

Los cruzados vencieron por 3-2 a Independiente del Valle, pero la derrota por 5-0 en Quito les pasó la cuenta. Más allá de la digna despedida, está lejos de ser un consuelo para un equipo que se armó para dar pelea en el concierto internacional.

Por Pablo Serey

Universidad Católica necesitaba cinco goles para forzar los penales ante Independiente del Valle en San Carlos de Apoquindo, por la vuelta de la segunda fase de la Copa Sudamericana. Sin embargo, dada la regla del gol de visita, recién iniciado el partido, a los cuatro minutos, los cruzados pasaron a requerir siete, los que no llegaron para quedar eliminados, tras vencer por un insuficiente 3-2.

Como era obvio, la Franja salió con todo en busca del arco rival. Y lo pagó caro en su propio pórtico, porque  Alan Franco mandó a callar al público local cuando varios todavía no se sentaban con una sutil definición.

Parecía una continuación de la pesadilla vivida en Quito. No obstante, la UC despertó de inmediato, ayudada por la expulsión de Anthony Landázuri, a los 23’.

De esa falta surgió el primer tanto de los estudiantiles, pues José Pedro Fuenzalida envió un centro que Juan Cornejo desvió para poner el 1-1. Se entusiasmaban los fanáticos.

A los 33’, el mismo Chapa lanzó desde la derecha, Duvier Riascos punteó la pelota y ésta se le coló por entre las piernas al arquero ecuatoriano para el 2-1. Había esperanzas.

La Cato pudo aumentar, aunque también se salvó con un palo del visitante. Así se fueron al descanso, con la misma exigencia del arranque: cinco dianas, esta vez para clasificar directo.

 

Todos arriba

Tras el entretiempo, Gustavo Quinteros ordenó el ingreso de Diego Valencia por Ignacio Saavedra. Con dos delanteros de área, la UC se volcó sobre el arco de Independiente del Valle, con lo que el partido se jugó en una sola mitad de la cancha.

Sin embargo, los minutos pasaban y ya se asumía que la hazaña estaba muy lejana. Empezó a llover, como también llovían los centros sobre el área visitante.

En uno de esos tantos envíos, otra vez de Fuenzalida, desde un tiro de esquina, un ecuatoriano rechazó para atrás y otro, Angelo Preciado, la mandó para adentro de su propio pórtico. Era el 3-1 y quedaba un cuarto de hora por jugarse.

Valencia tuvo el 4-1, pero el meta forastero, que se dedicó a tirarse al piso durante todo el segundo lapso, estuvo notable. Y en un contragolpe, a los 86’, Cristián Dájome convirtió el descuento lapidario.

Universidad Católica se despidió luchando de la Copa Sudamericana, aunque está lejos de ser un consuelo para un equipo que se armó para dar pelea en el concierto internacional.

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