Columna: El cambio de Rueda

El entrenador de la selección chilena mostró toda su experiencia con una modificación que quebró a Colombia en los cuartos de final.

Por Carlos Silva Rojas

Minuto 75 de partido. Chile 0-0 Colombia. El equipo cafetero había cambiado su táctica de juego hacía muy poco (8'), con el ingreso del volante ofensivo Edwin Cardona por Mateus Uribe, movimiento que provocó, a la postre, el lucimiento de Reinaldo Rueda, criticado por muchos hace muy poco, quien, con la modificación que hizo, le dio una clase de fútbol a Carlos Queiroz y muchos otros más.

El técnico de la Roja se dio cuenta que le "sobraba" un jugador por la banda derecha, porque el lateral Tesillo no atacaba y Roger Martínez no hacía daño por ese sector. Su idea, a priori, parecía defensiva, porque sacó a un puntero diestro como José Pedro Fuenzalida, para poner a un volante de corte, como lo fue Esteban Pavez.

A simple vista se veía como "un ladrillo más" para la muralla defensiva de Chile, pero no fue nada de eso, desde ese momento la Selección volvió a tomar el control del partido, porque dominó la mitad de la cancha.

Pavez se paró al lado del excelente Erick Pulgar. El hombre de Colo Colo provocó la "liberación" de tres hombres en el esquema de Rueda. Mauricio Isla se soltó por su sector, porque el 14 cubría su espalda, y lo más importante, también pudieron tener más contacto con el área rival Arturo Vidal y Charles Aránguiz, porque tras ellos había dos jugadores encargados del equilibrio.

Justo con el cambio de Rueda murió la idea de Queiroz, que intentaba darle más fútbol a su equipo con Cardona en cancha, y tras el movimiento magistral del DT de Chile se quedó atado de manos, porque las últimas dos variantes que hizo fueron puesto por puesto (Zapata por Falcao y Díaz por Martínez), quedando expuesto a una inspiración individual más que a un proyecto ofensivo amparado en un sistema.

Los años de circo se le notan a Reinaldo Rueda, había que esperarlo, las críticas en la previa fueron desmedidas y fuera de toda realidad, porque los amistosos son eso, amistosos, con partidos de seis cambios que se desvirtúan. Lo que vale es por los puntos, donde Chile demostró esa mística de siempre y hace soñar a todos de un tricampeonato que sí es posible, sobre todo porque hay grandes jugadores y un tremendo estratega guiándolos desde la banca.

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