René Orozco: "Las Sociedades Anónimas están matando al fútbol"

El doctor, timonel azul durante 13 años, no se deja seducir por los títulos ni las buenas campañas internacionales de su equipo de siempre.

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Por Eduardo Bruna

La satisfacción de ver arriba y ganadora a la U de toda su vida no cambia la forma de pensar del doctor René Orozco. Mucho más allá de las alegrías, siente que el club que dirigió por 13 años ya no es lo que fue. Y le duele. Para él, “transformaron la institución en un negocio, y desde el momento en que  el deporte se transforma en un negocio, pierde su esencia. Las Sociedades Anónimas definitivamente están matando al fútbol”.

Recuerda que fue uno de los primeros, si no el primero, que se opuso a la implantación de un sistema que se ofreció como la panacea para todos los males del fútbol.

Señala: “Se lo dije en el Estadio Nacional al propio Presidente Lagos, que estaba acompañado por su secretario general de Gobierno, Heraldo Muñoz, y por Arturo Salah, en su calidad de director de Deportes. Para mí era inconcebible que los grandes grupos económicos, los ricos de este país, pretendieran también apropiarse del fútbol, como ya lo habían hecho con los servicios, la previsión, la salud y la educación. Y más inconcebible que fuera un gobierno de la Concertación, encabezado por un socialista por añadidura, quien les allanara el camino. Recuerdo que el señor Muñoz intentó una débil defensa, replicándome que los socios iban a tener el 51 por ciento de las acciones y que sólo el 49 por ciento iba a poder ser adquirido por los inversionistas. ¿Habías visto tú explicación más absurda? Ninguno de esos tipos, acostumbrados a hacer y deshacer en sus empresas, iba a meter  plata en los clubes si no podían mandar. Y así fue: cinco caballeros son, en este momento, dueños del 76 por ciento de la U”.

¿Y cómo se explica usted, doctor, la actitud de Lagos?

Es algo a lo que por más que le busco, no le encuentro explicación. Y él no puede decir que no se lo advirtieron. Porque yo recuerdo muy bien que a él le dije: Presidente, si se privatiza el fútbol, RN se va a apropiar de Colo Colo y la UDI de la U. Con el paso de los años me encontré con él, y me dijo que lamentablemente no me había escuchado como debió haberlo hecho.

Me imagino que, cuando usted se enteró de la quiebra de Colo Colo, supo que el próximo club en quebrar iba a ser la U.

Claro que lo sabía. Para implantar este sistemita, en que los ricachones se adueñaran también del fútbol, era imprescindible quebrar a las dos instituciones más poderosas y más populares. Y para lograrlo no se trepidó en quebrantar la ley. Porque lo que dice Dragicevic es verdad: como corporaciones deportivas de derecho privado, sin fines de lucro, nos podían hacer desaparecer, pero no quebrar. Y sin embargo lo hicieron. Fue una gran confabulación, en que increíblemente se echó mano a todo. A Colo Colo lo hicieron quebrar por una deuda pichiruche, que incluso Peter pagó al día siguiente sin que se levantara la quiebra, como era el compromiso de la jueza Marchant. Y a nosotros nos empezó a perseguir la Tesorería General de la República, por una supuesta deuda de siete mil millones de pesos en impuestos impagos. De la noche a la mañana se desconoció el DFL 1, de 1970, que estipulaba claramente que los clubes no retendrían el impuesto único a los jugadores por concepto de primas y premios. Empezaron a embargarnos las recaudaciones. Una vez nos retuvieron los ingresos de un Clásico y a la siguiente el embargo se llevó a cabo en las propias boleterías del estadio. Fue una guerra desatada, que no conoció límites. Ni siquiera el de la decencia”.

Usted trató de arreglar ese problema.

Por supuesto. Teníamos las causas radicadas en los Juzgados 21 y 22. Alegábamos la ilegalidad de dicho cobro y, por último, también la prescripción. Recuerdo que incluso acudí a la reunión con Marcelino Alarcón, brazo derecho de Gianni Lambertini en la Tesorería, intentando se reparara tal injusticia. Fui con mi abogada y con Fernardo Braun, el tesorero. Ahí fue donde se me ofreció la condonación de la deuda, a cambio de mi renuncia y el paso de la U a Sociedad Anónima. Recuerdo que me paré y le dije al señor Alarcón que extorsiones nunca había aceptado y que no iba a empezar a estas alturas de mi vida. El señor Alarcón, muy molesto, me dijo que no le gustaba mi lenguaje. Yo le respondí que a mí lo que no me gustaba era la extorsión.

Una gran diferencia con la condonación que ha favorecido a otras empresas, como Johnsons, por ejemplo.

Y Johnsons es sólo una de las muchas empresas que han gozado de perdonazos increíbles e indecentes. Por esa misma época en que se ahogaba a la U recuerdo que hubo un perdonazo muchísimo, pero muchísimo mayor. Te estoy hablando de cifras realmente gigantescas. Perdonazos que, por supuesto, nunca favorecen a la gente común. Oye, si este país está convertido en algo asqueroso.

Por lo menos a usted no lo metieron a Capuchinos, como a Peter Dragicevic.

Con Dragicevic la injusticia fue tanta, que yo jamás dudé en ir a declarar en su favor. Colo Colo y la U han sido siempre rivales, pero nunca enemigos. Y por lo demás era una cuestión de ética y de humanidad. Porque si era por haber eludido impuestos, entonces todos los presidentes de clubes teníamos que caer presos. Me acuerdo que ante la jueza, me parece que de apellido Domínguez, leí el artículo 78 de la Ley 19.712 del Deporte, marco legal para dar vida a las Sociedades Anónimas, que dice: Deróganse la ley Nº 17.276 y sus normas complementarias, con excepción del decreto con fuerza de ley Nº 1, de 1970, del Ministerio de Defensa Nacional, que fijó el Estatuto de los Deportistas Profesionales y trabajadores que desempeñen actividades conexas.

¿Y para este gente, que tanto empeño puso para apropiarse del fútbol, ha valido la pena, doctor?

Oye, si el fútbol no es negocio. Nunca lo fue ni nunca lo será. A estas alturas yo creo que ellos ya se dieron cuenta. Pero como son sinvergüenzas, tratan por todos los medios de que lo sea. ¿Recuerdas tú los costos de las entradas para la final de la Sudamericana? Doscientos 50 mil pesos la entrada numerada en Tribuna Pacífico y 15 mil la galería. ¡Si 15 mil pesos es el 10 por ciento del sueldo de una persona que gana el mínimo tras los descuentos legales! Te digo más: ya hay seis o siete clubes que están quebrados. ¿Por qué se fue el entrenador de Unión Calera, el club de Sergio Jadue, presidente de la ANFP? Porque no pagaban o pagaban cuando se les ocurría. La situación es tan grave que están pidiéndole plata adelantada al Canal del Fútbol.

¿Cómo explica que Azul Azul no haya querido transferir a Johnny Herrera primero y a José Rojas, después? Muchos dicen que al menos la gente que está al frente de la U son hinchas, algo que no ocurre con quienes dirigen Colo Colo.

No, no, no… esas son leseras nomás. Lo que pasa es que encontraron que era poca plata. Si hubiera sido más, no te quepa duda de que el hinchismo y el discurso demagógico de no despotenciar el equipo habría llegado hasta ahí nomás. ¿Viste que con Ángelo Henríquez, un jugador de insospechadas proyecciones, no se procedió igual? Seguramente la idea del estadio responde a la ambición de hacer dinero en grande. Yuraszeck ya lo dijo: la U tiene 16 mil abonados y la idea es llegar a los 32 mil, que es la capacidad calculada para el recinto que planean construir. Es decir, falta muy poco para que el trabajador, el estudiante, la gente de pueblo, pueda seguir yendo al estadio a apoyar a su club, Te queda claro que un abono no lo puede cancelar cualquiera, ¿verdad? Y lo peor es que ese estadio, que seguramente lo van a arrendar para recitales y todo tipo de eventos, no será de la U, sino que de Azul-Azul. No lo digo yo: lo dijo con todas sus letras el propio Yuraszeck. Y en cuanto a Colo Colo, yo creo que se lo están llevando de a poco para la casa. No se explica que se hayan pagado los montos que se han dado a conocer por puros muertos.

¿Y si no es el fútbol un buen negocio, por qué a su juicio esta gente sigue?

Porque tampoco pierden. No los peces gordos, por lo menos. De perder van a perder otros, no ellos. Aparte, porque les da figuración. Ahí tienes tú el caso del Presidente. Es cierto: él fue el primero en este país que imaginó el fútbol como una posibilidad de negocio y ni corto ni perezoso diseñó un proyecto de Sociedades Anónimas. Todavía tengo por ahí un ejemplar que me hizo llegar. Pero también, qué duda cabe, lo vio como una forma de influir políticamente. Hincha de Universidad Católica, con asientos propios en San Carlos, no titubeó en hacerse colocolino para la última elección presidencial, y no faltaron los tontitos que le creyeron. Así como antes se mostró como hincha de Wanderers, y para hacerse el simpático con los porteños no titubeó en ternear al loro con un nuevo traje.

En los dirigentes actuales ya no hay pasión.

¿Pasión? ¡Si esta gente no sabe de eso…! La única pasión que tienen es por el dinero. La pasión futbolística es algo genuino. Se siente o no se siente. No se compra en el mall ni en el supermercado. Uno durante su vida puede cambiar de señora, de barrio, de religión y hasta de partido político, pero nunca va a cambiar su pasión por determinados colores. De eso sólo pueden ser capaces los movidos por simple codicia o por conveniencia política. Es decir, sólo los frescos y los caraduras.

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