Casi punteros

El duelo con Colombia es el más importante de los que se han jugado hasta el momento.

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La buena noticia para la Selección el viernes pasado fue que la fecha libre casi no hizo daño en la tabla. Sólo Argentina, y eso iba a ocurrir algún día, sobrepasó al equipo de Claudio Borghi. En términos simples, opciones intactas. Viendo los partidos del viernes no parece que ninguno de los rivales por un lugar en Brasil 2014 vuele a gran altura. Ni los albiceletes que hicieron una faena cómoda, pero sin luces, ante un Paraguay que se diluye en la nada. Lo mismo Colombia, el 4-0 es engañoso no porque no hubiera esa diferencia en Barranquilla, sino porque será difícil ver una defensa uruguaya tan pasiva y regalada. No pusieron ni garra, no pegaron una patada. A Venezuela también se le está terminando la fiesta, Perú le arrimó la caballería y los llaneros se murieron. A Markarián le alcanzó con las ganas para resucitar. Hasta Ecuador, que tanto cuco mete en Quito, necesitó un penal regalado para ganarle a Bolivia. Conclusión: no estamos nada de mal.

Se supone que en una eliminatoria como ésta todos los partidos son importantes, que todos los puntos valen igual. Matemáticamente tal vez, pero en el fútbol los parámetros son más variados.

El duelo con Colombia es el más importante de los que se han jugado hasta el momento. De ganar Chile queda a nueve puntos de la clasificación restándole cinco partidos de local, 15 puntos por disputar (Argentina, Uruguay, Bolivia, Venezuela y Ecuador). Es decir, el boleto a Brasil estaría prácticamente comprado. Justo es recordar que el proceso de Juvenal Olmos se vino abajo en el momento exacto en que fue incapaz de ganarles a los colombianos en el Nacional (un partido olvidable si los hay). Este equipo es claramente superior al de hace ocho años. Ni comparar. Por entonces hacer un gol parecía un milagro y David Pizarro se iba de la cancha pateando carteles.

La conclusión inmediata es que se debería esperar tranquilo el duelo de hoy. La tabla nos avala y somos locales. Sin embargo, hay una inquietud en el ambiente, nadie se siente muy tranquilo. Hay varias razones, comenzando por la fragilidad defensiva recurrente de la selección chilena. Pasan las fechas y el fondo sigue blando, anunciando el error en cualquier momento. En La Paz nos salvamos por los pelos y en Puerto La Cruz el rival no propuso nada. Arriba es otra cosa, los caminos al gol son variados. Hay banca. Pero el tema sigue siendo la zaga. Le tememos al desorden de Vidal, a que los tres del fondo queden mano a mano en repetidas ocasiones, a que Jara se lo lleven en velocidad. Chile defiende mal, debemos convivir con eso, porque la apuesta es arriesgar siempre. Bueno, llega un momento en que no se debe arriesgar, que hay que bajar la cortina y quemar el partido. Hasta Barcelona o la selección de Brasil lo hace. Necesitamos los tres puntos, no hacer una declaración de principios. Si el triunfo se obtiene goleando, mejor. Pero si es un rebote en la oreja en el último minuto con tres jugadores offside, también sirve. El fútbol real no admite ingenuos.

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