El calvario que vive Edgardo Abdala en la Segunda División Profesional

Fernández Vial atraviesa por duros momentos. Cambios de técnicos y jugadores sin hogar son el escenario del club sureño.

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El experimentado volante cuente los problemas que le ha tocado vivir en el Vial.

Por Raúl Toledo

Todo pintaba color de rosa. Risas por doquier, mojando la señera tricota del Almirante. Sin embargo, la situación cada vez se hace más insostenible. La Segunda División Profesional, creada esta temporada por la gestión de Sergio Jadue, trajo consigo varios sinsabores para Fernández Vial y Provincial Osorno. Este último suspendido por no cancelar la cuota de incorporación y por no tener un capital considerable, para mantener al equipo en la naciente categoría del balompié nacional.

El equipo ferroviario, seguido por un grupo importante en Concepción, se conformó en un par de días en el verano de 2012 para competir en el torneo. Un elenco que, literalmente, saltó a la cancha con las puras ganas, pero que con el tiempo empezó a rendir. Muchos de los jugadores llegaron a inicios de año, luego de realizar el trabajo en una liga de fútbol en Santiago en las canchas de ACN, empresa que  también asesoró a la plana mayor del club.

A cargo de Nibaldo Rubio empezó la primera etapa, de un proyecto liderado desde la testera por Jorge Oyarce, quien retornó al club junto a José Alarcón y José Chávez como dirigentes. El dinero empezó a aparecer y el sueño de inversionistas se concretaba. Pero el sufrimiento mayor empezó desde julio y el capital quedó en nada cuando un inversor nortino, dueño de una empresa minera, decidió no confiar en el proyecto.

“Es una de las peores pesadillas de mi vida. He estado dando la cara y he sufrido bastante. El desgaste como jugador, albergando a algunos compañeros en la pensión de mi familia y un sinfín de zozobras hacen que uno piense y se replantee si quiere seguir adelante”, esbozó el experimentado Edgardo Abdala, quien ha liderado el batallón de Vial.

Actualmente, el equipo está con 19 elementos bajo las órdenes de Nibaldo Rubio en compañía de José Acevedo. Con anterioridad, Pablo Abraham -ex ayudante de Jorge Sampaoli y DT de Curicó Unido- tomó el fierro caliente y guío a un desarmado equipo lleno de carencias económicas.

La situación tomó ribetes dramáticos cuando algunas piezas del Almirante fueron desafectados de sus pensiones y otros empezaron a vender cosas como televisores y camas, para poder subsistir.

“A mí me echaron de la noche a la mañana. Me quedé en la calle. Sin dinero, sin familia, sin nada. Una vergüenza”, narró uno de los profesionales.

Otro afectado, quien pidió reserva de su nombre, contó que “de repente nos pagaban dinero en el mismo estadio, un par de lucas para subsistir. Esas cosas no son dignas de nada. La verdad lo hemos pasado mal y nos duele, porque muchos llegamos con un sueño real, pero que se esfumó en un abrir y cerrar de ojos”.

El golero uruguayo Darwin Nieves fue acogido por un hincha en su domicilio durante varias semanas. Otros jugadores están albergados en Cabrero, en otra de las propiedades del Turco Abdala, y muchos de ellos pernoctan en un lugar con las mínimas comodidades y se alimentan en la casa de los dirigentes.

“Creo que eso es indigno. Uno antes que jugador es persona y nos ha tocado pasar magros momentos. Me siento dolido, con pena y no sé qué pensar”, añadió Abdala.

Pero eso no es todo. Ayer, el plantel -en un acto inentendible- volvió a entrenar, a pesar de no contar con los emolumentos de agosto. Sólo Daniel Pérez, José Herrera, Francisco Ugarte, Ricardo Toledo y el propio Abdala apoyan la situación de no vestir de corto, mientras no reciban dinero.

“Uno se la jugó por sus compañeros y recibe esto de pago. La verdad uno quiere respaldo y son cosas que no entiendo. Me siento un poco traicionado y sin duda esto divide al grupo”, disparó el Turco Abdala.

En lo deportivo, Vial la semana anterior cometió un nuevo error. El sábado debían recibir a Temuco en el Estadio El Morro, pero el partido no se pudo jugar por falta de garantías en el reducto de Talcahuano.

“Acá la cosa anda al lote y uno qué debe esperar. Me parece que para el próximo año la Anfp debe dar muchas garantías a los jugadores, porque somos personas y no animales. Es doloroso lo que ocurre”, concluyó Abdala. Muchos están pensando en el autodespido y otros en escapar. ¿Y dónde están los directivos?…. en silencio.

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