Ex arquero de Rangers Arturo Rodenak falleció a los 81 años

El portero argentino brilló en el conjunto de Talca en la década del 50.

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El ex arquero argentino Arturo Rodenak, quien defendiera los colores de Rangers de Talca, falleció este miércoles a los 81 años, tras sufrir de diabetes.

Arturo Emilio Rodenak Karaba fue seleccionado juvenil de Argentina en los Panamericanos de Buenos Aires 1951, medalla de oro. Llegó a Talca en 1957 y defendió a Rangers en 93 ocasiones, contando únicamente los partidos oficiales de Primera División.

Revisa acá la sección Loco Lindo de la revista El Gráfico, que le dedicó al Palitroque Rodenak.

Por Luis Urrutia O’Nell

“Mis apellidos son checoslovacos, como el de José Varacka, el crack de Independiente, River Plate y la selección argentina, quien es primo de mi mamá. Nací el 13 de abril de 1931, de modo que ya cumplí 81 años.

“Fui seleccionado juvenil en los Panamericanos de Buenos Aires 1951. El otro meta era Rogelio Domínguez. En la selección adulta participé en una gira a Perú y Uruguay en 1956. También jugué en Tigre. Por Gimnasia y Esgrima de La Plata (1950-1954) jugué 35 partidos oficiales. Me tocó enfrentar a los grandes como José Manuel Moreno, Walter Gómez, Ángel Labruna, Tucho Méndez…

“Cuando llegué a Chile me llamaron la atención Leonel Sánchez, Jorge Toro, Honorino Landa, Juan Cortés, Cua Cuá Hormazábal, Chocolito Ramírez… Y en Rangers 1967 fui compañero de Raúl Sánchez, ya veterano, pero que imponía su calidad.

“Con el Flaco Walter Behrends nos unió una gran amistad y tuvimos muchas cosas en común: nacimos en La Plata, Argentina; éramos del mismo barrio, fuimos arqueros, jugamos en Gimnasia y Esgrima de La Plata, y en Rangers, medíamos 1,91 m, pesábamos casi 90 k, calzábamos 45, nos nacionalizamos chilenos (él en 1958; yo en 1962) y nos radicamos en Talca. Lo acompañé hasta su último día.

“Por nuestra estatura, con el Flaco Behrends nos saludábamos desde dos cuadras de distancia y  por el tamaño de los manos en lugar de guantes podríamos haber usado guateros… En 1957, Rangers debía varios meses de sueldo y los dirigentes determinaron que solamente los jugadores que salían a la cancha recibirían dinero. Entonces, nos turnamos para acusar lesiones inexistentes: el torneo tenía 26 fechas y cada uno actuó en 13 partidos.

“Siempre lo tomé todo en broma, tengo un tornillo de menos… A fines de los 50, ante Universidad Católica en el estadio Independencia, me arrojé a los pies del puntero izquierdo Víctor Salcedo, argentino, y me dio un puntazo en la cabeza. Yo era de tirarme con todo al delantero que entraba solo. Estuve una semana internado, me fui a recuperar a Buenos Aires y allá me encontraron más cuerdo.

“El mejor partido de mi vida lo jugué contra Colo Colo en Talca. Ganamos 1-0 con gol de Juanito Soto, había 23 mil personas y la gente se tuvo que poner detrás de los arcos (junio de 1963). Poco después goleamos 5-0 a Universidad de Chile en el Estadio Nacional (agosto de 1963). Nuestro mediocampo era extraordinario: Elvio Porcel de Peralta, Vicente Cantatore y Juan Cortés. En un gol, saqué la pelota con la mano a Cortés y él se pasó a medio equipo antes de anotar.

“Después de la goleada al Ballet Azul, una multitud nos esperaba en la estación de trenes de Talca. Levantaban a los jugadores y los llevaban hasta la plaza. Para evitar eso, salté un muro de metro y medio, pero al otro lado había dos metros de profundidad. Me lesioné en la ceja izquierda. Tengo más huesos quebrados que un dinosaurio de museo…

“Una vez en el estadio Santa Laura, Honorino Landa, de Unión Española, me quitó la gorra, la escondió bajo la camiseta y tuve que correr para quitársela mientras el público se mataba de la risa. El árbitro era Mario Gasc. En otra ocasión, hizo lo mismo en el estadio Fiscal de Talca, lo perseguí hasta la mitad de la cancha y cuando lo alcancé, delante del juez Domingo Santos me preguntó: ‘¿Cuál jockey?’. Se lo sacó de entre el pantalón y me dijo: ‘Te lo regalo’. En 1987 viajé a Santiago a los funerales del Nino Landa y Alberto Fouillioux me gritó: ‘¿Viniste a buscar la gorra?’ Tiene humor negro el Tito, ¿eh?

“En el Santa Laura, Gustavo Piturra, arquero de Ferrobadminton, caminaba hacia al arco norte mientras iba saludando a la barra, Rangers partió en el medio de la cancha, Juan Soto movió la pelota hacia Porcel de Peralta, quien disparó desde el anillo central, el balón entraba al arco y el Loco Piturra todavía saludaba con los brazos en alto. ‘¡Cuidado!’, le gritaban… Fue el gol más rápido del campeonato.

“Yo jugaba en Audax Italiano y el Chico Orlando Villegas, de Ferrobadminton, arrancó en contragolpe en el Santa Laura, pero llegué primero. Cuando tenía la pelota en las manos, a la pasada me tocó el trasero… Rechacé el balón con el pie, todo el mundo, incluido el árbitro y los guardalíneas, se quedó mirando la pelota, y con el revés de la mano le pegué en el tabique nasal. Resultó fracturado. No había camilla y con el rostro bañado en sangre lo sacaron en unos sacos paperos… Un diario tituló: ‘Matonaje en el fútbol. Un grandote golpeó a un chico’. En el Tribunal de Penas, me dieron dos fechas de castigo y una multa del 15 por ciento del sueldo. Sugerí, che, ¿no pueden ponerle que fue un accidente de trabajo? Años después nos encontramos y Villegas me abrazó, dijo que yo lo había hecho famoso.

“El apodo Palitroque me lo puso el relator Hans Marwitz. Durante una transmisión, dijo: ‘Rodenak cayó como un palitroque…’

“En Audax Italiano, con Hugo Berly y Fidel Zuleta una noche aflojamos una ampolleta y le metimos un burro en la habitación al entrenador, el húngaro Ladislao Pakozdy. ¡Esa estuvo buena!

“Actué en Bolivia, en el Petrolero Cochabamba. Cierta vez se me acercó el presidente del club con una revista en la mano y me preguntó: ‘¿A qué edad debutó usted en Primera División?’. Le respondí que a los 16 años. El presi continuó: ‘Eso entendía yo, pero aquí en Mundo Deportivo aparece el pibe Rodenak; según la fecha y la edad que usted dice, tendría que haber debutado a los seis años… ¿Qué vamos a hacer?’ Yo le pedí: ¡regáleme la revista…!

“A Lev Yashin, la Araña Negra, le amputaron la pierna derecha, a mí la izquierda. No estoy para jugar el domingo, pero puedo armar la barrera… Talca me nombró Hijo Ilustre, ¿cuándo iba a pensar yo en una distinción así? Me vinieron a ver Harold Mayne-Nicholls, con un regalo de la FIFA; Claudio Borghi, quien me trajo el buzo de la selección; me han llamado Elías Figueroa, Sergio Navarro, Carlos Campos, el Pluto Contreras… Amigos como Juan Carlos Guzmán se han portado muy bien. Algo bueno habrá hecho uno, ¿no? Lo único que me duele es que mi querido Rangers no ha aparecido para nada”.

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