Las apuestas que le fallaron a Borghi en Quito

Mediocampo débil, un delantero muy solitario, Vidal perdido, cambios sin respuestas. La táctica de la Roja no aguantó frente a Ecuador.

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Caicedo inicia la celebración del empate parcial. Lo sufre Osvaldo González. / Foto: EFE

LA DUPLA QUE NO ESTUVO

Marcelo Díaz y Felipe Seymour asumieron los roles de contención en el mediocampo. El volante del Geona se metió por los palos en la formación para acompañar al del Basilea. Ninguno de los dos destacó, ni en la marca, ni en el ataque. A Seymour lo desbordaron desde el comienzo. Una jugada donde soltó la marca en los 5′ de la primera parte marcó el final del ímpetu ofensivo de Chile. Lo de Díaz también fue mucho más bajo de lo esperado: no pudo recuperar, no pudo hacer jugar -una de sus características-.

¿DE QUÉ JUGÓ ARTURO VIDAL?

El volante de Juventus otra vez jugó afuera de su habitual puesto. Sí, es uno de los mejores en su puesto, referente de la liga italiana. Pero en Chile juega de otra cosa, o lo hacen jugar de otra cosa. Si frente a Colombia fue líbero, en Quito le pidieron ser una especie de escolta de Matías Fernández en la conducción. Pero Arturo no logró encontrarle la vuelta a su posición en la cancha: no fue opción de descargar para Matías -la mejor del de Fiorentina fue una jugada con Seymour- y tuvo que retrasarse para “parchar” el desaguisado de Díaz y Seymour en el mediocampo.

UN DELANTERO MUY SOLITARIO

Alexis Sánchez fue el único punta de la Roja en Quito. No le llegaron pelotas limpias, tuvo que retrasarse mucho para encontrar juego, y cuando lo tuvo le costó eludir rivales, encaraba lejos del arco. Ecuador no se sintió presionado -salvo en los cinco minutos iniciales-, recuperó la pelota y Alexis pasó a un segundo plano en el partido. Vidal no ayudó mucho a Matías, pero tampoco fue compañía de Alexis. Cuando Junior Fernandes ingresó tras la expulsión de Contreras, era demasiado tarde.

LOS CAMBIOS

Cuando Heber Lopez expulsó a Contreras, el Pillo Vera ordenó una línea de cuatro -Osvaldo y Jara en el centro, acompañados de Isla y Bose por las bandas-. Pero aquello fue apenas una instrucción. Chile pasó a jugar con fuego, volcado en ataque intentando aprovechar el ingreso de Junior. El del Bayer Leverkusen entró por Matías Fernández -¡¿por qué salió Matías?!-, el que tenía mayor claridad para jugar, el que había demostrado personalidad para echarse el equipo al hombro. Hasta la expulsión y el cambio, Beausejour y Vidal habían jugado por debajo de lo esperado. Era el momento para que alguno de los dos saliera. Bose recién salió a los 73′ por Eduardo Vargas.

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