Huachipato sueña con otra hazaña y va por su bicampeonato

A 38 años de conseguir su solitario título, el único ganado en la historia por un equipo sureño, el cuadro acerero aguarda expectante los dos partidos finales.

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Huachipato campeón 1974. Arriba de izquierda a derecha: Luis Mendy, Hugo Rivero, Francisco Pinochet, Eddio Inostroza,
Flavio Silva y Guillermo Azócar; abajo: Carlos Cáceres, Daniel Díaz, Carlos Sintas, Mario Salinas y Luis Godoy / archivo estadio

Por Eduardo Bruna

En la víspera de jugar la final frente a Unión Española, el hincha de Huachipato se ilusiona y recuerda. El año 1947, el de su fundación; el viejo estadio Las Higueras; los títulos regionales de 1956 y 1964, que avalaron su ingreso al profesionalismo; la vuelta olímpica de 1966, celebrando su paso al fútbol de Primera División, y, cómo no, ese campeonato de 1974 que le significó su hasta ahora solitaria estrella para convertirse, de paso, en el único club del sur en ostentar tal logro.

De todas esas jornadas sin duda la más inolvidable es la de aquel domingo 2 de febrero de 1975. En el tope de la tabla, con 52 puntos, Huachipato necesitaba imperiosamente ganar, o al menos empatar, para evitar un partido de definición frente a un Palestino que, con sus 50 unidades, goleaba a Unión La Calera en el reducto “cementero”. El 0 a 0 aseguraba el título, pero al frente había un equipo que, como Deportes Aviación, pese a estar en la medianía de la tabla, sin aspiraciones ni riesgos, se empecinaba en ser protagonista. Hasta que Moisés Silva, volante de buena pegada, metió el zapatazo que primero dio en el zaguero Ulloa antes de tocar las mallas. El logro por el que se había luchado durante 34 fechas estaba ahí, al alcance de la mano. El pitazo del árbitro desató la euforia por todo Talcahuano. ¡Qué importaba que, en La Calera, Palestino terminara goleando por 8 a 1…!

Fue, sin duda, un campeonato atípico. Comenzó recién el 1 de septiembre de 1974. No sólo por la participación chilena en el Mundial de Alemania. Y es que, contra toda lógica, el directorio de la entonces Asociación Central de Fútbol, encabezado por Francisco Fluxá, programó antes una Copa Chile. Para terminar en una fecha más o menos adecuada, hay que jugar muchas jornadas a mitad de semana.

De todos los equipos con pretensiones, hay dos parecen mejor preparados para el desafío: Palestino, que dirigido por Caupolicán Peña ha conformado un cuadro poderoso para el medio, y Huachipato, que viene siendo dirigido desde 1972 por Pedro Morales, ayudante del Zorro Alamos en el Mundial de Alemania.

Con un equipo base, Morales elige bien sus refuerzos para un campeonato que se avizora muy competitivo. Porque a acereros y tricolores se suman una Unión Española dispuesta a defender su título, y un Colo Colo que, sin aquellas figuras que sustentaron sus campañas brillantes de 1972 y en la Copa Libertadores de 1973, ha conformado un plantel que, con Miguel Ángel Gamboa, Julio Crisosto y Luis Araneda como cartas ofensivas, igual impone respeto.

Llega el goleador uruguayo Carlos Sintas, y a él se suman Mario Salinas, habilidoso conductor proveniente de la UC; Daniel Díaz, eficiente lateral izquierdo, también del equipo cruzado; Guillermo Azócar, rendidor stopper de Lota Schwager; el volante Moisés Silva, y Luis Godoy y Pablo Astudillo, dos delanteros que no serán titulares absolutos, pero que igual se transformarán en aporte. A ellos se suma Hugo Riveros, zaguero central proveniente de Uruguay y con el cual Morales da por cerrado el ciclo de los refuerzos.

Y el campeonato no puede empezar de forma más promisoria para el cuadro de la usina: derrota con toda claridad en Las Higueras a Deportes Concepción por 3 a 0. Y aunque en la segunda fecha cae visitando a Palestino, en las jornadas siguientes, logrando trabajados triunfos en Antofagasta y La Serena, se gana definitivamente el cartel de candidato. Impresión que se refuerza cuando el equipo de Morales encadena una llamativa racha de ocho victorias consecutivas. De su prueba de fuego, el 11 de enero, frente a un Colo Colo que viene pisando fuerte, sale indemne. Con goles de Leonardo Véliz y Miguel Ángel Gamboa el Cacique logra una parcial victoria de 2 a 1, hasta que el Bigote Godoy se ilumina y cercano ya el final se manda una jugada en que elude prácticamente a toda la defensa alba para anotar un gol destinado a figurar entre los mejores de esa temporada.

A cuatro fechas del final, el equipo acerero ha demostrado su jerarquía en el escenario más difícil. De allí en más, su lucha contra Palestino no admitirá treguas. Hasta esa tarde inolvidable del 2 de febrero, en el que el gol de Moisés Silva mete a Huachipato en la historia grande del fútbol chileno, con 24 triunfos, seis empates y cuatro derrotas.

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