Columna de Colo Colo: La Casa de Don Luis

Sobre la renovación de Luis Mena y su especial simbología en el club trata la segunda columna del Movimiento Colo Colo de Todos en el Blog del Hincha Albo.

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“Luis Mena es decente”. / Foto: Agencia UNO

Por Álvaro Campos Q.

@_Alvaro_7

COLUMNA DEL MOVIMIENTO COLO-COLO DE TODOS

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@colocolodetodos

En la pega las fiestas de fin de año trajeron tanta sobrecarga de trabajo que nos pidieron hacer horas extra toda la semana. Salimos cargados de cansancio y estrés a una lluvia rabiosa que nos espera para rematarnos. Camino junto a dos compañeros, sin paraguas. Él habla sobre nuestra subjetiva noción de la lluvia. Ella trata de cubrir su largo cuello, porque su parka no lo logra. Yo miro a una kiosquera que descuelga los diarios que ya no se vendieron, mojados, convertidos tempranamente en la basura que todos están condenados a terminar siendo, al igual que sus noticias. La portada, futbolera, habla sobre los paquetes que año tras año han venido a dar pena a Chile. Mientras, Blanco $ Negro estira el chicle para ratonear cada centímetro de ventaja que pueda sacar en la renovación del contrato de un zaguero miembro del Equipo del Año 2012 en los premios El Gráfico.

Luis Mena es decente, decencia que en el vocabulario de estos mercanchifles se lee como debilidad y se castiga como tal. No es un goleador, no amenaza con fingir lesiones, no calla bocas siendo figura, no celebra goles apuntando hacia los palcos ni muñequea por la prensa, todas las armas de las estrellas glamorosas que arrastran el mantel porque saben cuál es su precio y su valor, ganando sueldos espectaculares muy por encima del que conseguirá nuestro 3.

Blanco $ Negro esperó y esperó, bien arropado, cuidando la caja fuerte como un equipo chico que se defiende en el Monumental. Que no se le olvide a nadie que eso es lo que son: visitas. Se replegó para ganar con una contra escurridiza, contra la nobleza de un tipo que en su momento rechazó la jineta que le ofreció Barticciotto en desmedro de Sanhueza para no dividir al camarín. Lucho está acostumbrado a que lo encaren punteros mañosos, rápidos, hábiles y mentirosos, pero no a que esos delanteros le vayan en plancha a él.

Jugaron así, a desairarlo, porque tenían la certeza de que iba a renovar igual. Cuando Colo Colo vuelva a los trabajos ahí va a estar, porque ese es su lugar en el mundo. Va a llegar saludando a los funcionarios que conoce por años y va a entrenar con la misma seriedad que tuvo cuando era un sub-17 que jugaba por la sub-20, o cuando le tocó ponerle el hombro a la quiebra, en una historia épica de la que estos especuladores no tienen idea.

Muchos recordarán al “Cacique Rubio” por su asombrosa lista de títulos. Otros por el golazo al Loco Peric en una final, tan raro como una lluvia en diciembre. Mejores memorias hablarán del golazo (porque evitar un gol hecho es lo mismo que anotarlo) de su expulsión en un clásico, cuando salió ovacionado por la misma hinchada que lo terminó exigiendo de capitán, quizás por primera vez en nuestra historia.

Cuando culmine este contrato, que Menita decida si quiere seguir o no. Que juegue hasta que se le plazca, hasta que se aburra. Y si se retira y quiere volver, que vuelva. Los hinchas de verdad no solo lo vamos a soportar, aunque tenga 45 años, esté cojo y haya que defender con 6 para suplir su lentitud, sino que lo vamos a pedir de titular y, por supuesto, de capitán.

Pero el día en que deje de ser capitán seguirá siendo algo más: Socio del Club, con las cuotas al día. Eso lo pone por sobre todo el resto, en un gesto mucho más valioso que las declaraciones tribuneras y los besos a la camiseta con que cualquier recién llegado pretende ganarse a la gente.

Esa será su victoria máxima y definitiva. Llegará el día en que vaya a las asambleas y nuestros hijos, que también serán socios, mirarán al viejo don Luis con respeto y admiración. Si alguna vez pide la palabra, incluso aunque no estemos de acuerdo escucharemos atentos su hablar sereno y educado. Entonces habrá sellado su triunfo. Porque todos saben que los entrenadores van y vienen, como los refuerzos truchos con que los inescrupulosos de ahora recortan las colas de siempre, pero Menita siempre termina jugando. Seguirá acá cuando Colo Colo vuelva a ser de sus socios, de su gente, y diremos que Blanco $ Negro llegó y se fue, pero él se quedó. Qué trofeo.

La micro está repleta de trabajadores empapados, todos probablemente abusados a diario por sus empleadores. A mi lado comentan la miseria de jubilación que les espera a quienes cambiaron el INP por las AFP. Hay un taco descomunal cuyas razones desconozco. Lo que sí sé es que esta travesía de horas y horas terminará para todos en el calor de nuestros hogares, y espero que Lucho sepa que cualquier odisea lo terminará llevando de vuelta a su casa, que es el club del cual es socio. Como jugador, como DT, como comentarista o simplemente como un hincha más, siempre volverá a donde pertenece, cerquita del pasto de Arellano donde tanta gloria sembró y cosechó.

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