Columna de Colo Colo: Para salir campeón: educación

¿Qué pasa si los hinchas se unen? Es la pregunta que plantea la nueva columna del Movimiento Colo Colo de Todos. Lee y comenta aquí.

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El lienzo que hoy no podría ingresar según las normas de Estadio Seguro / Foto: Archivo

Por Álvaro Campos Q.

@_Alvaro_7

COLUMNA DEL MOVIMIENTO COLO-COLO DE TODOS

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@colocolodetodos

Durante los días de máxima efervescencia del movimiento estudiantil, en la tribuna Cordillera luce orgulloso el lienzo. Quienes lo leemos sin tener nada que ver en su confección, nos sentimos orgullosos también. “Para salir campeón: Educación”. Hoy, bajo la ancha manga que Estadio Seguro da a los dirigentes para acallar a su disidencia, ese lienzo no podría ser desplegado.

No es necesario, por otro lado. Está en nuestro ADN. David Arellano era profesor normalista (pregunta qué significaba ser un profesor normalista, de qué material estaban hechos). Hacía clases en el Liceo Lastarria, de donde fueron saliendo los primeros juveniles que nutrían el plantel.

Décadas más tarde, concesiones más tarde, Luis Eugenio Díaz camina cabizbajo con las manos esposadas, acusado de delitos reiterados de cohecho, soborno y lavado de activos. También se le imputó negociación incompatible, violación de secreto y tráfico de influencias. Díaz es director de Colo Colo (sin comentarios sobre su irónico título de vicepresidente de desarrollo social), dato que se apuraron en esconder en la página oficial del club. No había problema, muchachos, la página oficial no la lee nadie: así está su credibilidad.

Díaz pide que contraten a su sobrina: “Si tuvieras a bien contratarla, ciertamente yo la apoyaría con todo. De manera que al contratarla a ella contarías con mi asesoría permanente, a través de ella, en este período y en forma permanente, sin que sea necesario que me recompensen de ninguna otra manera”.

Díaz se inventa cargos y se fija sueldos: “Querido amigo: se me ocurre algo complementario, que quizás te sorprenderá. Te sugiero crear en la universidad la Dirección de Vinculación con el Medio y contratar a Andrea y a mí como director, con la misma renta que otros directores de la universidad, con la libertad para mantener una o dos consultoras que me demandan muy poco tiempo. Esto es absolutamente compatible con mi cargo en la CNA”.

Díaz ya sabe de qué lado juega y redacta de modo que se lea poco pero se infiera mucho. Una pah loh víoh, doh pah loh gileh: “Ciertamente debo inhibirme cuando se trate la acreditación de la SEK pero comprenderás que el hecho de que yo esté en la universidad agrega mucho valor, es casi como un sello de calidad, perdonando la petulancia. Te aseguro que nadie se va a atrever a pensar siquiera en no acreditar una institución donde yo esté”.

Díaz fue formalizado por asesorías a la Universidad SEK, donde habrían existido pagos adicionales de terceros. SEK. Segovia. Unión Española. ANFP. Jadue. La Calera. Ramón Fernández. U. de Chile. Yuraszcek. ANFP. Varela. Chilefilms. Ese tráfico de influencias. Esas redes de contactos. Ese club cerrado de los mismos. Esos palos blancos. Esas pirañas. Esas colusiones. Esos juez y parte. Esos ladrones. Esos ladrones. Esos ladrones.

Lo de Díaz es escalofriante y habla a todas luces sobre la forma de operar que los hijos de puta (tipeo “las SA” pero mi computador tiene corrector automático) entienden como natural. La justicia y la prensa deberían hacer su parte para impedir que siga pasando, aunque suficientes muestras nos dan día a día de estar defendiendo los mismos intereses, a sueldo de los mismos bolsillos.

Coludámonos nosotros, entonces. Solo así les vamos a ganar de una vez por todas. Mira a los estudiantes. En la época en que yo estudiaba en el Liceo de Arellano pensábamos infantilmente que los demás emblemáticos eran nuestros enemigos. Qué pendejada. Si hubiéramos abierto los ojos, tal vez hubiéramos cambiado las cosas a tiempo de impedir que hoy miles de jóvenes hayan quedado botados en el suelo, a su suerte.

Ahora secundarios y universitarios vieron que no se trataba de la Fech contra la Feuch ni del Instituto contra el Aplicación. Ellos jugaban en el mismo equipo y los enemigos eran otros, unos que no estaban precisamente en la cancha sino en un palco lejano y de vidrios polarizados.

Sueño con que nuestro triunfo (que va a terminar por llegar, te lo prometo) va a incentivar a hinchas de otros equipos a hacer lo propio. Tal vez incluso antes ya estemos unidos bajo un fin común: recuperar el fútbol para nosotros, quienes más lo queremos y a quienes más nos importa.

Si el hincha de la Unión hubiera salido campeón, ¿le hubiera bastado esa alegría, o el amononamiento de su estadio, para olvidarse de la lacra que Segovia significa? Si yo fuera rojo le mostraría a mi hijo los goles del Coto Sierra, pero igualmente emocionado lo haría ver a Julio Martínez advirtiendo: “Santa Laura no. La Unión no”. Hónrenlo. Y que los de la Chile (no los del Bulla) hagan lo suyo. No den la pelea por una camiseta flúor que no les gustó. Ni por un estadio. Den la pelea por una dignidad que Yuraszeck compró demasiado barato.

En eso no seremos adversarios. Por eso escribí la carta al hincha azul, porque dentro de todo nos hermana nuestra pasión. Cuando veo a un chuncho no me nace “ir a reventarlo”, me nace ir a saludarlo porque es mi compañero de trabajo o mi mejor amigo, porque es un tío o simplemente alguien que ama a sus colores con la misma fiebre que yo a los míos. No me atrevería a aseverar que quiero más al Cacique de lo que mi amigo Marco a su San Luis de Quillota. Solo unidos volveremos a hacer nuestro lo que es nuestro. En esta somos todos compañeros.

Vamos compañeros, hay que ponerle un poco más de empeño.

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