Columna de Colo Colo: Prohibición en la tribuna, licencias en la defensa

"La 30° no está tan lejos, a ver si evitamos que la ilusión se convierta en otro humo prohibido", dice Ricardo Benavente.

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“Labruna debe seguir convencido de su esquema”, dice el columnista de Colo Colo. / Agencia Uno.

Por Ricardo Benavente

@RicardinhoGauch

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Campeonato corto sin playoffs, partidos de revancha ni segunda rueda. Estamos pendientes permanentemente de los resultados de los rivales, en especial de quienes aparecen por encima en la tabla.

Sacando múltiples cálculos desde temprano, ayer en la previa del partido ante Antofagasta veíamos cómo la Católica perdía el invicto, inmejorable oportunidad de quedar a solo un punto, sin habernos enfrentado todavía, esperando quizás ese partido en el Monumental para sobrepasarlos definitivamente en la clasificación.

Mi ilusión crece aún más cuando leo que van ocho triunfos seguidos contra el rival de turno en nuestro estadio. No podemos fallar. Además es la primera vez de Baltazar ahí en Macul, la fiesta debe ser completa y el equipo tiene que ganar. Está sorprendido con la cantidad de gente, los diversos cantos y gritos, las banderas. Ríe, grita y aplaude, está gozando. Aún no cumple los tres años y ya vibra con la pasión popular.

A los once minutos de juego,  el Cacique recupera un balón, Delgado toca para Fuenzalida en la mitad de la cancha, este avanza unos pocos metros, ve picar a Carlos Muñoz  y le lanza un preciso pase en profundidad, el goleador conecta con la cabeza en el punto penal y de primera derrota al buen portero López con un sombrerito. Mucha técnica en la definición del porteño, quien celebró con todo el epílogo de su sequía goleadora.

Seguíamos preparando la fiesta, el estadio explotaba, pero apenas 3 minutos más tarde Esteban González aparecía por la derecha, lanza un centro a ras de piso desde el borde del área, el Quili Vilches desvía involuntariamente el balón, Lobos se confunde y no llega a detenerlo. La pelota entra lentamente al pórtico, y se decreta el 1-1.

Una vez más asomaban los fantasmas en la cancha David Arellano, pero cuando se jugaba la mitad de la etapa inicial Vecchio comenzó a acumular rivales hasta ser derribado. Tiro libre que ejecuta Emilio Hernández, el zurdazo es desviado en la barrera y Colo Colo se pone nuevamente en ventaja. Tan sólo 6 minutos más tarde (29′) la historia se repite: córner para los nortinos, centro al área, Lobos algo débil y pivoteo que encuentra al venezolano Arismendi. Muy feble la defensa alba, demasiada licencias para el rival.

En el entretiempo Labruna decide cambiar -otra vez- el esquema, ya que con el ingreso de Gerson Martínez por Delgado, el conjunto albo quedó con 4 hombres en el fondo, aunque bastante más desprotegido con respecto a la etapa inicial. Me parece que fue un cambio apresurado, los nortinos encontraron aún más espacios y apenas en cinco minutos de la etapa complementaria Arismendi, definición exquisita mediante, silenciaba al estadio completo y decretaba la ventaja para Antofagasta.

Colo Colo jugaba aún más desesperado. La gente también mostraba nerviosismo. Baltazar junto a su padre le gritaban desde el borde de la cancha a los jugadores que mojaran la camiseta. Más arriba, sus tíos nos comíamos las uñas sin poder siquiera prender un cigarro. Labruna también se desesperaba enviando a la cancha a Vidangossy y Olivi por Fierro y Hernández. Mientras, Flores se resignaba amurrado a no ingresar. El Cacique llegaba, pero no convertía. Imprecisión, aunque también mérito de Sebastián López, el buen portero del CDA. Ya en los descuentos, por fortuna  un córner de Vecchio encontró un excelente rechazo y cabezazo de Muñoz, quien anotó su segundo personal y permitió, al menos, no salir derrotados. Baltazar se unía a la locura alba y lo gritaba tan fuerte como Carlitos.

Lamentablemente, veo que sigue faltando mucho juego, el equipo no tiene la suficiente tranquilidad, ni tampoco convicción. Por momentos se ve confundido, no sabiendo qué hacer con el balón. Labruna debe seguir convencido de su esquema y así transmitir seguridad a sus jugadores, quienes a su vez deben ser autocríticos y corregir sus errores. Carachito, por ejemplo, está entendiendo que tiene que llegar a la línea de fondo. Tiene fútbol y físico para hacerlo de forma más permanente. Delgado ve que si pierde sus dos primeras pelotas, la tercera la tiene que tocar de manera más segura. Hernández debe definir antes sus jugadas, siempre le falta la última. Atrás, Vilches debe ordenar mejor no sólo a sus dos marcadores, sino al bloque defensivo en general. No se pueden regalar esos espacios.

La tabla de posiciones volvió a estrecharse y Colo Colo bajó al 8° puesto, pero está a solo 3 puntos de los líderes. Se acaba el margen de error y el próximo fin de semana en Talca no se puede seguir dejado puntos. La 30° no está tan lejos, a ver si evitamos que la ilusión se convierta en otro humo prohibido.

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