Columna de la UC: A dar la cara y levantarse

"La derrota contra Cobreloa nos privó de consolidarnos como líderes exclusivos del torneo", dice Cristian Berríos.

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La UC no pudo con Cobreloa en el norte, pero sigue en la cima. / Agencia Uno.

Por Cristian Berríos

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La derrota contra Cobreloa nos privó de consolidarnos como líderes exclusivos del torneo. Hubo un cambio de planteamiento – está claro que este equipo se ve mejor con 3 al fondo que con 4 –  y faltó una reacción táctica ante las dificultades que presentaba el adversario. ¿Cuánto esperó Lasarte para poner a Villanueva? Peralta daba señas de agotamiento desde hacía rato. No finiquitamos ocasiones claras de gol y sin duda el árbitro cometió fallas inconcebibles en el fútbol profesional, pero esto no termina acá. Considerando que de aquí en adelante la lucha se hará más ardua, las lesiones de Cristián Álvarez y Claudio Sepúlveda cerraron una jornada para el olvido.

A estas alturas nadie puede exigirle a Lasarte que sienta el fútbol como no lo ha hecho desde que llegó a Chile, pero si vamos a plantarnos en labor defensiva luego de una mínima ventaja no podemos quedarnos parados mientras los volantes del rival rotan el balón al borde del área. Católica estando 1-0 arriba tuvo el partido para liquidarlo, pero se defendió timoratamente en largos pasajes del primer tiempo y siguió de igual modo en la etapa de complemento. Al cabo de 65 minutos de juego  era evidente que el equipo necesitaba el toque distinguido y siempre ambicioso de Carlos Villanueva. 4-3-3 fue la  respuesta de Lasarte para la embestida de Cobreloa, que sin muchas ideas y con pelotazos constantes para Pol inquietaba más porque las líneas defensivas de Universidad Católica se encontraban muy atrás que por un juego eficiente. Sosa tuvo el 2-0 y el 3-1, perdimos ambas ocasiones cantadas.

El penal no sancionado por Ulloa – una atajada de un defensor contra el pasto – lo habría visto Mr Magoo. La verdad, en el Calcio investigarían las cuentas corrientes de un árbitro que cometiera tamaña imbecilidad. Ulloa como árbitro es una bolsa de excremento, no merece pisar una cancha en su vida por su falta de personalidad y conocimiento futbolístico. Dejó que ellos jugaran con un hombre más de lo que correspondía durante un minuto tras un cambio donde no salió el jugador reemplazado. Que mal está el arbitraje chileno, no entiendo si son un asco porque simplemente no les da para más el criterio o si todos pertenecían al Club del Pocker, pero ni siquiera una fortuna valdría deshonrar una actividad y a quienes aprenden el oficio dirigiendo a cadetes.

Dejando de lado ese desastre llamado Ulloa, dimos todas las licencias posibles a Cobreloa para que creciera dentro de la cancha. A ratos parecía que jugábamos en Calama y salir a cortarle el paso a un volante en posición de remate demandaba una cantidad de oxígeno descomunal. Nos faltó cobertura en la marca, recuperar balones en el medio e ir a todos los cabezazos en los balones detenidos. Salió Álvarez por lesión y sucumbió la defensa.

Esta derrota nos proporciona la humildad necesaria para buscar cada balón dividido como si fuera el último y no confiarnos tanto a una inspiración de Sosa, que a ratos en Iquique era el único delantero. Contra Wanderers nuestro equipo se juega otra final, lo perdido no se recupera jamás en la vida, pero hay que levantarse e ir con todo por el título. El hambre de gloria sigue intacta.

Vamos todos a San Carlos contra Wanderers y la lucha, como en el boxeo, no se terminará hasta que suene la campana… ¡Grande la Franja y sus hinchas! A dar la cara y trabajar duro por la consecución de los objetivos.

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