Miguel Ramírez: "Con Borghi, la lealtad pudo más que el deber"

Cuenta que Claudio Borghi les pidió continuar en Juan Pinto Durán, pero que tanto él como Roberto Hernández y Fernando Carvallo decidieron irse.

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Foto: Ricardo Ramírez

Por Eduardo Bruna

Vio en Juan Pinto Durán la derrota de la Roja frente a Serbia, en Suiza, se enteró del despido de Claudio Borghi y supo que debía tomar la decisión de renunciar a su cargo de director técnico de la selección sub 17. Miguel Ramírez no necesitó pensarlo mucho. Poco después de concluido ese partido, se dirigió a la cancha para comenzar el entrenamiento con sus dirigidos y les dijo: “Muchachos, he tomado la decisión de renunciar. Este será el último entrenamiento que tendrán conmigo a cargo. A todos ustedes les agradezco y les deseo lo mejor no sólo en esta selección, sino en sus carreras deportivas”.

Pasado un tiempo de esa decisión, Ramírez, uno de los dos eficientes stoppers del Colo Colo campeón de América, frente a una consulta asegura que su decisión no tuvo nada de apresurada, agregando que “volvería a tomarla de la misma manera y cuantas veces fuera necesario. Para mí, la lealtad es fundamental en la vida y en el fútbol. Para ejercer ese cargo me había llamado Claudio y si él no iba a seguir yo nada más tenía que hacer ahí”.

Desde entonces y hasta ahora, no ha tenido ofrecimientos de trabajo como técnico. Pero Miguel Ramírez no se preocupa ni se desespera, señalando: “Ya saldrá algo. Por el momento, hacemos clínicas de fútbol con Nelson Tapia, Mario Lepe y Juan Carlos Madrid y realizando ese trabajo hace unos días estuvimos en Chiloé, contratados por la Salmonera Antártica. Individualmente, además, me llevan empresas o universidades para dictar charlas motivacionales en que hablo del valor de la tarea en equipo o la importancia de los liderazgos. Por suerte, trabajo no me falta”.

Tenía a su cargo la selección de fútbol del Duoc y dos series menores de Universidad Católica cuando Borghi le ofreció hacerse cargo de la Sub 17 que en marzo debe disputar el Sudamericano clasificatorio para el Mundial de la categoría de mediados de año en los Emiratos Árabes. Tampoco dudó para dar el sí, sin sospechar lo que vendría. Dice: “No me arrepiento. Claudio es un tipo muy especial, muy lúdico, pero es serio, acucioso y organizado como el que más. La gente piensa que, por ser bueno para las bromas, por su estilo poco empaquetado, es desidioso y desordenado, pero eso no tiene nada que ver con la realidad”.

¿Cómo podrías graficar ese aspecto de Borghi tan poco conocido?

Yo dejaba a mis hijos en el colegio a las 07.45, aproximadamente, y de ahí partía de inmediato a Juan Pinto Durán. Y cuando llegaba ya Claudio estaba instalado, planificando el trabajo del día de las distintas selecciones y revisando, mediante dos programas computacionales que él mismo se encargó de pedir que se instalaran -Wizard y Proton-, las actuaciones de todos los jugadores chilenos en el exterior, poniendo especial atención, por supuesto, en aquellos que eran integrantes de la Selección o potenciales convocados al equipo. Conocía, además, a todos los jugadores de las selecciones menores, fueran estos de la Sub 20, la Sub 17 o la Sub 15. Tanto el nombre completo, el puesto en el que jugaban y sus características de juego. Más de una vez, para completar dos equipos con la Roja mayor, a mí me pidió jugadores teniendo muy claro quiénes eran los que mejor le iban a servir para sus propósitos.

El aficionado tendía a pensar que Borghi sólo se preocupaba, y hasta por ahí nomás, de la selección mayor.

Claro, y es un error. Como digo, Claudio estaba al tanto de las cuatro selecciones, de los partidos que iban a jugar, de las giras que estaban programadas y de los jugadores que, por lesión, quedaban transitoriamente al margen. Pasaba todo el día en Pinto Durán y, aunque a las 18.00 horas se suponía que su trabajo concluía, no fueron pocas las veces que se quedó hasta las 22.00 o aún más tarde. Lo sé porque más de una vez lo acompañé en reuniones o en solucionar problemas surgidos a último minuto.

¿Ustedes notaban un ambiente adverso hacia Borghi en esos días previos al encuentro frente a Serbia de parte de los dirigentes de la Anfp?

No, para nada… Jadue iba siempre y su trato nunca fue diferente al que tuvo cuando la Roja llegó a encabezar las clasificatorias. Lo mismo otros integrantes del directorio que iban seguido a Pinto Durán.

De eso se desprende que la decisión de cesarlo, tomada en Suiza, te sorprendió…

Me sorprendió la forma, no el fondo. Porque uno sabe que en el fútbol los resultados mandan, y si estos no estaban siendo buenos, los dirigentes de la Anfp o de cualquier club están en todo su derecho a buscar un cambio en la dirección técnica. Pero siempre hay que cuidar los modales y mantener el respeto que, creo, nos merecemos todos. Despedirlo en el camarín del estadio de Saint Gallen fue una actitud muy fea, muy criticable. ¿Qué costaba esperar el regreso a Chile para tomar la decisión?

Ustedes, integrantes del cuerpo técnico, ¿tuvieron la oportunidad de reunirse con Borghi a su regreso?

Sí, por supuesto. Claudio nos pidió continuar con el proceso comenzado. Que no renunciáramos. Pero en lo que a mí respecta ya tenía mi decisión tomada y no la iba a cambiar. Roberto Hernández y Fernando Carvallo tampoco tuvieron dudas en dar un paso al costado. Sólo Mariano Puyol decidió continuar y estaba en todo su derecho. Por lo que sé, de dirigir la Sub 15 pasó a dirigir ahora la Sub 17, con miras al Sudamericano de marzo.

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