Columna de Colo Colo: Triste desorden

"Una nueva derrota, otro partido desastroso sin nada que rescatar, otro paso en falso...", dice Ricardo Benavente.

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Colo Colo está en el suelo. / Agencia Uno.

Por Ricardo Benavente

@RicardinhoGauch

Columna del Movimiento Colo Colo de Todos

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@ColoColodeTodos

Pocas ganas de escribir. Una nueva derrota, otro partido desastroso sin nada que rescatar, otro paso en falso, un nuevo fin de semana que termina mal y otro lunes molesto. Seguramente sonaré redundante, son palabras que nos tienen cansados y no queremos seguir leyendo. Cada fecha que pasa tenemos alguna esperanza en que las cosas por fin saldrán bien, el “ahora sí que sí”, pero esa ilusión no se basa en absolutamente nada más que nuestro fiel y eterno fanatismo.

Objetivamente, no da para ilusionarse con la 30° ni mucho menos. Reviso la tabla y veo que estamos décimos. ¡Qué vergüenza! Hago también el ejercicio de sumar los dos puntos perdidos ante Antofagasta la semana pasada y los tres de ayer en Talca y veo que estaríamos apenas a uno de los punteros.

En el papel histórico eran rivales más que ganables. Pero eso es lo que dice la historia, y este Colo-Colo le falta el respeto no solo a sus hinchas, sino también a su historia. En la cancha hay demasiados errores, en todos los sectores. Errores individuales, errores de equipo. No es que esté en un bajo nivel la defensa, el mediocampo, el arquero o la delantera: es el equipo el que no funciona. Lucas Domínguez soltó increíblemente su marca y le permitió anotar a Rangers, pero hoy fue Domínguez y mañana será otro.

Ofensivamente tampoco se creó mucho peligro, poco y nada por las bandas, Vecchio entró poco en juego así que los delanteros tuvieron pocas oportunidades de cambiar la historia. No veo un caudillo dentro de la cancha, ni que Labruna lidere desde la banca. Insisto en que el argentino está confundido, y que si es quien lleva el timón, difícilmente sus tripulantes encontrarán el rumbo correcto. No debe ser fácil de comprender para Flores pasar de ser titular un partido a quedarse en la banca el siguiente. Tampoco para Mena, de capitán a suplente, o para el Chapa, que por fin había logrado continuidad jugando de gran manera dos o tres partidos en su puesto, para que el DT decida cambiarlo de banda. En fin, nadie sabe para dónde va Colo-Colo, a qué juega, qué busca, cómo ataca, cómo defiende.

He sido cauteloso con la crítica a Labruna, le he tenido bastante paciencia, pero ha demostrado que está demasiado complicado y confundido. Ya me lo imagino saliendo del club, reclamando que le afectó en demasía el tema del choque, el maldito choque, tanto con los jugadores como con los dirigentes. Alegando, además, por la lentitud con la que la directiva le trajo los refuerzos que pidió. Me gustaría saber quién tiene la responsabilidad de que el equipo se haya armado de manera tan, pero tan descompensada. Porque pienso que este es uno de los grandes problemas de este equipo. Desde el medio hacia atrás no hay alternativas, mientras en ofensiva la abundancia molesta. El plantel debiera tener dos jugadores de jerarquía por puesto y completarse con juveniles. No traer jugadores que terminen jugando en la filial, donde tampoco debieran estar Manuel Bravo o Bruno Romo, jugadores formados en casa, con condiciones al menos de pelear y poner presión.

¿Quién ordena todo esto? Rafael Caroca pasa de ser de los rescatables el 2012 a estar cortado, por lo que se le busca equipo y, como no pasa nada, es citado, juega y al partido siguiente va a la filial.

Manuel Bravo hace un buen Campeonato Sudamericano Sub 20, Labruna expresa que no lo quiere y resulta que claramente es el candidato ideal para pelearle el puesto al colombiano Domínguez, pero no. Bravo también está jugando en la filial. Bruno Romo se enoja con Blanco y Negro porque no lo dejan partir, pero adivinen dónde está. En la filial aparecen también jugadores como Rieloff (inútil teniendo a Fierro, Fuenzalida, Mirko Opazo y Matías Gutiérrez) y Cardacio, una verdadera incógnita. ¿Dónde está el paraguayo Báez? ¿Quién lo trajo y por qué?

Ofensivamente la historia es distinta, el 10 y el 9 los quisiera cualquier equipo del torneo. Tanto Vecchio como Muñoz han brillado individualmente en los últimos campeonatos nacionales. Me gustaría un delantero de peso acompañando a Carlos Muñoz, en vez de tener jugadores habilidosos pero que no terminan de convencer, como Vidangossy, Olivi y Hernández. Con esos sueldos y costos en los respectivos pases, más el de Roberto Gutiérrez, podríamos tener un atacante de calidad, uno de verdad, mientras  como alternativas podrían estar Flores, Pontigo y quizás Gerson Martínez. Tener una mayor cantidad es contraproducente y, además, no se deja crecer a los formados en casa.

Podría seguir, pero lo que intento explicar es que el problema de Colo-Colo hoy es a todo nivel. No hay organización directiva, tampoco en el cuerpo técnico, por lo tanto en la cancha es imposible que la suerte sea distinta. ¿Cuánta libertad tienen los DT para tomar decisiones a la hora de conformar el plantel? ¿Cuál es el verdadero rol de Juan Gutiérrez?

Las dudas son múltiples, repetidas, aburridas, permanentes e insoportables. Las certezas, en cambio, son pocas y tristes. Este Colo-Colo da pena y no se ve cómo puede salir de esta aletargada crisis.

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