La final

Hoy el rival es Uruguay. Debemos ganar para que se nos abra el panorama. Es imperativo. De hacerlo, quedamos cuartos con 15 puntos y los celestes con 13.

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En la primera rueda de las Clasificatorias Uruguay ganó 4-0. (Foto: Archivo Photosport)

Desde que comenzó el sistema de todos contra todos en las eliminatorias, pocas veces Chile enfrentó un partido que definiera tantas cosas. El único antecedente es el duelo con Perú en la penúltima fecha 1997. En aquella oportunidad se necesitaba el triunfo para alcanzar al cuadro de Oblitas en la tabla y quedar en el cuarto lugar aprovechando la diferencia de goles. 4-0 terminó el duelo. Inolvidables fueron los tres goles de Marcelo Salas, así como los brujos de pacotilla que aseguraban un triunfo peruano.

Hoy el rival es Uruguay. Debemos ganar para que se nos abra el panorama. Es imperativo. De hacerlo, quedamos cuartos con 15 puntos y los celestes con 13. Además, esperamos que la crecida Colombia vaya a Venezuela y robe algo, al menos un empate. Con el hipotético triunfo la cosas se aclaran, porque luego enfrentaremos a Paraguay que va a estar eliminado, Bolivia en casa, Venezuela en casa, Colombia que va a estar clasificada a esa altura y cerramos con Ecuador en Santiago, que también va a tener los pasajes asegurados. Perdonen tanto cálculo, pero la eliminatoria se dio así y no hay vuelta que darle. Llevamos cuatro partidos consecutivos sin sumar un miserable punto.

El tema es que para el partido de hoy somos una procesión de problemas. Suazo fuera, Sánchez fuera, Valdivia fuera, Vidal fuera, Fernández en la cornisa, Vargas en duda… De mitad de cancha para arriba tenemos demasiados problemas. La citación de Esteban Paredes es la demostración explícita: no tenemos creación, no tenemos finiquito, no tenemos gol y, por ende, no ganamos. De nada sirve el vértigo, las ganas, la rebeldía sin embocarla.

Uruguay también trae un saco de problemas. Cavani y el Cebolla Rodríguez no rinden con la Celeste lo mismo que en sus clubes, Forlán siente el peso de los 33 años y perdió gran parte de la explosión, Lugano y Godín son firmes arriba, pero también han perdido la sincronización de otrora. El once de Tabárez hace rato que no gana y de visita en estas eliminatorias casi no ha sumado puntos. El tema es que después de empatar con Paraguay, los uruguayos quedaron en la obligación de ganar esta noche.

En términos sencillos: un partido bravo como pocos que hemos visto en los últimos años. El equipo de Sampaoli tendrá que ser tremendamente veloz y aprovechar las puntas. Beausejour ni se vio en Lima, es su momento. Ojalá que Marcelo Díaz pueda repetir con Mauricio Isla lo que hacía con Matías Rodríguez en Universidad de Chile (pase para la entrada en diagonal). A ver si Paredes, en la emergencia y con ganas de revancha, saca todo el barrio que tiene en el cuerpo y se manda uno de esos golazos inesperados. Que esta vez marquemos a Luis Suárez y no le demos todas las facilidades que tuvo en Montevideo donde sólo faltó que la defensa chilena le diera pases gol. Que no aparezca el tontito de siempre que se hace expulsar o regala un penal. Que Bravo continúe con las manos bien puestas.

En fin, noventa minutos que valen demasiado. Hubiésemos querido llegar a esta fecha con algún piso, algún margen de maniobra. Y nada. Ni puntos que nos sustenten ni plantel para echar mano. No sobra ni en la tabla ni en la banca. Seamos realistas: podemos quedar afuera del Mundial 2014. Esta noche es la última oportunidad de evitarlo.

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