Columna de Colo Colo: Gracias Labruna

"Me cae bien usted, señor Labruna", parte diciendo Ricardo Benavente en su columna.

Por

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Por Ricardo Benavente

@RicardinhoGauch

Columna del movimiento Colo Colo de Todos

FB Colo Colo de Todos

@ColoColodeTodos

Me cae bien usted, señor Labruna. Estoy expectante, a la espera de que aclare sus insinuaciones con respecto a la responsabilidad de terceros, como Álvaro Romero, en el ultrarrepetido, megatedioso y archimanoseado tema de El Choque. Me gustaría saber, al igual que a usted, cuánto afectó lo estrictamente futbolístico en su despido y cuánto pesaron temas externos. Llegan y se van jugadores y DTs, sin que los hinchas terminemos de entender bien el por qué. En su caso, Don Omar, la verdad es que se nos estaba acabando la paciencia por el juego que mostraba Colo Colo, de más a menos desde que usted llegó, y por la posición en la tabla, cada vez más lejos de la punta. De todas formas nos quedará la duda sobre si era o no el momento de despedirlo. La forma en que se hizo concordamos en que no fue la adecuada. Por supuesto que, tal como dijo usted, no es posible que ningún directivo de Blanco y Negro le haya comunicado personalmente la decisión.

Tuve la oportunidad de preguntarle en septiembre del año pasado, cuando Chile enfrentó a Colombia por las Clasificatorias, si pensaba usar pronto su esquema predilecto. Sabíamos que por lo que venía haciendo en Audax, en algún momento íbamos a ver al Cacique alinear 3 zagueros en el fondo, usar bastante las bandas y tener un conductor del juego. Amablemente, usted me respondió que mantendría, casi por obligación, la línea de cuatro, fundamentado principalmente en que se encontró con un equipo muy mermado en lo físico. No mencionó otras cosas, pero me imagino que nunca le convenció tampoco quien había llegado a ponerse la “10”, Coria, y que además no contaba con un tercer central que le diera confianza para acompañar al Capitán Mena y al Quili Vilches.

Pensé entonces que dicho campeonato (Clausura 2012) serviría para que junto a su cuerpo técnico se preocuparan de recuperar jugadores en lo físico, sicológico y futbolístico, y que luego se enfocarían en traer los refuerzos que consideraba urgentes para tener un 2013 exitoso. Claro, ustedes no trabajan solos y faltó que los dirigentes cumplieran también con su labor. Todo lo que se había avanzado el pasado semestre, volvió lamentablemente a fojas cero.

Un arquero era obligación y llegó Lobos. Se necesitaban uno o dos defensas centrales de categoría y llegó -de vuelta- Sebastián Toro, pero para mala suerte de todos se lesionó. Entonces fueron por Lucas Domínguez, pero la teleserie se alargó tanto, que hoy a mitad de campeonato apenas ha disputado un partido oficial. Luego, ante la partida de Millar, hubo que salir a buscar un jugador de sus características. Usted y nosotros sabíamos que ni Esteban Pavez, ni Matías Cardacio podrían entregar la claridad del Chino en esa trascendente posición de la cancha. El equipo se vio despotenciado. Por último, había que traer al volante de enlace, al conductor, al 10, donde con Vecchio se hizo un esfuerzo debido al gran Clausura que realizó con “la española”, como usted le llama. También se sumó a Emilio Hernández, no sé si solicitado por usted, o incluido en el “combo Vecchio”. Llegaron otros jugadores también, como para completar, mientras en otras posiciones que usted solicitó no llegó nadie.

Cierto, cometió errores y usted lo sabe mejor que nadie. Partiendo por dejarse “asesorar” en el choque. Me hubiera gustado que ahí hubiera levantado la voz, pero muy probablemente después de eso, lo echaban. Después, no pudo imponerse a la hora de no contar con los refuerzos solicitados. Esta es una opinión de hincha, entendiendo que las decisiones con el buzo puesto tienen otra trascendencia, hay que estar en los pantalones. Quizás hoy esté arrepentido de haber aceptado trabajar en esas condiciones, pero yo le agradezco que estos errores se dieron también por las ganas que tenía de triunfar en Colo Colo. Ha declarado que querrá seguir viviendo en Chile y que estaba en el club más grande del país, por lo tanto, quizás pensó que estaba en su techo profesional de corto plazo y no quería botar tan fácil esta oportunidad. Creo que también debe estar arrepentido de no habérsela jugado antes y con más fuerza por su esquema favorito. Nunca sabrá -ni sabremos- qué hubiera pasado.

De todas maneras, señor Labruna, yo le doy las gracias por ser un caballero como fue, espero que las cosas con el tiempo se vayan aclarando y se sepa quiénes más fueron culpables del episodio aquel, que parece haber sentenciado su salida de Colo Colo. Gracias por encariñarse con el club y el pueblo colocolino. Me alegra la actitud con la que lo veo, de no dejarse denostar por nadie. Mucho menos me olvido de la victoria en San Carlos de Apoquindo y la propinada al archirrival en Macul, se lo agradezco de corazón, así como el hecho de volver a clasificarnos a una copa internacional.

Esperemos que todo se aclare, por el bien suyo y nuestro, y le deseo mucho éxito en sus proyectos futuros. Gracias Omar Labruna.

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