Columna de la UC: Luchemos por la gloria

Al cabo de siete años sin victorias en El Salvador, Universidad Católica sumó un nuevo triunfo ante Cobresal.

Por

Imagen foto_0000000120130402154734.jpg
Católica celebró en El Salvador después de siete años. / Agencia Uno.

Por Cristián Berríos

@Columnaderazta

Cducatolica.com

Columnaderazta.cl

Al cabo de siete años sin victorias en El Salvador, Universidad Católica sumó un nuevo triunfo ante Cobresal. Lasarte envió a la cancha un equipo con algunos jugadores que no venían actuando por el torneo local – sí habían sumado minutos por la Copa Chile –, como Michael Ríos, Alfonso Parot y Matías Mier. Costa quedó fuera por un estado viral, Martínez no logró recuperarse, y Castillo estaba suspendido.

En el primer tiempo, Cobresal se puso en ventaja tras un error de Toselli, pero Católica reaccionó con autoridad a través de dos remates de Matías Mier que tuvieron la red como destino. La etapa inicial dejó la impresión de que si Católica apuraba el paso aumentaría las cifras, aunque no mostrara un fútbol vistoso. En el segundo lapso, el local se fue con todo en busca de la paridad y nos ocasionó problemas por las bandas, sobrepasó con facilidad nuestro mediocampo y tanto Ismael Sosa como Carlos Bueno carecieron de habilitaciones. Los minutos pasaron más lentos que en la batalla de Gokú con Freezer.

Sin un conductor clásico como Carlos Villanueva y con Milovan Mirosevic viniendo de muy atrás debido al dominio de Cobresal, el partido se transformó en un ejercicio de resistencia y tuvimos la fortuna necesaria, tal como había ocurrido ante O’Higgins en la primera fecha, para  quedarnos con los tres puntos sin que hiciéramos un gran partido. Meneses entró muy tarde y prefirió mantenerse en campo cuando la superioridad de Cobresal era tan evidente como su ineficacia ante Toselli.

Nunca ha sido fácil esa cancha para Católica, pero las excusas están de más. De aquí en adelante lo único importante es que sumemos los tres puntos en cada partido y hay oportunidades de sobra para que subamos el rendimiento en el intertanto. Si aspiramos al título no deben repetirse actuaciones tan bajas, tanto en lo colectivo como en lo individual. Enfócate de nuevo Sosa y marcarás diferencias.

En el partido contra Unión Española no podemos permitirnos las licencias defensivas que dimos a los equipos del cobre por Copa Chile y Torneo Oficial. La ausencia de Cristián Álvarez se lamenta tanto como el anuncio de que arbitrará Claudio Puga, que ya inventó un penal contra el mismo rival en Copa Libertadores, pero como dijo El patrón del mal que dirige a un equipo adversario: “Esto es sin llorar”.  Hay que sobreponerse a todo, la recompensa lo vale si estamos preparados para obtenerla.

¿Nos cargará la mano Puga? Que lo intente. Vamos a hacer gárgaras con miel y limón la noche anterior para dedicarle una amplia gama de decibeles. Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras nunca alcanzaron las notas que se escucharán en San Carlos de Apoquindo, porque la idea siempre es apoyar sin violencia. De todas formas, ya ves como los carabineros en La Florida fueron unos espectadores más. En San Carlos provocan a los hinchas y reparten lumazos con enorme placer.

Olvidemos los arbitrajes, la policía, el dinero, las preocupaciones, los contratos, los puteríos o carretes, el alcohol, las ofertas y concentrémonos en la gloria. Así se jugaba en un principio, por amor a la camiseta. Los cracks, no los malos, los que echaron o los que son más o menos y juegan porque no hay otros, los consagrados la rompían cada fin de semana.  Les cobraban un penal en contra y a la jugada siguiente iban al ángulo. Raimundo Infante tenía menos dominio con balón que cualquier jugador actual, salvo José Rojas, pero era una persona, un deportista y un futbolista de clase. Eso se traspasaba en hambre dentro de la cancha y por eso está entre los goleadores históricos del club. Todo un día pasó en el Louvre en 1950, mientras a nuestros seleccionados actuales les tienen que encerrar en las concentraciones para que no se vayan de juerga o de putas. Y no arrugaba ante la pierna fuerte, o sea además de un nivel intelectual alto poseía sangre en las venas. Eso era Universidad Católica pasada su primera década de existencia como CDUC, cada jugador recibía un sueldo de profesor, entonces vamos a entregarlo todo para ser dignos de ponernos esa camiseta.

Mostremos amor propio contra Unión Española y en todos los partidos que restan, hagamos un homenaje en lenguaje futbolístico, no con bandejas ni fotos, sino metiendo, atajando, convirtiendo, desbordando, apoyando, cabeceando, como hacían tantos  grandes que ya no están y nunca olvidaremos: Sergio Livingstone, el mencionado Raimundo Infante, Fernando Riera y José Manuel Moreno, entre muchos otros.

Les dejo un video para refrescarles la memoria.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo