Columna de Colo Colo: ¡Vámonos Quiñones!

"¿Sabís qué más, Quiñones? Vámonos. Fundemos Colo-Colo", dice Álvaro Campos, respecto al día en que comenzó a gestarse el club: un 4 de abril.

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Colo Colo comenzó a gestarse un 4 de abril. /  Crédito: ColoColodeTodos.com.

Por Álvaro Campos

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Vámonos Quiñones, qué te vai a quedar discutiendo con esta gente. Son piedras, Quiñones. Hablar con ellos es como hablar con una pared.

Vámonos Quiñones. Se hace tarde ya y no podemos pasarnos todo el día, todo este 4 de abril histórico, en una asamblea de socios de este Magallanes que está cavando su propia tumba. Déjalos, Juan. Que hagan lo que quieran. Que sigan jugando los viejos apernados en la titularidad. Nosotros somos mejores que ellos. Nosotros somos jóvenes. Tenemos a los Arellano, qué nos puede faltar.

Vámonos Quiñones, este club es pasado. Es naftalina y sepia. Que los que mandan hoy sigan mandando y que los que toman estas decisiones tan injustas carguen con el peso de sus consecuencias.

Vámonos Quiñones, está todo mal acá. Vámonos de esta pega. No nos respetan, no nos escuchan. Llegamos a la hora y cumplimos con las metas, demostramos capacidad y talento, pero siguen ascendiendo a gente salamera y trepadora. El mundo es de ellos. Que lleguen a la cima si quieren, nosotros haremos nuestro propio rumbo.

Vámonos Quiñones, porque la empresa en la que trabajamos no nos deja ni tener sindicatos. Porque usan el multi-rut para saltarse las leyes laborales y no darnos nuestros beneficios. Nos exigen cada vez más y nos dan cada vez menos.

Vámonos Quiñones, porque estamos trabajando subcontratados a 3 horas de la casa y hay que irse parado en la micro viendo la frustración en los rostros de gente que parece sufrir aún más que nosotros.

Vámonos Quiñones, porque no se puede vivir en este barrio al que llegamos a derrumbarnos de sueño y cansancio. No se puede caminar tranquilo por las calles de noche y los niños no tienen dónde jugar entre los espacios que los drogadictos les arrebatan.

Vámonos Quiñones, porque no salimos en la tele. Porque nuestros problemas, nuestras historias, hasta nuestras facciones, no aparecen en pantalla cuando llegamos a distraernos tomando té y comiendo pan con palta. Es un mundo lejano, ajeno y son miles los muros que nos separan de él.
Vámonos Quiñones, porque nos robaron nuestras jubilaciones, la plata de nuestra salud solo sirve para alimentar la actividad bursátil que premia a otros bolsillos.

Vámonos Quiñones, porque antes quedábamos botados después de salir del colegio, pero hoy la opción es terminar botado y encalillado un par de años más tarde. Así nos endeudan y nos esclavizan. No quieren que aprendamos, no les conviene. No quieren que nuestros hijos le ganen a sus hijos.

Vámonos Quiñones, porque los políticos nos engañan cuando fingen escucharnos, porque de la lacra de la atroz UDI a la lacra del ridículo Partido Comunista solo les interesamos cuando quieren nuestro voto o una historia que los lleve a aparecer en los medios.

Vámonos Quiñones. En serio. Ya poh, vámonos.

Vámonos Quiñones, porque cuando compramos acciones de la concesionaria fue para salvar al club de nuestros amores, no para que Larraín Vial ostentara un poder que no es de ellos, sino nuestro. Vámonos, saquemos nuestras acciones de ahí.

Vámonos Quiñones, porque los que no saben nada de nada están destruyéndolo todo. Porque armaron una farsa para hacernos quebrar a la mala y apoderarse de nuestro mayor tesoro, y ahora que lo consiguieron lo están haciendo trizas con la ineptitud que su poder esconde.

Vámonos Quiñones, porque traen jugadores malos a propósito, para ganar plata con las movidas de las transferencias. Porque no les interesa el bien del equipo, total, ni siquiera tienen que pagar la deuda del Fisco. Era todo mentira, Quiñones. ¿Todavía no lo entiendes? El Estado solo les está construyendo estadios y condonando deudas, para que ellos sigan tragando y tragando hasta que no quede ni pasto en las canchas. Planean irse, después, a depredar otra área del acontecer del país, donde seguirán haciendo lo que hacen en todos lados. Saquear. Mentir. Abusar.

¿Sabís qué más, Quiñones? Vámonos. Fundemos Colo-Colo.

¿Que ya lo fundaron hace años? Qué importa. Fundémoslo de nuevo entonces. Vamos al Quitapenas y empecemos a construirlo todo, otra vez. De a poquito, entre muchas manos. Mira las filiales, Quiñones. Van apareciendo como estrellas tímidas en el cielo de la tarde, pero van a ser un concierto de luz. Lo vas a ver conmigo. Vamos a estar juntos cuando suceda.

Eso es lo que hace Colo-Colo, unirnos a todos a lo largo del país y de los años. Hoy nos vamos todos juntos de la asamblea de socios de Magallanes, y aprovechamos de enseñarles a los imbéciles ignorantes que el Cacique se originó en una asamblea de socios.

Agarremos nuestras cosas, entonces, y vámonos de aquí. Por la Avenida Independencia va caminando David Arellano y sus hermanos. Están otros de tus compañeros, pero a muchos de los demás tal vez no nos conozcas. Somos millones que nos hemos sumado a través de las décadas. El viejo de ahí es mi abuelo. Yo tampoco lo conocí, pero viajaba a Santiago solo para ir al Nacional. El musculoso de ojos claros que habla con acento argentino, de ese te voy a hablar más rato. Es chileno, en todo caso. Y no fue casualidad que David le sonriera.

Vámonos Quiñones. Vamos a fundar Colo-Colo. Va a ser hermoso, te lo prometo.

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