Entrevista con Jorge Vergara: "Salah faltó a la ética llegando a Colo Colo"

El ex personero, que formó un sólido triunvirato con Dragicevic y Menichetti en el Cacique, disparó con todo respecto a la situación de los albos.

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Jorge Vergara y el Twitter abierto en su computador. @liberenalindio es su cuenta en la red / Eduardo Ángel

Por Eduardo Bruna

“Contra Salah no tengo nada en lo personal.  De hecho, en todos estos años después que él se fue de Colo Colo y a nosotros nos fueron, nos encontramos más de una vez. Sin embargo, su inminente llegada a la presidencia de Blanco y Negro me parece una grave falta a la ética”.

Es Jorge Vergara, integrante de aquel triunvirato albo que, tras un proceso de cinco años, llevó al Cacique a la Copa Libertadores, a su primer tri campeonato y al sueño de un estadio Monumental largamente acariciado. El mismo Jorge Vergara discutido y polémico que, tras la quiebra, era apuntado con el dedo acusador de quienes pensaban y siguen pensando que, junto a Eduardo Menichetti y Peter Dragicevic, se habían llevado a Colo Colo para la casa.

Vergara ha escuchado tantas veces esas sospechas, que ya le resbalan. Dice tener argumentos de sobra para diluir cualquier acusación que se le haga, pero en este momento es la noticia de la llegada de Salah a la testera de la concesionaria la que, reconoce, lo tiene descompuesto.

Lo que dices es grave. En lo técnico Arturo Salah puede tener muchos detractores, pero el medio siempre le ha reconocido su rectitud y su honestidad.

(Con ese estilo irónico que lo distingue, el Guatón Vergara responde).
Así será, pero que el principal impulsor de las sociedades anónimas desde su cargo de subsecretario de Deportes en el gobierno de Ricardo Lagos, sistema que ha sido un completo fiasco, aparezca ahora como el salvador de Colo Colo, pronto a ocupar la testera, para mí es una falta a la ética. Me hace recordar los escritos de Noham Chomsky, en el sentido de que hay muchos que crean el problema o provocan el caos para luego aparecer ellos mismos como los que poseen la solución mágica. Yo digo que el que Cristián Varela, Carlos Tapia, Raúl Labán y Luis Baquedano hayan sido desinteresados impulsores del sistema y luego hayan usufructuado de él  es a lo menos sospechoso. A ellos se suma ahora Salah.

¿Pero no te parece que en este momento de absoluto caos en Blanco y Negro, con una conducción errática y que va a la deriva, es precisamente Salah el hombre más indicado?
A mí no me parece. Salah puede ser reconocido como un técnico top de nuestro medio, pero pensar en él para administrar la concesionaria es una apuesta muy peligrosa. Aún poniéndonos en el caso de que lo haga bien, su gestión sólo va a servir para fortalecer a Blanco y Negro y terminar de reducir a su más mínima expresión al Colo Colo que pensó David Arellano. Una buena gestión de su parte sólo significará que los accionistas se llenen de plata los bolsillos, pero el club que todos conocimos y que tanto amamos cuando los socios eran los dueños,  seguirá siendo sólo un lindo recuerdo. Sólo significaría ganancias para los nueve jinetes del Apocalipsis que conforman el directorio de Blanco y Negro.

¿Cómo?
El Colo Colo que se fundó en base a la tolerancia, la solidaridad y la no discriminación seguirá siendo el vagón de cola en esta empresa que sólo busca el lucro. Aparte, ya es hora de derribar mitos. Con nosotros al menos, los que lo sostuvimos a todo trance cuando la hinchada lo único que quería era colgarlo, Arturo fue bastante desleal.

-¡¿Qué…?! Explícate mejor. ¿Te refieres a cuando deja Colo Colo para asumir la banca de la Selección?
No. Llegar a la Selección es la ambición lógica de todo técnico, y aunque su elección no dejó de sorprendernos, y en cierta medida de molestarnos, terminamos por comprenderlo y aceptar su decisión. Partida que, por lo demás, le abrió las puertas a la llegada de Mirko Jozic. Me refiero a una vez que nos pidió permiso supuestamente para visitar Disneyworld con su familia y no pasaron ni dos días para enterarnos de que nos había engañado.

¿Cómo así?
Claro, porque nunca viajó a Disney. El viaje sólo fue un pretexto para partir a México a conversar sobre un posible contrato con el Tigres de ese país. Recuerdo que muy temprano me estaba afeitando cuando escucho la noticia por la radio y casi me como la crema de la sorpresa y la indignación. Aparte, no olvidemos que en 1994 también deja botada a la U para irse al Monterrey.
Todo profesional tiene derecho a buscar mejores horizontes.

Está bien. Pero eso no se hace mediante el engaño, y él nos había engañado inventando un viaje que no era tal. Nosotros no nos merecíamos eso, sobre todo considerando la forma como lo defendimos cuando, producto de los malos resultados iniciales, pasamos las de Kiko y Kako con la prensa y los hinchas, que a nosotros y a él nos querían poco menos que colgar en una plaza pública. Tampoco fue leal o al menos deferente cuando se inventa la quiebra, vital para implantar el sistema de sociedades anónimas

Jorge, el momento económico crítico que estaba pasando Colo Colo era algo indesmentible.
Un momento tan crítico como tantos que Colo Colo había tenido a través de su historia. Dejémonos de cuentos: había que quebrar a Colo Colo y la U para implantar el sistema de sociedades anónimas. La quiebra se decreta por una deuda de 50 millones de pesos que Dragicevic decide cubrir al día siguiente, con un cheque personal y plata de su bolsillo, porque fue la condición que puso la jueza Helga Marchant para dejar la quiebra sin efecto. ¿Y qué pasó? Que, lo supimos después, la jueza recibió fuertes presiones políticas para seguir con la quiebra adelante. La maquinaria ya estaba en marcha y nada ni nadie podía detenerla.

Lo que sea, pero no puedes desmentir los argumentos que se dieron para decretar la quiebra.
Colo Colo era una corporación privada sin fines de lucro que, en teoría, no podía quebrar, pero ese precepto legal, claro y contundente, también se lo echaron al bolsillo con tal de que se apoderaran de Colo Colo los mismos que ya eran dueños del país a través de las grandes empresas, los bancos, la salud y la educación. De todo. Les faltaba sólo el fútbol, pero también terminaron por apropiárselo.

Siendo una corporación, Colo Colo era igual dirigido por empresarios.
Es cierto, pero los verdaderos dueños del club eran los socios. ¿No había transparencia? Colo Colo, tal como lo estipulaba la ley, publicaba año a año sus balances en la prensa, debidamente auditados. Pero más allá de todo eso, los dineros que ingresaban al club no iban a los bolsillos de ninguno de nosotros. Se reinvertían en el club y toda la plata que llegaba se hacía poca, porque Colo Colo tenía 17 ramas deportivas, cinco mil niños en divisiones menores y escuelas de fútbol, 70 filiales a través de todo el país y hasta un Instituto de Educación.

Claramente, no había espaldas para ello.
Por supuesto que no. Y por pensar en forma absolutamente opuesta a esos planes de grandeza,  que no eran acordes con nuestra realidad, fue que me agarré en incontables oportunidades con Raúl Labán y Aníbal Silva, dos pajarracos que querían hacer de Colo Colo una mega institución. Pensé que en esa pelea Peter (Dragicevic) me iba a apoyar a mí, pero no fue así y, desilusionado y molesto, en 1998 decido irme. Por eso fue más absurdo aún que, cuatro años después, se me involucrara a mí en la quiebra. Quiebra que a lo mejor no se habría producido si yo hubiera ganado esa pelea con esos tipos a los que yo apodé los top ten, por lo delirantes, ignorantes  y agrandados.

Es que, aun cuando dices que en 1998 te fuiste, tu nombre siguió ligado a Colo Colo.
Sí, pero sólo como asesor externo. En otras palabras, para Colo Colo hacía sólo un pituto, que tenía que ver con el banco de datos que poseo de todos los jugadores del fútbol sudamericano. Pero entre 1998 y el 2002 yo estoy absolutamente al margen de las decisiones.

Una vez, sin embargo, reconociste que, producida la quiebra, te asustaste.
Es verdad, y fue algo muy humano. Porque aunque ya habían pasado cuatro años desde que me había ido del club, la prensa repetía en forma insistente mi nombre. Por ignorancia o en forma interesada, o por pasarme la cuenta de viejas diferencias, me involucraban a mí. El asunto es que, cuando la jueza Eleonora Domínguez me cita a declarar y lee en sus papeles que yo me había ido del club en 1998 como dirigente, me pregunta: “¿Y usted, señor Vergara, qué hace aquí?”. Sorprendido, le digo: “No sé… usted me citó”. Me mandó de inmediato para la casa.

Pero también fuiste interrogado por la Bridec.
Claro. Me citaron, fui a declarar, y no más comenzada la conversación, que no fue para nada agresiva o insolente, me di cuenta que los tipos pisaban un terreno que no dominaban. Querían saber cómo era eso de la compra o la venta de un jugador, el famoso mito de los dobles contratos y el que Colo Colo no retuviera los impuestos que supuestamente debían pagar los jugadores, en circunstancias que, para todos los clubes del fútbol chileno, estaba vigente el DFL 1 del año 1970, que los liberaba de ese pago como una forma de ayudarlos económicamente en una carrera que es siempre corta. De la noche a la mañana, y para llevar a la quiebra a Colo Colo y a la U, ese decreto, que había operado por décadas, se desconocía. En otras palabras, de un día para otro nos hacíamos de una deuda millonaria. Y mira cómo fue el trato: mientras a todos los demás clubes se les daban todo tipo de facilidades para pagar, a nosotros y a la U nos cobraban todo al contado. Si no, pasábamos a ser sociedad anónima. ¿Está clarito, verdad?

Un Salah al que Dragicevic, Menichetti y tú llevaron sin dudar en 1986 a Colo Colo.
Sí, y al que defendimos a muerte, con una lealtad que no tuvo una vuelta de mano. Todo ello a pesar de que terminamos por convencernos de que el estilo de Arturo no respondía a lo que fue siempre la historia del club y que decidimos enmendar con Mirko luego que él nos deja para ir a la Roja.

No me digas que ahora también vas a desconocer su capacidad…
Capacidad que sólo le dio para ganar títulos con nosotros. ¿O Salah ganó algo después que dejó Colo Colo?

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