La historia íntima de Isaac Díaz, el nuevo goleador azul

El delantero azul es uno que se ha ganado su espacio en el 11 estelar de Darío Franco a punta de goles y buenas actuaciones, pero no la ha tenido nada fácil.

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Isaac Díaz se ha ganado la titularidad a punta de goles, trabajo y esfuerzo / Agencia UNO

Por Rafael Verdugo

El Toro de Fresia comienza a demostrar para qué llegó al Romántico Viajero. El fin de semana recién pasado ante un complicado O’Higgins, uno de los candidados al título, anotó los dos tantos con que los azules rescataron un valioso empate que los mantiene con la ilusión intacta de alcanzar la estrella número 17.

A su vez, Sebastián Ubilla, máximo artillero de la U en el torneo local con seis anotaciones, justamente en el partido contra los de Rancagua se lesionó nuevamente  su hombro izquierdo (sufrió una luxación), hecho que lo obligará a ser intervenido quirúrgicamente por lo que se perderá el resto del campeonato (su recuperación se estima será de dos meses). Precisamente es Isaac Díaz quien viene detrás en la tabla de marcadores (posee cinco) y en los últimos pleitos ha respondido a la confianza de un Franco que ya lo da como fijo en el equipo. Eso sí el ex delantero de Ñublense no ha tenido nada de sencillo llegar a este lugar. Díaz tuvo que enfrentar el fallecimiento de su hermano hace tres años, situación que estuvo a punto de privar a Universidad de Chile de su fuerza, potencia y capacidad goleadora puesto que el artillero pensó en el retiro en ese momento. El amor por la profesión y por su mismo hermano lo tienen hoy dando la pelea.

Me imagino que el deceso de él fue uno de los sucesos más dolorosos en tu vida…
Fue un momento que pasé muy difícil, tuve un bajón futbolístico que justamente me llevó a no querer seguir jugando. Gracias a la persona que tengo al lado pude salir adelante y gracias a Dios. También al final pensé que él hubiese querido verme donde estoy ahora.

¿Le gustaba el fútbol también?
Sí, mucho, jugaba de arquero. Eramos 7 hermanos, cinco hombres y dos mujeres y como éramos los dos más chicos siempre fuimos muy apegados. El resto eran más grandes, por eso sentí mucho su partida, me marcó. Los otros hombres siempre jugaban a la pelota pero en el barrio solamente, con mi hermano alcanzamos a estar en Puerto Montt y después pasó lo que pasó. Fue un bajón que tuve, un momento muy difícil en mi vida. Sé que ahora estaría muy contento de verme en donde estoy.

¿Se puede decir que es tu ángel de la guarda?
Siempre cuando estoy triste lo recuerdo a él y me da fuerzas para seguir adelante y luchar. Quizá por ahí puede ser que cada uno tenga un ángel.

Siguiendo con la familia… ¿Con quién vives y cómo ha sido la vida en Santiago?
Vivo con mi señora solamente. Estamos juntos desde que jugaba en Tercera, la conocí cuando estuve en las inferiores de Huachipato. Estamos pasando por un buen momento y es de los dos. En Chillán es mucho más tranquilo, aunque acá tienes de todo, para vivir no hemos tenido problemas, quizá cuando llegamos nos costó un poco ubicarnos, después ya no, tienes mil panoramas para hacer. Estoy contento de estar acá y en la U.

¿Qué hace Isaac Díaz en el poco tiempo libre que tiene?
Como tú dices no es mucho, pero nos gusta salir a comer, nos damos nuestros gustos y de repente salimos a pasear, también jugar en la casa con la Xbox. Cambiar un poco lo que uno hace normalmente y dedicarle el tiempo a la familia porque uno está muy apegado al fútbol.

Me imagino que siempre con la mente y corazón en Fresia… ¿Mantienes contacto con la gente allá?
Con las redes sociales siempre mantengo el vínculo. Cuando puedo ir voy, aunque igual queda lejos, pero es un pueblito al que le tengo mucho cariño. Salí de ahí y siempre que se puede lo saco a relucir, porque allá hay gente muy esforzada que le gustaría estar donde estoy y pasar por lo mismo. Estoy muy contento de haber salido de Fresia, de hecho tengo a mi familia aún. Mis papas anduvieron por acá estos días, ahora están allá y toda la gente les preguntaba por mí y los dos goles, así que están chochos.

¿Y que tal allá?
En Fresia hay muchos niños que están luchando para lograr llegar a lo que yo en estos momentos tengo, así que me siento identificado con ellos y cuando voy para allá trato de pasar por las escuelas de fútbol donde crecí. Uno siempre tiene que recordar sus orígenes para seguir creciendo.

¿Qué tan importante ha sido tu familia en tu promisoria carrera?
Gracias a Dios mi papá siempre me inculcó el fútbol. Desde chico me apoyó en todo y la verdad que mi mamá también, diciendo constantemente que me creyera el cuento, en el buen sentido de la palabra, pero que siempre luchara por ese objetivo, que tenía que dejar cosas de lado, y así lo fui haciendo y me di cuenta que podía lograr cosas.

Tu eres un hombre muy religioso…
Así es, siempre voy a la Iglesia y coloco a Dios por delante de todas las cosas, Él me ha llevado hasta acá y siempre lo voy a tomar así.

¿Algún espejo en tu posición dentro de la cancha?
Siempre me gustó como jugaba el Chupete. Si bien mis características no son las mismas que él y quizá no me veía reflejado en él, pero siempre me gustó mucho su capacidad goleadora. Aunque siempre me enfoqué más en lo que estaba haciendo que en quién quería llegar a ser. Aún estoy trabajando para poder llegar lo más lejos posible, uno nunca debe tener un techo o una meta definida, siempre tiene que aspirar a más.

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