Columna de la UC: Festejo clásico

"Da lo mismo el ninguneo velado que hacen los que saben poco de fútbol al preguntarse si UC vs Colo Colo es clásico o no", dice Cristián Berríos.

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La UC celebró nuevamente una victoria en el estadio Monumental. / Agencia Uno.

Por Cristián Berríos

@ColumnadeRazta

Columnaderazta.cl

Cducatolica.com

Da lo mismo el ninguneo velado que hacen los que saben poco de fútbol al preguntarse si Universidad Católica vs Colo Colo es clásico o no. Con ese criterio los clásicos de otras regiones no existirían porque si bien representan rivalidades de enorme arraigo carecen de la cobertura y popularidad de estos encuentros. La historia de Universidad Católica, aquella que lo ha convertido en un equipo importante y reconocido a nivel internacional, se incrementa respetando su historia, buscando la consecución de nuevos  objetivos y no con poses de soberbia que poco le vienen a equipos en debacle deportiva y financiera como Colo Colo.

El clásico con mayor tradición de este país es el universitario. Sus verdaderos orígenes se remontan a 1909 con el 3-3 y el 4-1 a favor de Universidad Católica Football Club sobre Universidad de Chile en la cancha El Carmen. La rivalidad contra Colo Colo surge después: En 1954 la Franja dio la vuelta olímpica ante un Estadio Nacional repleto y en 1997 le dio una paliza a su rival con un rotundo 3-0 en la final del Apertura. También hubo definiciones a favor del adversario en 2002 y 2009. En el Apertura 2011 este enfrentamiento deportivo sumó otro capítulo con la remontada de Universidad Católica en el Monumental: Fue 4-2 con gran actuación de Lucas Pratto y el ingenio de José Luis Villanueva para dejarle espacio a uno de los remates del delantero argentino. En rigor la Franja ya sabía de encuentros épicos en esa cancha al imponerse 3-2 en el Apertura 2003 y 2006 luego de que ellos anotaran los dos primeros goles de dichos encuentros.

Sí. Universidad Católica se siente a gusto en el Monumental. La cancha le acomoda, el público local alienta a su equipo sin duda, pero no ejerce una presión constante que transforme el estadio en una caldera como ocurre en San Carlos de Apoquindo cuando la hinchada vuelca a la Franja sobre su adversario. Finalmente, si no fuera un partido a la altura del duelo entre las universidades, lo único clásico es el triunfo de Universidad Católica sobre Colo Colo en esa cancha, donde ha festejado diez veces en torneos locales y una más en Copa Chile 1992 al imponerse por 3-2.

Universidad Católica desperdició ocasiones de gol en el primer tiempo y en la etapa de complemento ocasiones de gol que habrían puesto justicia para lo que ambos equipos exhibían en el campo de juego. Carlos Bueno lo tuvo al menos tres veces, una oportunidad clara en el primero, un cabezazo libre de marca en el segundo y luego una entrada libre al área en la cual envió el balón sobre el travesaño. Sosa desperdició otro gol clarísimo. El rival contaba con Emiliano Vecchio como su mejor arma, pero el mediocampista sintió el desgaste inicial y se fue diluyendo a medida que transcurrían los minutos. Fernando Meneses inquietaba, a grandes rasgos la defensa de Universidad Católica funcionaba bien salvo el error de Enzo Andía que provocó una entrada libre de Carlos Muñoz, y Tomás Costa manejaba las acciones en el mediocampo. Sixto Peralta tenía un duelo personal con el irritante Gonzalo Fierro, no puede ser que un tipo simule tanto en una época donde existen herramientas digitales que cada semana lo dejan en ridículo. El rival no era más complicado de lo que fue Ñublense en Chillán o Cobresal en El Salvador, aunque la emoción de un clásico y la urgencia de los tres puntos para mantenernos en carrera aumentaban considerablemente  el valor de un gol desperdiciado o un balón perdido.

El gol de Hans Martínez vino del exclusivo aporte que hizo Fernando Cordero en el partido. Golazo: Gran rechazo (se elevó 1,54), gesto técnico con el borde interno y a celebrar. Nicolás Castillo entró a la cancha cuando los ánimos estaban al borde de la explosión y fue expulsado por Enrique Osses en los incidentes provocados por la burda agresión de Felipe Flores a Christopher Toselli.

Juan Guillermo Domínguez  sacó la gata que llevaba dentro – aclarando que los gatos son animales con un corazón enorme que les permite abrirse paso en una ciudad acondicionada para las carreteras – y rasguñó a Nicolás Castillo porque no tenía una cartera a mano para pegarle. Menos mal que tampoco andaba con tacos o le deja la tapilla marcada en la frente. Enrique Osses se hizo el desentendido con los rasguños y en su informe consideró agravante que Castillo no abandonara la cancha bajo proyectiles. Está clarito Osses. No debería arbitrarle más a Universidad Católica ni a ningún otro equipo. Después de mil minutos de descuento, está claro que el empate convenía al equipo favorito de Osses y el Patrón del mal que trabaja en Azul Azul invocaba a las fuerzas oscuras desde su sarcófago, terminó el partido y los jugadores fueron al encuentro de su hinchada. Universidad Católica festejó sus 76 años con un triunfo alentador y uno de los rivales tradicionales había prestado su casa para la celebración.

Después del partido resultaron heridos Byron Quezada con un herida a bala en el estómago, un niño en La Florida debido a un proyectil que provino de un vehículo y Tomás, un estudiante de octavo básico agredido en Temuco por adultos. No sólo los directivos de Universidad Católica deberían  utilizar la tribuna y la repercusión social que se desprende de sus cargos para exigir justicia y penas de cárcel para los delincuentes que atentan contra la vida de sus hinchas, todo el fútbol chileno y la sociedad en general debe trazarse como meta la eliminación de lacras que utilizan armas sin provocación previa. La posesión de armas ya es un delito, sin duda, incluso algunos nos sentimos más amenazados a ratos por las fuerzas policiales, pero utilizarlas en contra de personas que no hacen ningún daño (especialmente los niños) contradice todos los principios y códigos que poseemos los hinchas que llevamos años alentando a un equipo desde el tablón.

Ninguno de los partidos que se avecinan parece fácil. En las fechas finales surgen los incentivos, otros cobran bonos extras y Universidad Católica debe ganarle a todos para mantenerse con opciones. La final de la Copa del Mundo vale Carachito Domínguez al lado de la Copa Chile, Scarlett Johansson es como la Copa Chile y campeonato como Natalie Portman, o sea hay que ir por todo perrito.

¡Grande Universidad Católica!, 76 años mejorando el país como dijo @Muchachill0, y su hinchada como siempre alentando en cada estadio donde el equipo se presenta. Dejo una nota exclusiva para la Columna de Razta realizada a Marko Biskupovic.

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