Lorenzo Reyes: El fan de Ronaldinho que busca convertirse en el patrón de Chile

El capitán del acero se lució en la Roja frente a Brasil y anuló a su ídolo Ronaldinho. El volante llegó a la acería en 2008 y estuvo a punto de regresar a Santiago.

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Lorenzo Reyes quiere ganarse un puesto como titular / Crédito: Agencia UNO.

Por Raúl Toledo

Todo el mundo dice que gracias a su perseverancia, constancia y sacrificio está en un lugar privilegieado, a pesar que estuvo a punto de tirar la toalla. En 2008, la vida de Lorenzo Enrique Reyes Vicencio (21) cambió para siempre. El Lolo llegó desde la comuna de El Bosque hasta el recordado estadio Las Higueras (ahora estadio CAP) para buscar integrarse a las series inferiores de Huachipato. En ese entonces, el volante de salida y acérrimo seguidor de Ronaldinho Gaúcho arribó al coloso de Avenida Desiderio García en Talcahuano de la mano de Wido Lizama, quien estaba a cargo de la filial acerera en Santiago.

Luego de varias pruebas, el creador fue aceptado por el staff técnico del exitoso fútbol joven siderúrgico y, de inmediato, el DT Alejandro Padilla le informó que él lo utilizaría como contención.

“Llegó algo tímido, pero concentrado en su objetivo. De inmediato vi en él su buena ubicación en la cancha y como en ese momento nuestra necesidad era tener jugadores en ese puesto le recomendé cubrir esa plaza. Se adaptó rápidamente y fue inamovible en el once de esa categoría. Sin duda, un gran acierto para nosotros”, admitió Padilla.

Pero no todo fue alegría. Reyes se alejó de su familia y comenzó a extrañar más de la cuenta. Incluso, el profesional pensó en volver con sus zapatos hacia su hogar en El Bosque. “Menos mal que él supo escucharnos. Estuvo triste, pero nunca perdió el rumbo y acogió nuestras sugerencias. Ahora está donde siempre quiso”, añadió el estratega del Fútbol Joven de Huachipato.

Ese año brilló con luces propias y levantó el cetro de campeón tras doblegar a la UC. Fue su primer título.

Su primer gran salto

Tras un gran campeonato juvenil, el Lolo, junto a su amigo Juan Carlos Espinoza, fue promovido por Fernando Vergara al primer equipo del acero a inicios del 2009. En la pretemporada realizada en Los Ángeles, el jugador fue bautizado con un extravagante corte de pelo y empezó a demostrar todas sus condiciones. Debutó el 1 de marzo frente a la UC en el Ester Roa Rebolledo. Jugó siete minutos y suplió a la Pulga Monje.

“Fue un año inolvidable para nosotros. Siempre quiso estar ahí y lo consiguió. Luchador, humilde, sencillo y un líder innato en la cancha”, dijo su partner Espinoza.

Esa temporada actuó en 26 lances y marcó su único tanto como profesional frente a Iquique. Estuvo mil 675 minutos en cancha. Luego, en 2010, con Arturo Salah en el banquillo, el jugador se transformó en una pieza fundamental del equipo y eso le valió ser llamado por Marcelo Bielsa como uno de los sparrings de Chile en Sudáfrica.

“Fue una gran experiencia para nosotros. La aprovechamos bien y ahí se reafirmó más nuestra amistad. Incluso te cuento que un día a él se le inundó la pieza en el Mundial y tuvo que cambiarse a mi habitación. Somos muy amigos y él siempre la tuvo clara. Por eso está donde está”, aseguró el Juanca.

El gladiador de acero

El 2011, sin duda, fue el año de la consagración para Reyes. Sin embargo, la cosa no partió bien. El capitán de la Rojita sub 20 no pudo llevar a su equipo al Mundial de Colombia y fracasaron en el intento con César Vaccia a la cabeza. Con lágrimas en sus ojos, el Lolo sintió la estocada y se prometió llegar a lo más alto.

Tras una dura campaña, donde el acero peleó por mantener la categoría y no caer a la promoción, el volante fue citado por el Bichi Borghi a la seleccion adulta.

El 21 de diciembre jugó 84′ con en el Equipo de Todos en la victoria por 3-2 sobre Paraguay.

Con Jorge Pellicer obtuvo la capitanía en 2012, a pesar de su corta edad y levantó el título del Clausura, luego de 38 años de sequía. “Él siempre entrega las arengas y tiene un gran temperamento. Salir campeón fue uno de sus sueños. Logramos lo máximo”, añadió Espinoza.

En su vida diaria, el Lolo escucha Aventura y Romeo Santos, es devoto de la Virgen de Guadalupe, está siempre con su novia, es un tipo sencillo, que no niega notas y es quitado de bulla. “Aún no toca techo y está capacitado para rendir en la U, Colo Colo, Universidad Católica, México o Europa. Siempre se mantuvo cauto, se rodeó con las personas precisas y está en la cúspide. Es un orgullo para Huachipato”, sentenció Padilla.

Sus cercanos cuentan que estaba ilusionado con ir a Brasil para chocar contra su inspiración en el fútbol. “Sabía que lo podían llamar y cuando supo fue el más feliz”, argumentó el diestro Espinoza.

Llegó la hora del partido y le contó a su gente que sería titular. “Fue uno de los mejores con Leal y Vargas. Se merece donde está”, culminó el profe Padilla inflando el pecho al ver el crecimiento de su pichón. La mente del Lolo piensa sólo en fútbol y ser el mejor. Juega cada pelota como si fuese la última y en casa es tranquilo, sereno. La tiene clara. Ahí la clave de su éxito.

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