El triste pasado de Pato Rubio, la figura de Unión: "Pasé hambre y mucha pena"

El goleador hispano vive un presente de ensueño, pero su pasado estuvo muy lejos de ser en colores.

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El Pato Rubio baila con la bonita tras años de ostracismo y pellejerías / ricardo ramírez

Por Pablo Vera

“Si hace cinco años me decías que estaría jugando en primera y que sería campeón convirtiendo el gol, no lo hubiese creído, hubiese sido algo impensado”, señala a El Gráfico el goleador hispano Patricio Rubio.

La frase del héroe rojo hace alusión al 2008, época en la que el juvenil delantero fue desechado por Colo Colo. Ahí el futuro parecía muy lejos de ser esplendoroso y los sueños de niño parecían esfumarse. Agarró su maleta, cruzó la cordillera y se fue a probar suerte al fútbol transandino. Un modesto club de tercera división llamado Rivadavia lo esperaba para relanzar su carrera, pero ahí empezarían sus peores momentos como futbolista. “Esa fue una época llena de instantes difíciles. En lo económico pasaron dos o tres meses que no me pagaron, pasé hambre, extrañaba mucho a mi familia y tuve mucha pena”, recuerda emocionado. “Pese a todo, nunca pensé en el retiro, siempre fui perseverante, siempre le di para adelante y pensé que podía llegar lejos, que tenía condiciones”, confiesa.

El infierno en Argentina duró un año y medio, tiempo que, según cuenta, “me sirvió para madurar y mejorar mucho como persona y como futbolista”.

En su vuelta a Chile recaló en Iberia de Los Ángeles, elenco de la tercera categoría donde volvió a vivir zozobras, las luces del éxito aún estaban lejanas. “Cuando estuve en Iberia entrenábamos en canchas de tierra y muchas veces en una plaza”.

La historia comenzó a dar un giro en Barnechea, donde fue figura y goleador en Tercera y Segunda división. La constancia por fin tenía retribuciones. “Estar ahora en Unión Española y vivir este momento, ser citado a la Selección, es fruto del esfuerzo que he hecho y del apoyo de mi familia”.

Hoy Pato Rubio empezó a caminar por un camino pavimentado que antes estuvo lleno de vallas y que parecía estar lleno de pantanos. Su nombre ya quedó en la historia hispana y ahora los grandes se lo pelean, “Por ahora esos son sólo rumores, nadie me ha llamado, ni se ha juntado conmigo. Yo tengo contrato acá hasta el 2016, Unión es mi presente. Eso no quita que estoy dispuesto a escuchar ofertas, pero por ahora estoy feliz acá”, cierra el 8 de Unión. Su pasado en blanco y negro ya es un presente lleno de colores.

 

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