Las figuras y decepciones que dejó en Turquía la Roja de Mario Salas

Mientras algunos superaron las expectativas, otros estuvieron muy por debajo. Revisa aquí más detalles.

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Aprobaron con destacado

“Tiene mucho futuro”. A pesar del error, Melo fue uno de los puntales

Se lució en varios partidos, aunque, al final, fue cómplice de un grosero error que le costó a Chile seguir en carrera por el cetro del mundo. El arquero de Palestino y estelar en el combinado juvenil, Darío Melo, mostró un buen nivel a lo largo de la cita planetaria en Turquía.

El meta fue real prenda de garantía para el pórtico nacional y gracias a su temperamento, Chile se mantuvo en búsqueda del certamen hasta cuartos de final. “Es un arquero que da seguridad, que juega bien con pies y lo vi seguro durante todo el torneo. Darío posee grandes condiciones y sin duda que tiene un gran futuro. En el club tiene que ir paso a paso”, dijo Roberto Bishara.

Silencioso y aplicado. Fuentes se apoderó del mediocampo chileno

Calladito llegó, agarró la manija del equipo y además fue el apoyo para todos. El volante de O’Higgins César Fuentes, a lo largo del certamen en Turquía, fue uno de los más regulares.

El mediocampista demostró temperamento y controló los tiempos en la gran mayoría del partido. A la hora de defender, el rancagüino fue al sacrificio y apareció en todos los sectores de la cancha siendo uno de los incansables de la Rojita.

“Creo que demostró coraje  y cumplió a cabalidad cada vez que fue requerido. Es un gran jugador y hay que seguir apoyándolo. Él y varios más son el futuro de Chile”, esbozó Elías Figueroa.

El gran goleador. El Zlatan Castillo aprovechó su chance en el ataque

No falló frente a la portería y se consolidó como el gran referente de área de la Rojita. El delantero Nicolás Castillo fue el gran artillero de la selección juvenil. El formado en la Universidad Católica marcó en cuatro ocasiones y estuvo a punto de arrebarle el récord de anotaciones al retirado Camilo Pino. De penal, de cabeza, de jugada y de cualquier manera, el Zlatan de Renca no falló frente a los porteros rivales y logró afianzarse con Henríquez en la ofensiva.

“Es un gran jugador. Eso quedó claro en este Mundial. Tiene temperamento y técnicamente está bien preparado. Él es uno de los nuevos referente de ataque de la Selección y siempre debe estar con los pies en la tierra”, explicó el ex DT de la Rojita, José Sulantay.

“Es un excelente jugador”. Henríquez igualmente aprobó con honores

Empezó con algunos problemas y nunca estuvo cómodo cumpliendo la función como puntero por la diestra, pero con el paso de los partidos se fue centralizando y Ángelo Henríquez se consolidó en ataque con Nicolás Castillo. Ambos están llamados a ser los nuevos centrodelanteros pensando en los desafíos venideros de Chile.

El crédito del Manchester United logró complementarse bien con Castillo y con sus dos tantos frente a Ghana afirmó que puede ser el recambio para el ataque nacional.

“Es un buen jugador y muy solidario con el equipo. Por algo, Ángelo está en Europa. Dejó una buena impresión pensando en el futuro”, argumentó el ex DT de la U, César Vaccia.

Aportaron lo suyo. Bravo, Robles y Larenas dejaron una grata impresión

Muchos de los seleccionados aparecieron en la recta final y Mario Salas apostó a llevarlos a Turquía. Uno de ellos fue Christian Bravo. El formado en la Universidad de Chile fue clave en el primer partido frente a Egipto, mientras que uno de sus centros fue determinante para sellar el partido ante Croacia en Bursa.

El delantero se quedó con el puesto de puntero por el costado derecho entregándole una chance a Henríquez para centralizarse de vez en cuando en la ofensiva. Ambos se conocían de la U y aprovecharon eso en varias ocasiones.

En la zaga, Andrés Robles, jugador de Santiago Wanderers, fue tomando confianza con el paso de los partidos y opacó a un feble Lichnovsky, quien se vio sobrepasado en varios partidos.

El Chucky, a pesar que no es su puesto nato, aportó con una buena ubicación y sacrificio. Salvó en varias veces a Melo, sobre todo frente a Ghana, y se manejó mejor que su partner en el centro del área.

En el costado izquierdo de la defensa, el hispano Mario Larenas se quedó con el puesto, a pesar que Salas consideró a Cristián Cuevas en esa posición. El jugador de la Unión Española manejó de buena forma esa posición y cada vez que se fue en demanda del ataque generó peligro, aunque aún le falta finiquitar mejor las jugadas.

En Europa no estaban las figuras

¿Llegó fundido? Bryan Rabello se quedó en el  Juventud de América

No fue el émbolo que necesitó el equipo y sólo dio chispazos de su talento. Uno de los que no pasó la prueba en Turquía fue Bryan Rabello. El volante del Sevilla realizó un gran Sudamericano en Argentina y fue el artífice de la clasificación ante Perú, pero en la cita planetaria no demostró nada de eso.

El ex Colo Colo estuvo impreciso, no entregó balones con claridad y se notó que llegó sobrepasado físicamente al campeonato mundial. Fue el gran ausente. Además, el mediocampista quedó al margen por una tontería frente a Irak y se perdió el duelo con Croacia.

El volante ahora apostará a ganarse un puesto en el cuadro sevillano. Quedó en deuda.

Intrascendentes. Cuevas y Maturana pasaron sin pena ni gloria por el Mundial

Uno fue destacado porque a su corta edad ya había saltado a Europa por sus dotes en el campo, pero la inmadurez le pasó la cuenta. El zurdo Cristián Cuevas fue expulsado frente a Egipto y ahí perdió su lugar en la oncena de Mario Salas.

Al parecer, el nacido en O’Higgins llegó algo nublado hasta Turquía y jamás marcó la diferencia cómo sí lo hizo en el Juventud de América.

Otro de los que dejó un gran sinsabor fue Nicolás Maturana. El jugador de la U no marcó diferencia alguna y quedó en deuda. En los momentos importantes, el “10” de la Rojita simplemente desapareció. Igualmente, Igor Lichnovsky no fue un bastión en la zaga.

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