Columna de Colo Colo: Chiste repetido

"Comenzó otro Campeonato y una vez más el estreno fue nefasto, desesperante, desilusionante, póngale el adjetivo que prefiera", dice Ricardo Benavente.

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Colo Colo no lo puede creer… recibió cuatro goles en su debut en el Torneo de Apertura. / Agencia Uno.

Ricardo Benavente

@RicardinhoGauch

Columna del movimiento Colo Colo de Todos

FB de Colo Colo de Todos

@ColoColodeTodos

Comenzó otro Campeonato Nacional y una vez más el estreno fue nefasto, desesperante, desilusionante, póngale el adjetivo que prefiera. Lo de ayer hizo pasar rabias al más optimista de los hinchas, también al más moderado. Veníamos ilusionados con el buen cometido en Copa Chile, donde se ganó el grupo y se terminó jugando con un equipo lleno de valores formados en casa, cuestión que no solo nos permitió disfrutar el momento actual, sino también soñar con que el semillero bien trabajado, por fin nos puede volver a dar frutos.

Pero no, todo se derrumbó. Todo lo que se había avanzado, se borró de un solo golpe. A pesar de que en La Florida Colo-Colo salió a la cancha con mucha personalidad y actitud de dominar el juego, no supo ponerse en ventaja en el marcador. Se imponía en el mediocampo, pero principalmente dedicándose a tener la pelota, más que a crear peligro con ella. Se extrañó en demasía a Carlos Muñoz en su rol de salvador, tal como en su momento pasó con Lucas Barrios o Esteban Paredes, quienes nos hacían olvidar del mal juego del equipo con sus goles “de otros partidos”. Felipe Flores se vio náufrago, prácticamente no recibió pelotas con ventaja y tampoco supo engancharse para crear peligro e hizo ver la urgencia con la que se debe contratar un 9. Gran responsable en la poca generación de juego para Flores y el resto del ataque albo fue Emiliano Vecchio, uno que no logra destapar. Apenas encaró una vez, no habilitó nunca a un compañero con ventaja. Demasiado poco para quien tiene la misión de enlazar el sector medio con la ofensiva, sobre todo cuando el rival muestra tanto orden defensivo.

Hasta ese momento, el único problema era no saber encontrar la llave del gol, pero daba la sensación que era cuestión de tiempo, acentuado además con la estupidez que le costó la expulsión a Mauricio Arias, quien nos dio un hombre de ventaja. Pero en ese momento, Gustavo Benítez no hizo mayor movimiento de su pizarra y esperó a ver qué proponía el rival, quien estuvo prácticamente 15 minutos sin lateral izquierdo, e increíblemente nunca sufrió por esa banda. Luego el DT audino se decidió por ordenar su defensa, sacrificando volumen ofensivo.

Al comenzar el segundo tiempo Bryan Carrasco abrió el marcador. Había bastante tiempo para remontar, sobre todo jugando contra 10 hombres, pero a partir de ahí vino el desmoronamiento generalizado. Los jugadores mostraron desesperación y empezaron las faltas innecesarias. Desde la banca enviaron al debutante Javier Toledo para luchar en el área y empalmar algún centro. El argentino luchó, pero no pudo encontrar su premio. Esteban Pavez fue quien abandonó el campo de juego, y en ese mismo instante el equipo perdió todo el orden del mediocampo y comenzó a jugar al pelotazo y sin ideas. Si el cambio fue por motivos físicos, Benítez debería haber ordenado el puzzle con Fierro, o Silva, acompañando a Fabián Benítez, quien se vio absolutamente solo en el mediocampo y no pudo evitar la supremacía que comenzó a mostrar Audax en ese sector. Mientras, en la defensa alba, Jason Silva tomaba sin mayor éxito el lugar del joven Luis Pavez. Nunca sintió el puesto Jason y prueba de ello es la desidia que mostró en el segundo tanto audino, cuando le ganan las espaldas con demasiada facilidad. Iban 74´ y el resultado estaba sentenciado. El ex Palestino venía haciendo buenos partidos, hasta que Benítez lo improvisó como volante izquierdo adelantado, y ayer como lateral. Me parece que con la vuelta de Olivi retomará su lugar en vez de Vecchio, de muy bajo rendimiento aún como para ser titular de este equipo.

De ahí en adelante, un equipo groggy, sin reacción. Audax convertía el 3-0 y luego el 4-0, mientras Colo-Colo parecía estar en el ring, pero ya habiendo tirado la toalla hace rato. Lo peor es que fue noqueado muy temprano y con un golpe que no tenía tanta dureza como para mandarnos tan fácilmente a la lona.

Los errores vinieron de todas partes. Lo más preocupante es la facilidad con que se provoca el caos en el equipo. Si un 1-0 en contra va a lograr que el conjunto completo se desespere, no hay posibilidad de éxito. Los jugadores deben entender que SIEMPRE se puede revertir el resultado. Si es necesaria la intervención de un psicólogo, bienvenida. La farra de ayer fue imperdonable, sobre todo considerando el regalo que nos hizo Audax con la expulsión de Arias. No acertó una sola Gustavo Benítez. También hizo falta el líder dentro de la cancha, un caudillo que guíe al resto. Quizás con la expulsión de Lucas Domínguez entre en la oncena Lucho Mena y, para variar, no suelte más su posición.

El miércoles llega el debut internacional frente a El Tanque Sisley. Seguramente el DT golpeará el tablero, aunque ya anunció que no en demasía, por lo que se prevé el ingreso de Olivi y quizás algún otro cambio. Espero que los albos salgan desde el primer minuto en búsqueda del arco rival, sin relajarse. Y el domingo, frente a Everton en el Monumental, con el apoyo masivo popular Colo-Colo tiene la obligación de ganar, para salir de la vergonzosa posición actual en la Tabla (ni siquiera lo quiero escribir) y comenzar a enmendar el rumbo. Que las lecciones de San Felipe y Audax sean sólo enseñanzas. Y a pesar de todo lo que hemos sufrido, ahí estará tu gente, como siempre, con ansias de revertir esta situación que de ninguna manera merece. ¡Vamos Colo-Colo!

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