Las alarmantes similitudes del Cacique con el recién descendido Independiente

El elenco de Avellaneda tuvo uno últimos años para el olvido, lo que desembocó en su histórico paso a la B. ¿Razones? Varias muy parecidas al presente albo

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Mena es el jugador más ganador del club, pero en el último tiempo se ha acostumbrado a las crisis / Photosport

Pablo Vera O.
@pabloverao

Una frase recurrente entre los hinchas albos es “si seguimos así vamos a terminar como River o como Independiente”, en alusión al descenso de dos de los clubes más importantes del fútbol argentino. En esos casos poco importaron los títulos, el prestigio o la historia. El caso más reciente fue el de los Diablos Rojos, elenco que pese a ser el más ganador de Copa Libertadores, estuvo sumido en un pozo durante los últimos años, lo que terminó mandándolos a la segunda categoría. Fue el corolario de una serie de hechos desafortunados, varios de ellos bastante similares a lo que ocurre en Macul.

1. Cambio recurrente de entrenadores
La banca de los Rojos ha visto pasar siete entrenadores en los últimos tres años: Garnero, la dupla Pavoni-Sá, Antonio Mohamed, Ramón Díaz, Christian Díaz, Américo Gallego y Miguel Brindisi (hoy está De Felippe). Todos terminaron fracasando y entre apuestas como la del inexperto Garnero o calados como Gallego o Ramón Díaz, las campañas fueron cada vez peores y el equipo terminó sin un sello definido.

Algo muy similar a lo que ocurre en Macul, ya que seis estrategas han pasado en los últimos tres años y todos muy diferentes. El supuestamente ofensivo Cagna, el conservador Gallego, el vertiginoso Basay, el equlibrado Labruna, más cuatro interinatos (tres de Luis Pérez y uno de Hugo González. Ninguno pudo afianzarse y el equipo quedó huérfano de manera permanente.

2. Jugadores que no rinden y contratos altos
La prensa argentina tiene claro que uno de los grandes responsables del descenso fue el ex presidente Julio Comparada (su mandato duró entre el 2005 y 2011). Si bien vendió por casi 70 millones de dólares a estrellas como Sergio Agüero y Óscar Ustari, no fue capaz de acertar en las contrataciones y dejó al club lleno de deudas. Durante su mandato llegaron 110 jugadores, casi todos con contratos altos y sin rendir en la cancha.

En Colo Colo también hubo ventas millonarias (Vidal, Fernández, Barrios, Suazo, etc), pero en los últimos años nunca se logró volver a consolidar un equipo. Pasaron una infinidad de jugadores, se compró a destajo en la era de Hernán Levy y por ello hoy el dinero escasea a la hora de negociar a nuevos jugadores. Nombres extranjeros como Osmar Molinas, Gino Clara, Nelson Cabrera, Agustín Alayes se fueron sin pena ni gloria y con jugosas indemnizaciones, lo mismo que jugadores nacionales que llegaron como estrellas y ya se fueron o siguen sin rendir: Roberto Gutiérrez, Boris Rieloff, Leandro Delgado, Mauro Olivi, Emiliano Vecchio, Felipe Flores, Christian Vilches o Emilio Hernández.

3. Pocas ventas recientes de canteranos
Del 2010 a la fecha, Independiente sólo vendió a Patricio Rodríguez. El canterano pasó al Santos a cambio de cuatro millones de dólares, pero después de eso, nada más. En Colo Colo Cristóbal Jorquera fue el último formado en casa que dejó dinero. El 2011 pasó al Génoa por 2,4 millones de dólares. Esto deja de manifiesto que en ambas instituciones, las divisiones menores dejaron de ser fructíferas.

4. Clima interno
En Avellaneda las manifestaciones de hinchas estuvieron a la orden del día en el último tiempo, con agresiones a jugadores y dirigentes como algo casi cotidiano. “No pensé en renunciar, no voy a dejarle el club a los violentos”, dijo el presidente Javier Cantero hace unos meses. “No me voy a ir, tendrán que sacarme con los pies para adelante”, manifestó ayer el máximo accionista Aníbal Mosa. Lo cierto es que en Macul, al igual que en el Rojo, las protestas contra Blanco y Negro son cada vez más recurrentes y los socios siguen clamando por sus derechos. El divorcio es patente.

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