Columna de Colo Colo: Cambio en el equipo

"Hace rato ya que se rebasó el vaso, la crisis alba es total y los cambios que tienen que venir son principalmente estructurales", dice Ricardo Benavente.

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Sebastián Toro -y el resto de los jugadores y todos los entes del club- no están funcionando en Colo Colo. / Agencia Uno.

Ricardo Benavente

@RicardinhoGauch

Columna del movimiento Colo Colo de Todos

FB de Colo Colo de Todos

@ColoColodeTodos

Hace rato ya que se rebasó el vaso, la crisis alba es total y los cambios que tienen que venir son principalmente estructurales. Más fondo que forma. Esta pesadilla no termina, y el pasado miércoles nos hizo vivir una de las jornadas más vergonzosas de la historia de Colo-Colo, siendo humillados y eliminados de la Copa Sudamericana por un equipo de poca jerarquía, como Deportivo Pasto. No fue Cruzeiro ni Boca Juniors dando un baile en nuestra casa, sino un equipo colombiano sin mucha historia, con apenas un campeonato nacional a su haber.

Ayer el equipo ratificó -una vez más- que está nublado, nervioso y muy lejos de tener alegría en la cancha. Sin ideas dentro de la cancha, tampoco llegan soluciones desde la banca. Predominan la frustración y la desesperación. Así, es lógico que las cosas no resulten. Errores defensivos infantiles, tanto contra Pasto como contra la Unión Española.

Lo de Vilches es incomprensible. Si llega a leer esto, que me disculpe, pero sus nervios no son aceptables. Un jugador que destacó en Audax por su buena técnica y su presencia, hoy falla de esa forma porque psicológicamente está destrozado. Entiendo los errores de Salazar a sus 20 años y menos de 10 partidos en Primera, pero lo de Vilches es muy distinto. Ojalá pueda levantar cabeza, con la ayuda de Lizardo Garrido y la psicóloga del club (no es necesario traer a Rodrigo Jordán o Nicolas Massú).

Pero en esta crisis el problema es mucho mayor que la responsabilidad de los jugadores. La jerarquía que ha perdido Colo-Colo es una enfermedad que día a día empeora y no sabemos hasta cuándo se prolonga. Esto va mucho más allá de Cagna, Gallego o Benítez, o de Cabrera, Molinas, Flores o Vilches. La base del problema está en la dirigencia de Blanco y Negro, que no ha sabido administrar Colo-Colo como corresponde. Podrán saber de salmones, construcción y corredoras de bolsa, pero de la historia de Colo-Colo, su rol social para una inmensa mayoría de chilenos, a través del deporte y especialmente el fútbol, sencillamente no lo entienden.

Han pagado de su bolsillo para tener el control del equipo, pero no le han apuntado. Se siguen intentando colgar de la última época gloriosa de Borghi, Matías y el Tetracampeonato, cuando todos sabemos que esos logros son frutos del trabajo hecho en el período previo a las Sociedades Anónimas Deportivas (SADP). Vendieron ese equipo completo, recaudaron muchísimo dinero, tanto, que a varios empresarios y políticos les brillaron los ojos y se acercaron para ser parte de la Concesionaria. Nunca supieron reinvertirlo. No importó que fueran hinchas o no. El único requisito para entrar a manejar Blanco y Negro, fue desembolsar dinero. Nunca nadie les explicó que los jugadores formados en casa, eran el primer y mayor activo. Que era ahí donde se debía invertir. Que Vidal, Fernández, Bravo, Riffo, Mena, Valdivia, Fierro y Henríquez no fueron producto de una casualidad, ni de una generación dorada, sino que tuvieron una formación adecuada, hambre de triunfo e ídolos en quienes inspirarse.

Hoy no queda nada de eso, y hace años que no sale un jugador de exportación. Bueno, en rigor sí. Uno es Sebastián Toro, que ayer “se fue a las manos” con Javier Toledo una vez terminado el partido. Hoy tiene 23 años, debutó hace 5, termina contrato a fin de año y se ve poca probable su continuidad. Otro ejemplo es Bryan Rabello, quien cansado de las pocas oportunidades, y viendo el desorden general del Club, fue seducido por los empresarios de AIM, quienes se lo llevaron por dos chauchas y lo vendieron al Sevilla. También está el caso de Diego Rubio, quien fue vendido por su padre apenas empezó a brillar en el primer equipo.

De estas transferencias, no llegó prácticamente ningún dólar a Blanco y Negro, culpa de su pésima gestión administrativa. Cero capitalización de los activos. El 2006 no imaginábamos que estaríamos así, siete años después. Han destruido Colo-Colo, y lo siguen haciendo. Nos cuentan que los jugadores jóvenes entrenan con malos zapatos, que son alimentados con hamburguesas. Quieren formar puros Arturos Vidales, que pasen hambre y que les cueste mucho.

Otro punto clave es que han usado la plata para traer malos jugadores, algunos tan malos, que se les ha tenido que pagar millonarias indemnizaciones. Sumemos los costos por pases, sueldos e indemnizaciones de Cabrera, Quiroga, Graf, Clara, Salgado, Alayes, Joan Muñoz, Molinas, Cardozo, “Mágico” González, Toloza, Cardacio y varios más. En cuanto a DTs, sólo por concepto de indemnizaciones entre Cagna, Basay y Gallego, se pagaron más de USD 600.000. Con ese dinero se podría haber retenido a Rabello, Rubio, Paredes, De la Fuente, invertir en los juveniles, y traer al menos dos refuerzos de gran categoría.

Pero el desorden es tal que varios se quieren ir (Pablo Contreras, por ejemplo), mientras los que quieren volver, no encuentran espacio (Nico Córdova y el mismo Paredes). No es sólo un problema económico: el archirrival nos saca de nuestras narices jugadores que están cerca de ser contratados. Seguramente, la plata hace la diferencia en la hora de elegir, pero también el desorden institucional ayuda a desincentivar la opción por nuestro Club. Hemos perdido prestigio y eso no se lo perdonaré nunca a Blanco y Negro.

Sepan que alguna vez, los símbolos de la UC y la U quisieron jugar en Colo-Colo para coronar su carrera. Lo mismo para el mejor jugador chileno de la historia. ¿Quién nos devuelve eso?  ¿Quién se explica tan mala gestión? ¿Quién paga esta responsabilidad? Si vinieron a ganar plata o prestigio, es hora que se den cuenta que ya no lo lograron, sino todo lo contrario. Los que sí obtuvieron figuración política, espero se queden en ese ámbito y no vuelvan a Colo-Colo para hacerle aún más daño.

Los verdaderos colocolinos tenemos que ver cómo podemos salir de esta crisis, pero ya no desde la vereda del frente, viendo como unos pocos luchan. Lo primero es que, quienes aún no lo han hecho, se hagan socios del Club. Pero ahora mismo, antes de que sea demasiado tarde. No hay que seguir esperando que otros hagan la tarea que a todos nos corresponde. No es posible que no haya más ex jugadores en la lucha, y que Marcelo Barticciotto sea el único. La gran mayoría sabe dónde nace el problema, pero lamentablemente algunos sólo aparecen dando entrevistas criticando al plantel actual, sin hacer referencia al problema de fondo. Señores Vial, Mosa, Levy, vendan sus acciones y den un paso al costado, así cada uno cuida sus principales intereses, ustedes recuperan su dinero y nosotros los destinos del Club.

Los hinchas, unámonos y aumentemos nuestra participación, en todo sentido. Ahora más que nunca, no podemos claudicar, para que el día de mañana, cuando hayamos salido de esta profunda crisis, podamos decirle orgullosos a nuestros hijos que fuimos parte de la recuperación de Colo-Colo, y no que un grupo de empresarios nos tiene en la B por culpa de su ambición y soberbia. Ah, y que alguien le diga a Aníbal Mosa que piense un poco más sus declaraciones antes de hablar estupideces, que no hacen más que provocar, aún más, al dolido hincha en este minuto.
El cambio que Colo-Colo necesita no está dentro de la pizarra. El cuarto árbitro anuncia un cambio, pero su tablero electrónico no muestra el número de ningún jugador. Fuera Blanco y Negro. 

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