A 40 años del empate en Moscú: "La preparación de esa selección fue dramática"

Los protagonistas del mítico duelo ante la Unión Soviética repasan los días previos y las mejores escenas del empate que clasificó a Chile al Mundial de Alemania de 1974

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Olivares, Machuca, Figueroa, Quintano, Arias, Rodríguez, Páez, Valdés, Caszely, Ahumada y Véliz, fueron los once de Chile en Moscú.

 

Rodrigo Realpe V.

@Rodrealpe

“Con el tiempo una se va olvidando de algunas cosas. No recordaba que ya van a ser 40 años. ¡Cómo pasa el tiempo!”. El llamado telefónico sorprende a Guillermo Páez. Su memoria apenas le recuerda que este 26 de septiembre se cumplirán cuatro décadas de uno de los partidos más atípicos de la historia: El empate sin goles entre entre Chile y la Unión Soviética, disputado en el estadio Lenin de Moscú, y que fue válido por el repechaje al Mundial de Alemania 1974.

Páez eso sí, no olvida lo vivido en el frío otoño ruso. “Fueron cuatro días donde practicamos intensamente el juego aéreo. La misión era que no nos ganaran la línea de fondo. Practicamos y practicamos”, recuerda el Loco.

“El partido fue muy bien preparado, táctica y técnicamente por el técnico. La defensa sobresalió de gran manera, hicimos un gran trabajo, ante, lo que era para mí, la mejor selección de Europa en entonces”, afirma el central de esa selección, y tres veces elegido como el mejor jugador de América, Elías Figueroa.

Leonardo Véliz era uno de los delanteros de ese equipo dirigido por Luis Alamos, y también concuerda con Páez y Figueroa. “Ese partido el Zorro (Luis Álamos) lo preparó inteligentemente. Trabajó mucho la parte defensiva, porque la Unión Soviética era un tremendo equipo. Si imagínate, ¡tenían a Oleg Blokhin!”, señala el Pollo quien hace hincapie en un punto de tono dramático, y que tiene que ver con el contexto en el que se forjó ese equipo.

“La preparación fue dramática. Los tiempos que nos tocó vivir. El empate fue una alegría para un país que atravesaba duros momentos. Haber dejado a nuestras familias, sabiendo que en Chile se había roto la democracia fue difícil. Nos tocó ver gente muerta, en las calles, en las rotondas, en los camiones. No fue fácil”, recuerda Véliz. 

En Moscú la selección encontró algo de calma. “Los días allá fueron algo así como tranquilos nerviosos, je. Nadie nos dio boleto, el partido no se publicitó y sufrimos algo de hostilidad, pero lo normal. Yo tuve la oportunidad de conversar con varios estudiantes chilenos y varios fueron al estadio a ver el partido. Pero eramos un equipo maduro, la mayoría ibamos para los treinta y eso se lo traspasábamos al resto del plantel”, rememora Leonardo Véliz.

Páez también coincide con Véliz. “El empate le dio una alegría tremenda a la gente. Mi señora se enteró del punto en el doctor, porque mi hijo estaba enfermo (…) nuestra gran preocupación allá fue que en la casa no nos faltaran cosas, con el tema de la escasez y las colas. Todos andábamos espirituados”, recuerda el Loco, mientras que Figueroa asegura que “mis papás y mis hermanos estaban muy preocupados, y yo también por ellos por lo que podía pasar, pero era algo que teníamos que hacer”.

 Tras el empate, “la gente nos terminó aplaudiendo a nosotros”, confiesa Elías Figueroa, mientras que Páez asegura que “pudimos haberlo ganado. De contra. “(Carlos) Caszely la agarró por la derecha, amagó una pared con Ahumada, aceleró al centro, quedó sólo frente al arquero. Le pegó suave a la pelota, pero pegó en el poste y salió. Ahí quedamos, casi ganamos. Tuvimos otra también”.

El resto de la historia es conocida. La URSS nunca llegó a disputar la revancha a Santiago, y para sellar la clasificación la Roja hizo un gol simbólico en el Nacional, a arco descubierto. En algo que los propios jugadores han considerado como “ridículo”.

 

 

 

 

 

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