Columna de Colo Colo: ¿Proceso o procesión?

"¿Se repondrá Benítez? ¿Reaccionará? Me parece que ya se debe haber dado cuenta que no debe seguir al mando del plantel", dice Ricardo Benavente.

Por

 

Imagen foto_0000000120130930123311.png
“Gustavo Benítez no reacciona, no encuentra el equipo”

Ricardo Benavente
@RicardinhoGauch

Columna del movimiento Colo Colo de Todos
FB de Colo Colo de Todos
@ColoColodeTodos

Continúa la amargura, que a estas alturas parece interminable e irremediable. Gustavo Benítez no reacciona, no encuentra el equipo ni es capaz de remecer a sus jugadores, quienes tampoco logran encontrar respuestas y, mucho menos, ofrecer soluciones. Rendimientos individuales bajos, otros muy bajos, pero lo que más preocupa es la nula capacidad de reacción. El paraguayo no es el mismo que hace 15 años. Lógico, nadie lo es, pero es preocupante cómo ha perdido la chispa. No se le escucha un grito, no habla, pareciera ser que no dirige. En defensa, cambió la línea de cuatro por una de tres. ¿Por qué? Por buscar un cambio nomás, sin muchos fundamentos. Para jugar con tres zagueros centrales se necesita tiempo de trabajo, coordinación y especialistas en su ejecución, pero este equipo no tiene nada de eso. Cuando todo está tan nublado, lo más adecuado es armar un esquema clásico, donde cada jugador tenga claro su rol. Necesitamos alguien práctico en este minuto, que muestre el camino claro y no continúe confundiendo. Hay pesimismo, porque las cosas se siguen haciendo mal.

¿Se repondrá Benítez? ¿Reaccionará? Me parece que ya se debe haber dado cuenta que no debe seguir al mando del plantel, pero quizás hay algo más que no lo deja salir. Hace un mes, nos eliminaba de la Copa Sudamericana un equipo desconocido. Días después, Benítez decide dar su última conferencia de prensa, y señala que si no es capaz de revertir la situación, dará un paso al costado. En este mes, nada ha cambiado, los resultados siguen siendo adversos y no se ve la luz al final del túnel. Una vez más, no tenemos claros los roles de cada uno, y seguramente a Salah no le conviene que el paraguayo renuncie apenas pasada la primera mitad del Torneo. Si el DT se va, sería también un gran fracaso de Salah. En realidad, ya lo es, el problema es que no lo quiere asumir, y lamentablemente está anteponiendo su orgullo por sobre las necesidades del Club.

Confié en que Salah y Benítez formarían una dupla exitosa, que al menos nos permitiría cortar la caída libre al abismo, fruto del trabajo serio de ambos, quienes en sus primeras etapas, comenzaron procesos con muy malos resultados y terminaron alcanzando la gloria. Me equivoqué rotundamente. Esos eran otros tiempos y hoy ambos son personas totalmente diferentes. Benítez, con todo respeto, pareciera como si estuviera esperando una iluminación divina del plantel, algo del más allá, una bendición sagrada. Pero esto es fútbol, muchachos. Arturo Salah, por su parte, perdió toda credibilidad desde el momento que señaló que “gracias a la Concesionaria se ha aumentado considerablemente el padrón de socios”. Fea provocación, ya que sabe perfectamente que no es así. Lo que sí logra demostrar es que “ser caballero, de palabra, y respetable”, tenía su precio. Hoy decidió venderse a sus patrones, y declara y hace lo que le conviene a él y sus jefes, no a Colo-Colo. Si no fuese así, ya habría asumido su fracaso y habría hecho cambios. Pero no quiere, prefiere quedarse con su rótulo de respetador de procesos serios y a largo plazo, cuando hoy todo el medio futbolístico se da cuenta que esto no da para más. Ningún colocolino que estuviera en la posición de Salah, dejaría todo tal cual está. Todo el mundo ve el pésimo y peligroso camino que estamos transitando domingo a domingo.

Estos cambios deben venir desde arriba, pero lamentablemente, hoy al mando tenemos a dirigentes que ni siquiera quieren a Colo-Colo. Se nota tanto en sus sucesivas decisiones equivocadas, como en hechos como que el sábado no apareció ninguno en El Salvador. Me imagino el poco apoyo que debe sentir el plantel, sin nadie que le muestre el rumbo. Pensar que tuvo que salir Justo Villar a alzar la voz frente a sus compañeros.

Si hay alguien que aún tienen ganas de leer sobre lo que pasó dentro de la cancha. Una vez más Colo-Colo no fue capaz de mantener la ventaja inicial y mostró cansancio en el complemento. Pasividad excesiva de Lucas Domínguez en la marca, más grueso error en el despeje de Fuenzalida permitieron el primer tanto de los locales. Buena jugada personal de Torres, quien avanzó veinte metros con la pelota (débil marca de Fabián Benítez), para sacar un remate potente desde fuera del área, para lograr la ventaja en el marcador. Y finalmente, un ingenuo lateral que Olivi regala al rival en la mitad de la cancha, lugar desde donde Fuentes intenta con éxito un remate. Más encima nos hace recordar el golazo de Barticciotto el 99′. Qué nostalgia, de nuevo. 3-1 y la humillación que llega a niveles insospechados.

El próximo fin de semana, Colo-Colo recibe a Unión La Calera en el Monumental, nuestro hermoso estadio que hoy cumple 24 años desde su reinauguración, en aquel inolvidable partido contra Peñarol. Aquel lugar sagrado, donde hemos sido testigos de tantas tardes y noches gloriosas, que hoy asoman con más nostalgia que nunca. Me pregunto qué pasó en el camino, en qué minuto nos hicieron tanto daño. Hoy en día, no sabemos siquiera si seremos capaces de doblegar a La Calera. Y en las dos fechas siguientes enfrentaremos a Cobreloa y O’Higgins, rivales que pelean por el título, y quienes sí están haciendo las cosas como corresponde, con recursos menores a los del más popular de Chile. Vamos a ver cuán lejos de ellos estamos, y no creo que las excusas seguirán siendo la “falta de finiquito”, o el “nivel superlativo del arquero rival”.

 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo