El cambio de Gustavo Benítez: de frontal e impulsivo a conciliador e inexpresivo

Hoy poco queda del entrenador polémico que llegó a mediados de los 90 al Monumental.

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Benítez no ha podido levantar al Cacique. Muchos dicen que su poca expresividad afecta al equipo / archivo

Por Pablo Vera
@PabloVeraO

Gustavo Benítez llegó a Colo Colo en 1995 y sus primeros meses estuvieron marcados por varias polémicas. Trajo al portero Luis Barbat para relegar al banco a Marcelo Ramírez, uno de los ídolos de la hinchada, decisión que fue cuestionada desde el comienzo. Además, dentro de la cancha su equipo tuvo un comienzo titubeante y su respuesta a las críticas fue con una frase para el bronce: “Yo me entiendo con los dueños del circo, no con los payasos”. Sabido es que después pudo revertir el magro momento y logró tres títulos, gracias a un carácter impulsivo y frontal, con todos, incluso con los periodistas. “A mí varias veces me llamó por teléfono para recriminarme por alguna nota”, recuerda Alexis Cares, periodista que cubrió Colo Colo durante el primer mandato del paraguayo.

Hoy, lejos de esa frontalidad, Benítez optó por no hablar con la prensa durante casi un mes y con cada derrota su ánimo ha ido decayendo de manera notable y su reacción ha sido prácticamente nula. “Está muy cambiado. Antes gritaba, golpeaba la mesa, pero ahora siempre está callado, sin expresión, está muy para adentro pese al mal presente y eso debe confundir a los jugadores”, afirma un funcionario del club albo.

“Siempre fue muy aprensivo y veía fantasmas donde no los había. Claramente ahora eso se ha acrecentado, porque existen más medios y están mucho más encima”, agrega el periodista Alexis Cares.

Leonel Herrera hijo fue parte del primer plantel que dirigió el guaraní y recalca que “siempre fue callado, pero claramente hay un desgaste por los años. Además ahora está muy aferrado a la religión y quizá por eso está tan tranquilo. En esta segunda etapa se ve más conciliador, antes era muy frontal y reaccionaba de impulso. Este cambio no sé si sea beneficioso, porque hoy se ve como una persona muy plana”.

El DT del Cacique ya no es el mismo, eso queda claro. Habrá que ver si ahora, al igual que el ’95, el nuevo Benítez puede revertir la historia.

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