Eduardo Menichetti: "Blanco y Negro jamás va a reconocer su fracaso"

El hijo del ex timonel albo campeón de la Copa Libertadores habló con El Gráfico donde realizó un completo análisis del club.

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“De Ruiz-Tagle en adelante han  llegado a Colo Colo 121 jugadores, con un resultado paupérrimo”, destacó. Crédito: Ricardo Ramírez.

Por Eduardo Bruna

Cree, como tantos, que el sistema de Sociedades Anónimas era necesario, pero como otros tantos también cree que los regentes de los clubes han perdido el foco, olvidando las raíces institucionales y dejando de lado el componente social. Piensa, como muchos, que es urgente el cambio, pero se muestra lejano de posturas radicales que él juzga loables, pero absolutamente utópicas. Eduardo Menichetti, 37 años, hijo del presidente albo campeón de la Copa Libertadores, desde el directorio de la Corporación comparte la preocupación por el mal momento que atraviesa el Colo Colo de toda su vida, pero piensa que pretender la toma del Palacio de Invierno es tan absurda como descabellada. Dice:

“Eso de que lo que quiere el pueblo es que se vaya Blanco y Negro suena muy bien, pero no tiene ningún sustento en la realidad. Yo no puedo dejar de entender al hincha que canta eso después de cada fiasco que protagoniza el equipo, pero no por eso voy a compartir esa solución, que además es inviable. Ninguno de los grandes accionistas de Colo Colo va a estar dispuesto a vender sus acciones, y mucho menos en un momento como éste, signado por el fracaso. Todos ellos son empresarios poderosos, de un tremendo éxito en sus actividades personales, y no van a permitirse por ningún motivo el reconocer que en esta actividad no les fue bien”.

Cree que, como muchas veces ocurre, el fútbol se transforma en una lucha de egos. Ya que negocio claramente no es, salvo que un club venda cada año dos o tres jugadores por millones de dólares, los grandes accionistas han llegado a esta actividad, para ellos nueva y por lo mismo desconocida, movidos por otros intereses. Explica:

“De egos en el fútbol sé bastante. Colo Colo no quebró en 2002 porque así lo dispusieron los supuestos poderes fácticos de este país, como primer requisito para implantar el sistema de Sociedades Anónimas. Esa es una teoría que se la he escuchado muchas veces a Peter Dragicevic, pero no es cierta. Él no pudo soportar nunca haber dejado la presidencia y que bajo el mandato de mi padre Colo Colo ganara la Copa Libertadores. Cuando retoma el poder, en 1994, su única meta fue repetir ese logro, pero ahora bajo su presidencia. Para ello, es cierto, conformó un tremendo equipo, pero pagando cantidades estratosféricas, que el fútbol chileno, dada su realidad, es imposible que pueda financiar. ¿Tú crees que tenía alguna lógica que en 1997, el año que el club más cerca estuvo de sumar su segunda Copa, un solo jugador, como Ivo Basay, ganara 35 millones de pesos al mes?”.

A más de veinte años del quiebre de la exitosa dupla que transformó a Colo Colo en un cuadro absolutamente dominante en el plano nacional y respetado y ganador en el internacional, Menichetti hijo se atreve a desclasificar una historia que hasta ahora, se mantuvo siempre en la nebulosa. Señala:-

“Cuando Dragicevic le gana la elección a mi padre, ese año 1994, lo primero que hizo fue criticar el manejo económico del club, asegurando que Colo Colo iba al despeñadero. Eso fue una gran mentira. Poco antes de dejar el cargo, mi padre había firmado con Megavisión un contrato por 13 millones de dólares. Que Colo Colo estaba muy lejos de una crisis lo demuestra el hecho de que la quiebra se produce ocho años después de asumir Dragicevic”.

-¿A tu padre le dolió mucho esa derrota?
Mucho más le dolió ver luego cómo Dragicevic y su directorio tergiversaron la realidad. La gente no sabe todo lo que mi padre se jugó por el club. Cuando se trató de construir el Monumental sirvió la plata que dejó la transferencia de Hugo Rubio al Bologna italiano, pero no alcanzaba y fue él quien arriesgó su patrimonio sirviendo de aval frente a la empresa constructora. Mi viejo fue tan noble que, cuando Dragicevic cae preso en Capuchinos, por una supuesta evasión tributaria del club, él no dudó en ir a declarar su favor, en contra la opinión de toda la familia. Siempre nos dijo: En esto Peter es absolutamente inocente y yo no puedo dejar que él pague injustamente.

-¿Tu padre te inculcó el amor por Colo Colo?
Absolutamente. Yo era un niño aún cuando iba a todos esos lugares donde jugara Colo Colo, fuera dentro o fuera del país. Me tocó la época linda del club, cuando todos los hijos de los dirigentes de aquella época éramos una familia y el socio era considerado y tomado en cuenta.

-¿A qué crees que se debe el mal momento actual?
La razón es muy clara: tenemos un plantel mediocre, desprovisto de figuras. De los actuales sólo tenemos un jugador de jerarquía: Justo Villar. De Ruiz-Tagle en adelante han  llegado a Colo Colo 121 jugadores, con un resultado paupérrimo. Los exitosos constituyen un porcentaje mínimo. Se ha contratado muy mal, y eso es porque no se han hecho asesorar bien o porque se ha metido mucha gente a opinar.

-¿Crees que fue un acierto, en este momento, poner en la banca a Gustavo Benítez?
No. Se necesitaba otra cosa. Yo era partidario de poner al Pelao Acosta (Nelson). Al menos es vivo, sabe sacarles partido a los jugadores que tiene y capta las debilidades del rival para obtener resultados. Benítez tuvo títulos, pero en otra época, con jugadores muy superiores a los actuales. Aparte, es tremendamente inexpresivo. Cualquiera que lo ve piensa que ganar o perder le da lo mismo. Sabemos que no es así, pero el jugador no tiene el jefe que lo remezca o lo agrande, según sea el caso.

-Como están las cosas, el mejor panorama para Colo Colo es quedar lo más lejos posible de la zona baja de la tabla.
A más no se puede aspirar, esa es la verdad. Yo creo que hay que ir desde ya pensando en jerarquizar este equipo. A mi juicio, se necesita en forma urgente tres jugadores, al menos: un zaguero central, un volante armador y un delantero goleador. Pero tipos de real jerarquía, de primera serie y que constituyan un real aporte.

-¿Es verdad que en la serie juvenil no hay mucho donde poner las esperanzas?
Es verdad. El nivel es apenas regular. Afortunadamente se entendió que las series menores hay que trabajarlas bien, como se hacía antes, y en las otras series hay muchos chicos que apuntan para figuras en un breve plazo.

-¿Cómo es que llegaste a integrar el directorio de la Corporación?
Quien me invitó a participar fue Cristián Varela. La idea me atrajo y acepté, pero no demoramos mucho en pelearnos. Su actitud hacia Blanco y Negro era, para mi gusto, extremadamente entreguista y no defendía los intereses de la Corporación y del socio. Siendo él presidente se aprobó que, de los 3.000 pesos que pagaría el socio como cuota mensual, $ 2.500 irían a Blanco y Negro y apenas $ 500 para la Corporación. A mí lo que me extraña mucho es el conflicto de interés evidente de Cristián Varela respecto de su cargo directivo en la Anfp y el Canal del Fútbol, sin que la prensa se preocupe de denunciarlo. Situaciones parecidas han significado la caída de tipos muy poderosos en otros países.

-¿Crees importante el que la masa societaria de Colo Colo haya experimentado las últimas semanas un crecimiento notable?
Por supuesto que sí. Refleja la preocupación del hincha, del socio, por el momento y el futuro de su club. Sirve para que la Corporación se haga respetar y se transforme en un contrapeso, pero no creo que contar con esa gran masa vaya a significar que Blanco y Negro se vaya, como pretenden algunos.

-¿Cuál crees, entonces, que es la solución para el momento difícil por el que atraviesa Colo Colo?
Creo que, tarde o temprano, Blanco y Negro tendrá que convencerse de que no puede seguir manejando al club como si se tratara de cualquier empresa, porque Colo Colo no lo es. Esto es fútbol, y por lo tanto hay que considerar el componente social. Los grandes accionistas deben entender que el hincha y su amor por el club, su pasión por los colores, deben ser tomados en cuenta.

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