Columna de Colo Colo: Volvieron los abrazos

"Personalmente, pienso que el DT debe ser el líder, saber dirigir al plantel completo, incluyendo a los que no juegan", dice Ricardo Benavente.

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Agencia Uno

Ricardo Benavente

@RicardinhoGauch

Columna del movimiento Colo Colo de Todos

FB de Colo Colo de Todos

@ColoColodeTodos

Siempre se ha discutido cuánto influye el entrenador de un equipo. Para algunos es clave y para otros, irrelevante. Que el Colo-Colo 2006 tenía un equipazo y el mérito de Borghi es poco, dicen unos. Que Jozic fue clave el 91′, agregan otros. Personalmente, pienso que el DT debe ser el líder, saber dirigir al plantel completo, incluyendo a los que no juegan. Manejarlos técnica y psicológicamente, cuestión que Gustavo Benítez no logró en este segundo ciclo.

Era necesaria la salida del paraguayo, principalmente por el tema anímico y la nula reacción del plantel. Había que descomprimir. Se cortó por el hilo más delgado y a pesar de que no es lo ideal estar constantemente cortando procesos, Benítez no dio señales de reacción.

Héctor Tapia asumió feliz el interinato propuesto, y movió bastante la pizarra, distanciándose mucho de lo realizado por su anterior jefe. Emilio Hernández y Sebastián Toro asoman como los primeros grandes beneficiados, ya que pasaron de estar fuera de las citaciones, a tomar un lugar entre los once. Por contraparte, Malrechauffe, Lucas Domínguez y Crovetto ni siquiera se vistieron de corto.

En el arco, ante la lesión de Justo Villar, apareció Eduardo Lobos. Bastante fuera de forma y falto de fútbol se vio el curicano, quien no atinó a reaccionar en el gol de Cobreloa. Tapia apostó por la experiencia de Lobos, pero todos pudimos ver que el portero está con sobrepeso y debe trabajar duro para volver a las canchas. El titular es Villar y, hoy por hoy, Salazar debiera ser el suplente.

La línea de 4 fue conformada por Gonzalo Fierro como lateral derecho, quien a mi parecer tiene más marca y oficio que Fuenzalida. En el centro de la zaga, un excelente Sebastián Toro mostró aplicación, mucha confianza en la marca y gran claridad en la salida. Se vio bien complementado con Christian Vilches, de mayor confianza que en otros lances. Por la izquierda, el joven Luis Pavez mostró ganas, y pasó varias veces al ataque, sobre todo en el primer tiempo.

En la contención, a Esteban Pavez lo acompañó Claudio Baeza, de excelente cometido. El ex sub 20 aporta marca y buen juego, puede que con Tito Tapia en la banca encuentre la continuidad necesaria que le permita consolidarse en el elenco popular. Delante de ellos, el Vecchio conductor fue la gran figura del equipo hasta que inexplicablemente salió reemplazado. Lo necesitamos los 90 minutos, es el jugador clave.

Arriba apareció Fuenzalida como puntero derecho, en su posición natural, mucho más preocupado de atacar que de defender y juntándose de buena manera con Fierro por esa banda. Por el lado izquierdo y como extremo, Juan Delgado, uno que ha mostrado muchas ganas, aunque ayer su nivel fue de más a menos. Por último, Emilio Hernández, quien además del gran gol que convirtió, mostró poco y nada. Hernández no es centrodelantero, tampoco volante de salida. Tiene mucha habilidad, pero poca consistencia.

Ya entrado el segundo tiempo, también ingresaron los zurdos Jason Silva, Mauro Olivi y Felipe Flores, destacando especialmente los dos últimos, quienes armaron en conjunto el gol sobre la hora, que nos regaló este triunfo tan necesario. Bien por Flores, que hace mucho que no anotaba. Me llamó la atención lo extraño del bote en el gol, pero lo relevante es que la pelota se fue para adentro del arco, y desató la alegría de los más de 12.000 hinchas presentes en Macul y muchísimos más en todo Chile y el mundo.

Tenemos varios motivos para estar felices. Lo primero es haber vuelto al triunfo, después del mazazo en Copa Chile. Luego, por la forma dramática en que se obtuvo, con un gol extraño, sin dar la pelota por perdida, anotado en los descuentos y ante un clásico rival, con quienes tenemos varias cuentas pendientes. Esta alegría crece aún más cuando vemos que ocho de los catorce albos que jugaron ayer, fueron formados en Macul. Volvieron los abrazos, y el equipo se vio con ganas y nunca bajó los brazos. Estamos ahora a cinco puntos del objetivo de meterse dentro de la liguilla, lo que no parece tan lejano, pero dependerá absolutamente del nivel que muestre el equipo en las fechas siguientes, ante rivales que están mejores ubicados en la tabla. Sepan todos lo felices que estamos, que hoy es un lunes distinto, alegre, de risas. Sepan que está en sus manos, y pies, poder repetir esto semana a semana. De ustedes depende en gran parte nuestra alegría. Da gusto escribir de triunfos, los echábamos de menos y no los queremos volver a extrañar.

 

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