Columna de la UC: Todo sobre el clásico universitario

Qué pasó, cómo se vivió la fiesta y el polémico desenlace del encuentro entre la U y UC. Todo, aquí en la columna de Razta. Lee y comenta...

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Los jugadores de la UC en el Estadio Nacional. / Foto: Photosport

Por Cristián Berríos

Twitter: @columnaderazta

Revista: http://www.columnaderazta.cl

 

LA FIESTA DEL FÚTBOL

Mientras el Clásico universitario se jugó dentro de la cancha, Universidad Católica fue superior en llegadas y estaba arriba en el marcador, la histeria futbolística de Universidad de Chile se plasmaba en centros pasados y balones trabados por los defensas. De contragolpe, la franja podía convertirles otro gol en cualquier momento. Según los azules, Universidad Católica evidenciaba un cansancio progresivo, pero en un pique de diez metros Ismael Sosa le sacaba nueve a José Rojas. Ahí había un forado en la defensa rival que era un problema insoluble para ellos. Pepe Rojas volvió en taxi al Nacional después del enganche de Sosa en el gol de Mirosevic, nos recordó el desconcierto de Relojito Romero en la definición de 1995 o el interminable cruce de Waldo Ponce a Suárez.

Faltaba que apareciera Nicolás Castillo en su real dimensión, además del ingreso de José Luis Muñoz, y a la larga las diferencias se habrían ampliado, aunque hubiera existido un empate parcial o descuento del rival. Por supuesto, el cansancio por el desgaste del partido contra Sao Paulo aparecería en algún minuto, sin embargo la exigencia que ofrecía el rival de turno distaba de compararse a la que opuso el equipo brasileño en San Carlos de Apoquindo. Con el oficio que posee su plantel y el gran trabajo del PF Darío Sepúlveda, Universidad Católica se habría quedado con los puntos ante un equipo quebrado entre defensa y mediocampo.

AGRESIÓN, DESLEALTAD Y BAJEZAS VARIAS

A los 59′, un hincha de Universidad de Chile lanzó un rollo de papel envuelto a Fernando Meneses, entre otros objetos, impactándole en la cabeza. El estado de Meneses fue certificado por el cuerpo médico de ambos clubes. Ese dato excluye cualquier asomo de incredulidad y constituye un elemento valioso para referirse a las actitudes posteriores a la agresión.

Basta que el destino descoloque ligeramente a un ser humano para que revele su esencia y ahí asoma su verdadero valor o miseria. Johnny Herrera, culpable de cuasi delito de homicidio según la justicia chilena, insultó a un compañero de profesión y golpeó la camilla donde él era atendido en ese momento. Correspondía su expulsión y arresto según la Ley de Violencia en los Estadios.

Los jugadores de Universidad de Chile salieron a la cancha cuando el partido llevaba unos minutos suspendidos, quizás les dijeron que se desarrollaría un centro de madres en la cancha del Nacional, sin embargo esa acción irresponsable fue un llamado a la violencia. Había más de treinta mil personas esperando una resolución que Enrique Osses ya había tomado. La máxima autoridad de Azul Azul, José Yuraszeck, apodado “el ácido” por arrojarle ese elemento en la cara a quienes poseían una ideología política distinta según un artículo de Hernán Millas en Revista Ercilla N° 3272, edición del 18 al 31 de julio de 2005, dejó a Jaime Estévez y José María Buljubasich fuera de una reunión cerrándoles la puerta en la cara.

Youraszeck ha negado que negocia con jugadores a espaldas de sus clubes, sin embargo, ante la suspensión del partido, demostró falta de transparencia en su intento por reprogramarlo. Por último José Rojas declaró que no le importaba el estado de salud de Fernando Meneses. Probablemente aún estaba mareado con los amagues de Sosa o le afectó el túnel que inventó en Colombia, pero su raciocinio no fue el correcto y su calidad humana quedó en evidencia. Los casos u ofensas de Charles Aránguiz, Isaac Díaz e Igor Lichnovsky dan lo mismo, no hablamos de Miguel Ángel Neira, Osvaldo Hurtado o René Valenzuela, si no de jugadores de escasa trayectoria en el fútbol.

Si Jorge Sampaoli es inteligente, no puede pagarle las vacaciones en un Mundial a jugadores que no pasan por un gran momento como Johnny Herrera y José Rojas, menos si carecen de códigos y la lealtad necesaria hacia un compañero de profesión ¿Tanto miedo tienen a su barra que amparan a un agresor anónimo? ¿Tanta necesidad había de esconderle su fracaso a la prensa que usaron la agresión a Meneses como chivo expiatorio?

En Universidad Católica, los primeros que dieron la cara y respondieron a la altura de las circunstancias fueron Cristián Álvarez, Hans Martínez, Cristopher Toselli, entre otros. ¿Saben quiénes arrugan? Esos que van a San Carlos de Apoquindo y pierden 3-0 porque se les doblan las piernas, no un equipo que va en ventaja y lleva cinco puntos más en la tabla.

ESTADIO SEGURO

Son miles los hinchas a lo largo del país que reciben manoseos y malos tratos cuando les inspeccionan en busca de elementos. Para eso mejor contratan a Scarlett Johansson, un funcionario de amarillo o Carabinero no debe ganarse el sustento tocando la herramienta o atributos del caso. En San Carlos de Apoquindo requisan los cepillos de dientes. ¿Creen que un hincha cepillará a su rival hasta dejarle la sonrisa del Guasón?

Curiosamente, los rivales introdujeron lienzos, bombas de estruendo, bengalas y además agredieron a un jugador. Una hincha de Universidad Católica sufrió una herida o quemadura en el rostro por la permisividad de las autoridades ante el ingreso de elementos prohibidos. Ellos se paseaban por el contorno de la cancha luciendo acreditaciones y lienzos que evidentemente excedían el tamaño de las banderas permitidas. ¿Por qué no actuó Carabineros de Chile? ¿Por qué Cristián Barra no hizo el mismo escándalo realizado tras la pelea entre jugadores de Universidad Católica y Unión Española? Supuestamente la ley funciona igual para todos. En la práctica, ha quedado en evidencia una vez más que no es así.

DESENLACE

El destino del Clásico universitario se decidirá en las oficinas de ANFP a las 16.00 de hoy. Dentro de la cancha, ganó Universidad Católica, fuera de ella perdió Universidad de Chile. Como han repetido insistentemente los hinchas cruzados, nuestros referentes son jugadores que no dudan en trancarle a cualquiera dentro de una cancha, fuera de ella distan de la cobardía, irresponsabilidad y falta de inteligencia que demostraron sus rivales. Les gusta que prolifere la imbecilidad y grosería en nuestro país, pero no podrían invitarle una taza de café en su casa a sus propios hinchas. Universidad Católica es un club distinto, aunque sus autoridades levanten rejas y realicen entrenamientos privados, la interacción entre astros y fanáticos históricamente fue honesta, sin intereses creados ni poses para la prensa.

Gracias por su atención, esto fue la Columna de Razta en El Gráfico Chile.

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