Columna de Colo Colo: Más nuestro que nunca

"Algunos discuten si se trata o no de un clásico. Miramos para el lado o por la TV y, sin querer queriendo, comparamos", dice Ricardo Benevente sobre el clásico.

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Agencia Uno

Ricardo Benavente
@RicardinhoGauch

Columna del movimiento Colo Colo de Todos
FB de Colo Colo de Todos
@ColoColodeTodos

Algunos discuten si se trata o no de un clásico. Miramos para el lado o por la TV y, sin querer queriendo, comparamos. Que es de los más disparejos de Sudamérica, por la enorme paternidad alba, dicen unos. Que no es rival para nosotros, dicen otros. Lo que todos tenemos claro, es que este es un partido que hay que ganar como sea y donde sea. Así se les ha enseñado históricamente a nuestros niños que con un orgullo que emociona,  visten la camiseta del club más grande de nuestro país. Quizás por esto es que los formados en las divisiones inferiores, gozan de un distinto crédito con el hincha. Les perdonamos más, sabemos que ellos son también hinchas, y más allá del talento con el que nacen, admiramos que tengan el privilegio de representarnos dentro de la cancha. Todos hubiéramos querido estar ahí, pisando la cancha David Arellano, mojando la camiseta, defendiendo lo nuestro. Por eso es importante que cada jugador que llegue desde otro lugar, conozca sobre la historia de Colo-Colo, donde se deja el alma, donde muchos quieren estar y muy pocos logran llegar.

Para mí sí se trata de un clásico, disfruto mucho cuando ganamos, y cuando no, mejor ni hablar.

Son partidos distintos. Qué lindo es ver barrerse a un delantero, o saber que los jugadores están dando el máximo. Eso es Colo-Colo, sangre, sudor, lágrimas. Lágrimas que el último tiempo han sido mayormente por malos momentos, pero que pronto serán por recuperar los triunfos, tanto dentro como fuera de la cancha.

En esta última época nos ha tocado ver niños de ocho o nueve años, que difícilmente recordarán haber visto vueltas olímpicas. También hinchas mayores, que han sufrido enormemente por ver a un equipo distinto, que más allá de las derrotas, muchas veces no han sido capaces de mostrar la actitud que esta camiseta exige. Vemos también, jóvenes y adultos que dicen presente partido a partido, sabiendo que es probable volver a la casa con mucha tristeza. Me alegro por todos estos hinchas, que por fin pudieron festejar ayer, y también por todos quienes lo siguieron a la distancia.

La paternidad alba sumó un triunfo más (93-61 en torneos oficiales) y ya son doce años consecutivos de invicto en el Monumental. Cabe mencionar que el rival se vio bastante timorato, poco aguerrido. Nervioso y sin ideas. O si prefiere, bien achunchado y nada aleonado.

Vamos a la cancha. El rival llegaba quizás con alguna ventaja en cuanto a nombres, pero sabido es que en estos partidos juega el doble la pizarra y el triple la actitud. Mientras Figueroa reconoció haber planteado mal el partido, metiendo un cambio a los 30 minutos, mientras que Tapia nos sorprendió a todos cuando Sebastián Toro abandonó por lesión y en su reemplazo no ingresaron los candidatos naturales (Mena o Domínguez), sino Vidangossy. Claudio Baeza fue reubicado como zaguero central improvisado y Colo-Colo  dio la señal de que seguiría en actitud de lucha hasta el último minuto, en búsqueda del arco rival. Para alegría de todo el pueblo albo, el equipo encontró el premio en los pies de Felipe Flores, quien con definición cruzada al segundo palo y tras gran pase de Esteban Pavez – clave el día de ayer- decretó el 3 a 2 final.

Colo-Colo mereció ganar y lo consiguió dramáticamente. Se celebró, entonces, con aún más euforia. El rival llegó muy pocas veces con peligro al arco de Justo Villar, y sólo pudo anotar a través de pelotas detenidas. Un penal regalado por el juez de línea y un tiro libre donde el portero albo no reaccionó de la mejor manera. Reprochable la actitud del asistente en el penal. Da mucha rabia que un juez cobre con tanta seguridad algo que ni siquiera existió, menos mal ganamos, pero que no pase inadvertido este grueso error de Marcelo Barraza.

Bien Villar en la seguridad que trasmite y puntualmente en la pelota que le sacó a Cereceda. Fierro, que sabe jugar este tipo de partidos, estuvo bastante acertado tanto en la marca como agente ofensivo,  y no se pasó de revoluciones. Toro, aguerrido como siempre y con mucha confianza en sí mismo, sólo cometió un error que casi cuesta un gol en contra, por intentar despejar con su mejor perfil, cuando debió darle con la zurda. Vilches, sin mayores zozobras, pero nervioso sobre todo para salir jugando, uno de los claros mensajes del cuerpo técnico a este equipo, que prefiere asegurar la pelota y no rifarla, lo que provoca a veces situaciones de riesgo.

Luego, Luis Pavez destacó por su entrega y por sacar una pelota de la línea, aunque no aportó mayormente en ataque. Claudio Baeza es un buen jugador, pero ayer fue el más bajo de los albos, sobre todo porque perdió demasiadas pelotas en la mitad de la cancha. Esteban Pavez, repito, clave y figura. Gol, asistencia y manejo en el mediocampo. Fue quien recuperó la pelota en su gol, aquel que abrió la cuenta y el camino al triunfo, y quien habilitó de manera perfecta a Flores para poner la lápida.

Vecchio, otro clave, si bien perdió varias pelotas y un gol cantado, fue quien condujo el juego ofensivo de los albos y armó de gran forma la jugada para el gol de Delgado. Fuenzalida aportó en ataque participando en el primer gol, y mucho en defensa, correteando rivales y colaborando con Fierro en la banda derecha. Flores tuvo poco peso durante casi todo el partido, apenas pudiendo aguantar un par de pelotas, pero tuvo premio a sus ganas y a no echarse a morir nunca, en situaciones bastante adversas, y se dio el gusto de anotar ese gol que todos soñamos alguna vez. Me alegro por él, que lo disfrute, y muchas gracias de parte de todo el pueblo colocolino, porque ayer celebramos y continuaremos toda la semana. Lo recordaremos por mucho tiempo. Por último, Juan Delgado, tuvo un gran partido, creándole problemas a Magalhaes tanto por el sector izquierdo del ataque blanco, con desbordes y sobre todo diagonales, actuación coronada con un golazo, tras pase de Vecchio, definiendo con clase por sobre el portero azul.

Corrió tanto que salió acalambrado. De Olivi, Silva y Vidangossy no hay mucho que decir. Poco participaron del juego. Criticable lo del argentino, quien estuvo más de 25 minutos y pasó desapercibido. Bien por Tito Tapia, quien mostró serenidad durante la semana, entregó confianza a sus jugadores y se atrevió a arriesgar con el citado cambio de Toro, que terminó dando resultados.

Gracias a los jugadores, por el empuje y coraje mostrado ayer. Eso queremos todos los partidos, no dar pelota por perdida, marcar con los dientes apretados, presionar al rival y buscar el arco contrario. La falta de triunfos en el último tiempo explican el fervor con el que se celebró ayer en la cancha. Nadie quería moverse del estadio, gritos y cantos de alegría. Abrazos por doquier. Esa es la actitud que queremos. Sigan así y capaz que nos den otra alegría, porque si llegamos a meternos en esa liguilla, estoy seguro que Colo-Colo se hará muy fuerte y peleará hasta el final por un cupo en la Libertadores. No hay margen de error, basta una derrota en los tres partidos que quedan (Wanderers, la UC y Ñublense) para despedirnos de toda opción, pero confiamos en que los jugadores pelearán hasta agotar toda opción. Ahora, sigamos todos disfrutando, lo extrañábamos mucho, lo merecemos de sobra. Y para todo el pueblo colocolino, un gigante abrazo de gol, de último minuto, en nuestro estadio, con nuestra gente y frente al archirrival.

¡Vamos Colo-Colo mierda!

 

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