Entrevista con Osvaldo Hurtado: "Hay que sacarse la etiqueta de segundones"

El ex delantero cruzado, hoy DT de Magallanes, no va a San Carlos, pero a través del Canal del Fútbol no se pierde partido del club con el que el hincha lo identifica.

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Por Eduardo Bruna

No va a San Carlos y reconoce que su relación con Universidad Católica fue siempre de amor y odio, pero Osvaldo Hurtado, el Arica para todos, desea de corazón que el club con el que se le identifica sume su undécima estrella en este Torneo de Apertura. Cuando sólo restan tres jornadas para su término, piensa que la UC cuenta esta vez con todo a favor para dar una vuelta olímpica que no disfruta desde el 2010, con Juan Antonio Pizzi en la banca cruzada. Dice el Arica:

“A falta de tres fechas tener tres puntos de ventaja no es decisivo, pero si importante. Aún mostrando uno o dos partidos deficientes, he visto un equipo que al menos sabe a lo que juega y que defensivamente muestra una llamativa solidez. A la Católica cuesta entrarle”.

-¿Piensas que la campaña terminó por darte la razón respecto a la continuidad de Lasarte?
Hay que ver, primero, si Católica logra mantener su ventaja frente a un O´Higgins que se muestra un cuadro muy bien orientado y rendidor. Pero si ello no ocurriera yo al menos no voy a cambiar mi opinión respecto de la continuidad del técnico. Cuando terminó el Torneo de Transición muchos eran partidarios de que el uruguayo se fuera, pero yo no me encontraba entre sus críticos. Siempre pensé que había que darle tiempo, esperar a que los jugadores entendieran su sistema. Y los resultados, hasta ahora, me dan la razón.

-¿Por qué no vas a San Carlos, Osvaldo?
Porque aun cuando tengo derecho a entrada prefiero ver al equipo a través de la televisión, para no llevarme un nuevo mal rato.

-¿A qué te refieres con un nuevo mal rato?
A que dos veces me negaron el ingreso a San Carlos. Es verdad: yo tendría que ir en la semana a buscar la entrada a la que tengo derecho como jugador considerado histórico del club, pero mi intenso trabajo como técnico de Magallanes me lo impide. No gozamos del privilegio de recibirla a domicilio, por así decirlo. Y un par de veces que fui así nomás, confiando en el criterio de los porteros, me llevé el tremendo chasco. Ninguno me conocía. Y como nadie me ubicaba, simplemente no me dejaron pasar. Ello reforzó mi gusto por ver el fútbol en vivo en el Santa Laura, nada más.

-Por eso prefieres seguir a Universidad Católica a través del Canal del Fútbol…
Claro. Y aunque es verdad que mi relación con Universidad Católica fue siempre tormentosa, de amor y de odio, como tú dices, nunca olvido todo lo que el club me dio y lo bien que, a pesar de todo, lo pasé allí. De la Cato no me pierdo partido, y por eso puedo opinar con propiedad del equipo aunque por la tribuna de San Carlos no me vean ni la nariz.

-Como jugador identificado con Universidad Católica, ¿te duele cuando los rivales los tratan de eternos segundones?
Sí, porque no lo hallo justo. ¿Cómo se le puede calificar de esa forma a un club que suma diez campeonatos? Que Católica ha perdido finales, es verdad, pero también las han perdido Colo Colo y la propia Universidad de Chile, sin que a nadie se le pase por la cabeza cargarles el calificativo de segundones o de contar con jugadores pecho frío, como dicen. Compiten 16 clubes y sólo uno es campeón, lo que no quiere decir que el resto fracase.

-¿De dónde viene entonces, crees tú, esa etiqueta?
De mitos que se crean y que de tanto repetirse luego cuesta mucho desterrar. Lo que yo creo es que por años las mismas comodidades que disfrutó el jugador de Universidad Católica le terminaban de jugar en contra. Colo Colo cuenta desde hace años con el Monumental, pero la U recién hace un par de años puede disponer de un centro de entrenamiento que la Católica viene disfrutando desde hace décadas. ¿Cuándo se supo, por otra parte, que los jugadores de Católica estuvieran impagos? Nunca, pero eso ha ocurrido en los otros denominados grandes.

-Dicho de otra forma, la misma tranquilidad hacía muchas veces caer el jugador en la molicie.
No debiera ocurrir, pero sucede. Acuérdate que hasta el propio Pipo Gorosito, que venía de un medio tremendamente competitivo, como el argentino, reconoció que en la Católica había terminado por achancharse.

-¿Ves con optimismo el panorama para Universidad Católica?
Con optimismo y tranquilidad. Está todo dado para conseguir el campeonato, porque el equipo sólo depende de sí mismo. Si pasara que la Católica en estas tres fechas que restan perdiera la importante ventaja que tiene y resignara un título que está el alcance de la mano, sería como para pensar, ahora sí, que eso de segundones es rotundamente cierto.

FELIZ EN MAGALLANES
Le dicen el Alex Ferguson del fútbol chileno y el Arica lo toma con buen humor. Y es que no es normal, menos en el fútbol nuestro, que un director técnico se mantenga tantas temporadas al mando de un club, en este caso Magallanes. Cuenta:

“Había estado ya en Magallanes en los primeros años del 2000, cuando Alfonso Swett era el dueño principal del club, pero volví en mayo de 2008 por una emergencia, cuando el equipo estaba en Tercera División. Me llamaron para reemplazar por dos semanas al técnico que había dejado el club, Mauricio Riffo, y aquí estoy, hasta ahora”.

En el torneo actual su cuadro marcha 10º, por debajo de lo que -reconoce- eran sus expectativas. Señala:

“Hemos sido muy irregulares. Remontamos partidos increíbles, como contra La Serena y Concepción, y hemos tenido muy buenos rendimientos, como contra Copiapó; pero así también hemos perdido puntos cuando estaba todo a nuestro favor. Igual, con 14 puntos, estamos a sólo seis del que en la tabla marcha cuarto”.

Está tan feliz en Magallanes que incluso rechazó una oferta para dirigir en Ecuador. Con mayor razón desde que, a mediados de 2011, se inauguró el complejo deportivo del club, en Malloco, que cuenta con todas las instalaciones que cualquier club soñaría para su funcionamiento. Le queda la satisfacción de haber puesto al viejo Magallanes nuevamente en el fútbol profesional, en 2010, llevándolo de regreso a Primera B. Tiene como meta, de aquí a unos pocos años, que el equipo se nutra exclusivamente de su cantera.  Dice:

“Aún nos falta, pero vamos bien encaminados. En la Sub 20 hay un muchacho nuestro, Joe Abrigo, y con la Sub 14 jugamos la final frente a la U, tras haber dejado en el camino a la Católica y a Colo Colo.   Con las Sub 13, Sub 12, Sub 11 y Sub 10, además, estamos realizando un fuerte reforzamiento escolar, porque el que no obtiene buenas notas, no juega. Así de simple”.

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