Columna de Colo Colo: Ni por la puerta chica

"Hoy por hoy estamos pendientes de si podremos lograr un milagro de clasificar a la Liguilla", dice Ricardo Benavente.

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Agencia Uno

Por Ricardo Benavente

@RicardinhoGauch
Columna del movimiento Colo Colo de Todos
FB de Colo Colo de Todos
@ColoColodeTodos

Ha sido tan grande el daño que se le ha hecho a Colo-Colo en el último tiempo, que hoy por hoy estamos pendientes de si podremos lograr un milagro de clasificar a la Liguilla, aquel minitorneo donde los escoltas del Campeón dirimen qué equipo acompaña a los dos monarcas del año en la próxima versión de la Copa Libertadores.

Pensar que en 1992, hace exactamente 21 años, el Cacique estaba clasificado directamente a la segunda ronda del prestigioso torneo, derecho adquirido por haber sido Campeón de América el año anterior. Además, había sido Campeón Nacional. Tricampeón. Sabido es que los albos solicitaron un permiso especial para poder jugar a partir de la primera ronda, por una cuestión meramente económica,  lo que fue acogido positivamente por la CSF.

Nuestro equipo nos tiene acostumbrados a sacar pasajes a La Copa. Muchas veces por ser Campeón, otras tantas, como subcampeón, y algunas otras, ganando la citada liguilla. Colo-Colo ha participado en 29 de 54 ediciones, es decir, nos es más común estar que no estar.  Pero la realidad actual nos indica que, si no ocurre un milagro, estaremos fuera de la máxima cita continental por tercer año consecutivo. Mucho.

Da mucha rabia pensar que hace 4 años, Sebastián Piñera declaraba que el Cacique traería de vuelta la Libertadores al Monumental. Muchos pensamos que, de no ganarla, al menos se harían los máximos esfuerzos. No emulamos al Real Madrid, tampoco nos transformamos en el Barcelona, ni funcionamos como un Fórmula Uno. Pero el problema no es ése, sino el ni siquiera haberlo intentado. Andamos a los tumbos, y el equipo que salta a la cancha es sólo un fiel reflejo de lo mal que se planifica desde arriba (si es que alguien lo hace). Hoy por hoy, en vez de ver el sueño de La Copa más cerca, lo vemos alejarse más y más. Y si en el último lustro hubo participaciones tristes, sin ambición alguna de avanzar, hoy ni siquiera estamos en la lista de preclasificados a la primera ronda. Mientras la historia nos dice que somos Chile 1, nuestro presente nos muestra que necesitamos demasiada suerte para aspirar al Chile 3.

Las malas decisiones directivas se han ido sucediendo, una tras otra. Ha habido cambios de jugadores, técnicos, gerentes deportivos, dirigentes en general, presidentes de la concesionaria y presidentes del Club. Así es difícil que el equipo encuentre el camino. Necesitamos que la gente que dirige quiera ver ganar a Colo-Colo, y a estas alturas da para dudar que efectivamente sea así. Los múltiples errores han costado caro, no sólo dentro de la cancha, sino también en las arcas del club, y se produce un círculo vicioso, que algún día debe terminar. Producto de los errores de algunos, se han pagado millonarias indemnizaciones, y nunca se reinvirtieron como correspondía los ingresos generados por los últimos grandes jugadores que formó  el CSD.

Blanco y Negro demuestra día a día que, más que planificar, lo que ha hecho es improvisar. No han traído los refuerzos que piden los DTs, y la promoción de jugadores de las divisiones inferiores hacia el primer equipo, han sido prácticamente nulas.

Si quedamos fuera de la Liguilla, no será por las oportunidades desperdiciadas ayer en Quillota, tampoco por la actuación de Viana, el portero rival, y mucho menos por el calor que afectó tanto a Wanderers como a los albos. Se dejaron escapar muchos puntos desde el principio, con la goleada que nos propinó Audax, luego con la derrota con Everton, Unión y Palestino en el Monumental, sólo por nombrar algunos de los partidos para el olvido en el torneo. Ahora hay que intentar terminar con la frente lo más en alto posible este certamen, donde abundaron las desilusiones y escasearon las alegrías.

Para el próximo campeonato, el reglamento permite sólo cuatro incorporaciones, por lo que la primera tarea debe ser la confirmación del cuerpo técnico. Así, los jugadores no serán escogidos por un dirigente o un representante. Tito Tapia y Miguel Riffo, independiente de los resultados que el equipo obtenga en las dos últimas fechas, le han logrado imprimir algo más a este equipo, tanto en actitud como en el funcionamiento, por lo que creo que se han ganado la posibilidad de continuar. Si esto sucede, se les debiera notificar lo antes posible, aunque sea en privado, y así, en conjunto con los dirigentes, debieran pedir ahora mismo a estos cuatro jugadores, para anticiparse a alguna nueva jugada sucia de la vereda del frente y también para ganar tiempo, porque no sirve que lleguen los quintos de la lista. Lo importante es que de una vez por todas, traigan jugadores para ser parte del once titular, al menos en el papel.

De lo contrario, la historia es conocida. Que hay que esperar a los refuerzos, que llegaron tarde y tienen que hacer trabajo diferenciado y sólo están para la sexta fecha, que el DT no pudo desarrollar su esquema, que hay que tener paciencia, que el plantel no lo armó él. Y en palcos bien cercados por fuerzas especiales, los culpables de siempre, tranquilos, ajenos, dando declaraciones que evidencian su ceguera y su inoperancia.

 

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