Columna de la UC: ¡Soy Cruzado!

Soy cruzado, nací con el corazón azul y blanco, una franja lo recorre con la misma intensidad que fluye la sangre en nuestras venas, es un sentimiento...

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(Agencia Uno).

Por Cristián Berríos

Soy cruzado, nací con el corazón azul y blanco, una franja lo recorre con la misma intensidad que fluye la sangre en nuestras venas, es un sentimiento, no trates de entenderlo. Regalamos una copa, porque sólo unos cuantos jugadores correspondieron a tal devoción, pero nos reencontramos con nuestro pueblo. Esa hinchada que se apoderó del estadio de todos los chilenos, irá por una revancha interminable sembrando el camino de cantos y pasiones, que propiciará bienvenidas y despedidas de los más queridos, pero también una cosa cierta: un amor intenso con la camiseta de Universidad Católica. Quienes permanecemos en la tierra seguiremos alentando, y recordaremos a todos los nuestros – a esos que brillan a lo lejos -, cuando una nueva estrella se ilumine en nuestro firmamento. No somos de un solo barrio o ciudad, los cruzados llegan a la cancha desde diversas calles y parajes, todos con el corazón hambriento de llenarse con nuestros colores y pasiones, sólo concebibles en el alma de los  elegidos. En una sociedad complaciente, mediocre e irrespetuosa, amar a la franja es un acto revolucionario.

La prensa:

Los medios se han dado un festín con la derrota de Universidad Católica y no duden que si patearan a unos cuantos periodistas terminarían amparándose en los derechos ciudadanos. Ustedes están creando una odiosidad que en el futuro terminará con más violencia en las calles y en los estadios.
La próxima vez que apuñalen o baleen a un niño fuera de una cancha, piensen, tanto los medios como quienes opinan irresponsablemente en las páginas, si valía la pena darle espacio a tanto odio.  En el fútbol y en general en el deporte se habla dentro de la cancha. Si pierdes intentas levantarte y si ganas necesitas plantearte nuevos objetivos, pero el que nunca entró a la cancha, y desconoce la emoción del juego, aprovecha de desquitarse por sus frustraciones y fracasos personales. Suban el nivel, hasta ahora pareciera que estudiaron muchos años para convertirse en unos imbéciles.  Se los dice atentamente alguien nacido en una población, traducido al alemán y publicado en Austria en un medio independiente. En el futuro también necesitarán a los hinchas de Universidad Católica para que incrementen sus ingresos.

Lasarte y la final

Días después de que perdiéramos por 1-0 ante O’Higgins en definición del Apertura 2013, Martín Lasarte renunció a la banca de Universidad Católica. La presión de los hinchas y una nueva frustración a la hora de quedarse con un título fue demasiada carga para el estratega uruguayo.
Como anticipamos en  @columnaderazta,  Martín Lasarte fue buen comentarista, un mal estratega en las finales y un tipo decente. Respetó a los rivales fuera de la cancha y mucho más dentro de ella. Tuvo diferencias radicales con referentes del equipo sobre como plantearle el partido a un rival, sin embargo, ellos le respetaban por su integridad.
En la final contra O’Higgins quedaron varias dudas. ¿Trabajaban las transiciones de defensa a ataque y viceversa en San Carlos de Apoquindo? Probablemente, aunque en el encuentro había varios jugadores que no encontraban respuestas en sus compañeros para darles el balón. A ratos el juego lateral conspiró en contra de la sorpresa y aún así Universidad Católica logró crearse ocasiones de gol.
La falla defensiva en el gol de Pablo Hernández no puede adjudicarse a una simple distracción. Si tu entrenador fue un central campeón de la Copa Intercontinental, ¿No debería constituirse la defensa en un fortín casi inexpugnable?, bastó que enfrentáramos al único rival de peso en este campeonato para que sufriéramos en nuestro arco un gol que finalmente costó un título.
Si bien la actitud de muchos jugadores distaba de la intensidad que se necesita en una final – hecho que no puede mirarse de soslayo ni menos omitirse por el nuevo entrenador que llegue al club – , Martín Lasarte no pudo reponerse a la lesión de Milovan Mirosevic y nunca entendió que José Luis Muñoz era el delantero que necesitaba desde el arranque. Improvisó con Fabián Manzano, un jugador de características distintas al Milo, y apostó por Matías Jadue cuando tenía a Muñoz disponible. Luego recurrió a Nicolás Castillo, excluido para darle paso a Jadue, una comedia de equivocaciones que terminaron con cuarenta mil cruzados – muchos niños incluidos – con una pena y bronca que no merecían.

Estévez y los directoresSí Martín Lasarte tuvo culpa en un momento donde no había margen para un error, Jaime Estévez también posee su cuota de responsabilidad en este fracaso. A Estévez querían comérselo vivo a la salida de Estadio Nacional. Recibió apoyo cuando fue vilipendiado por José Yuraszeck, como corresponde que respaldemos a un presidente de una concesionaria que maneja a Universidad Católica ante una injuria de su equivalente en Universidad de Chile, sin embargo ninguno de los dos veteranos es un alfajor. Y Felipe Gazitúa tampoco es un hombre de consensuado reconocimiento como Nelson Mandela, que en paz descanse. En la adversidad se revela la verdadera naturaleza de un ser humano.
A Eduardo Berizzo lo desestimaron en Cruzados SADP antes y después de la era Mario Lepe. Hubo un director que convenció al resto de que llevaran a Martín Lasarte y no lo conocía, jamás había visto un partido donde el uruguayo dirigiera, y solamente poseía antecedentes de sus logros en la Liga española. En eso ¿Qué culpa tiene Martín Lasarte? ¿Ese mismo directorio busca con premura un nuevo entrenador? Mejor escuchen a los hinchas.

Los candidatos

Cuando comentes esta columna elige a tu candidato, nombres y alternativas hay bastantes: Eduardo Berizzo a mediados de año, un interinato o confirmación de Andrés Romero, el regreso de Jorge Pellicer (campeón del Clausura 2005), jugarse por un entrenador ajeno al medio nacional, darle una oportunidad a Juvenal Olmos (campeón del Apertura 2002)…

Sea cual sea en nombre, no olvidemos lo siguiente: El fútbol dinámico, la propuesta táctica avanzada, la lectura correcta del partido y la reacción sobre la marcha que se realizaba hace décadas está más vigente que el fútbol especulativo, tedioso o conservador que pudiese practicarse ahora. El vino, tal como el buen fútbol, no envejece, mejora. Todas las revoluciones actuales provienen de Rinus Michels y Louis van Gaal.

Por la revancha¡Grande Universidad Católica! ¡Nos levantaremos!
Y los cuarenta mil cruzados que estaban en el Estadio Nacional volverán a levantar una copa, te lo digo porque soy cruzado, y tengo estadio. A propósito, si nunca diste una vuelta en tu cancha junto a tu gente, jamás fuiste campeón.
Católica, con más fuerza que nunca.

 

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