Columna de la U: Prepotencia e impotencia

"Apenas asumió El Fantasma, todo se llenó de palabras para la galera", dice Álvaro Amar.

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Agencia Uno

Por Álvaro Amar

@alvaroamar

Como habrán notado los que han leído mis columnas anteriores, dejé de escribir apenas llegó Figueroa a la U. No fue casualidad. A mí, como espero que a ustedes también,  lo que me gusta del fútbol, es el juego en sí.  El resto, me importa un comino. Soy de los que apenas sale una cuña en un programa deportivo, dejo de prestar atención. Obvio que hay declaraciones que importan, pero sinceramente, son las menos. Apenas asumió El Fantasma, todo se llenó de palabras para la galera, declaraciones cruzadas y faltas de respeto. Para todos. Prensa e hinchas sin distingo.

Proporcional a las cabezas de pescado que decía el, lamentablemente, nuevo DT de la U, el juego cada vez era menos concreto y más errático. Nunca he entendido cómo todavía hay personas que hablan de que la intención de los equipos de Figueroa es ser ofensivos. Porque, una cosa es que el equipo siempre, en todas sus líneas, esté mal parado y otra es ser lo suficientemente descarado para justificar lo anterior con la “vocación ofensiva” del DT.  “El equipo se genera ocasiones de gol, pero no convierte”. Cómo no se va a generar ocasiones un equipo que en su plantel cuenta con jugadores que hace dos años ganaron casi todo lo que disputaron. Si a esos jugadores, se suman otros, que justo antes de llegar a la U venían de buenas campañas (Fernández y Rubio, por ejemplo), la generación de ocasiones es lo mínimo que se podría esperar. ¿O me equivoco?

¿Realmente es culpa de Rubio o de Fernández su rendimiento? En parte, seguro que sí, pero sin ánimo de justificarlos, curiosamente venían de dos equipos que se caracterizan por lo serio y consistente de su trabajo en cancha. También, en ambos casos (Unión y O´Higgins), sus respectivos DT´s han conseguido resultados, no sólo en lo numérico, si no que en algo en lo que Figueroa no anota ninguna estrella, relación con el plantel y empatía. Bueno, en rigor en los números tampoco anota estrellas como entrenador, aunque en su cabeza se vea como campeón del mundo. Como dijo un amigo hace un tiempo, Figueroa tiene un sólo gran mérito como técnico. Ir por la vida de ganador, cuando en lo concreto no ha ganado nada.

De verdad, lamento estar escribiendo esto.  Quisiera estar planteando el debate sobre si el lateral debería ser tal o cual, o si será mejor formar con línea de tres o de cuatro. Pero es imposible. Si todas las semanas el equipo juega distinto o si en un partido se toman determinaciones que en dos fechas más se contradicen, no hay nada que hacer ni decir.  Si más encima, el DT deja sin ritmo alguno a jugadores como Martínez (en una conferencia de prensa, el embajador de la diplomacia y libertad de expresión, amenazó con vetar periodistas si le seguían preguntando por él). Nunca se me va a olvidar que mientras trataba de ubicar a Videla metiéndose entre los centrales, el chileno veía el partido en la tribuna o en la banca. Me encantaría mandarle un mail a Figueroa con todos los partidos en los que Sampaoli hizo jugar al Chino de stopper.  Sí, Videla llegó mientras Don Sampa dirigía a la U, pero yo al menos, no tendría cara de reprocharle un error entre tanto acierto.

En fin, así podría seguir enumerando situaciones incomprensibles, como la última conferencia de Figueroa, pero la verdad es que me deprime no hablar de la cancha. Si realmente le molesta que le traigan jugadores que no pidió o si hay integrantes del plantel en un nivel inaceptable, que haga algo sano para ambas partes, cierre por fuera. Se lo pido por favor, me encanta escribir, pero así no dan ganas.

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