Columna de Colo Colo: Pantalones largos

No existe un número de socios que nos lleve a pensar que alguno sobra. Hoy debemos ser nosotros quienes construyamos una diferente manera de vivir Colo Colo

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(Agencia Uno).

Columna escrita por Pablo Acchiardi

@Pacchiardi

Columna del movimiento Colo Colo de Todos
FB de Colo Colo de Todos
@ColoColodeTodos

 

Han sido muchos (demasiados, en realidad) los años de inacción institucional que han pasado para llegar a este 2014. Años en que hemos visto cómo nuestro Club se fue debilitando producto de una de las gestiones más nefastas que han pasado por Colo-Colo, caracterizada por una lejanía con los socios que contrasta con la servicial y cómplice actitud que siempre tuvieron hacia la concesionaria.

Pero eso no podía durar para siempre. De forma lenta pero progresiva los colocolinos comenzamos a desenmascarar al entonces Presidente del Club, ejerciendo una presión que terminó por hacerse insostenible, debiendo presentar su renuncia al cargo del cual nunca fue digno, pese a a su orgullo y su vanidad. Logramos hacerlo alejarse del lugar al que accedió en parte importante gracias al letargo en que los socios habíamos caído.

Porque no debemos desconocer ese hecho: la presencia de Varela y su extendida presidencia no se explica sin la modorra de los colocolinos y nuestra tardía reacción. Esto, me parece, está dentro de las principales lecciones institucionales que debemos aprender del periodo 2004 – 2013.

De nada servirá el despertar del año pasado que nos llevó a tener cerca de 40 mil socios al día, si en noviembre próximo sólo un puñado de ellos elige a nuestras futuras autoridades. No, no es eso lo que Colo-Colo necesita de nosotros en estos momentos. Este 2014 la institución nos convoca a tener un rol activo, informado y reflexivo sobre el destino del Club, y no tenemos derecho a desentendernos de él. Ser colocolino/a hace rato que dejó ser sólo gritar los goles o blasfemar contra algún jugador, técnico o árbitro cuando no salen las cosas.

No existe un número de socios gigantesco que nos lleve a pensar que alguno sobra. Hoy debemos ser nosotros quienes construyamos una diferente manera de vivir Colo-Colo y para ello es esencial mantenerse con el pago de cuotas al día, participar de las asambleas y, por cierto, ejercer nuestro derecho a voto en cuanta elección se nos presente… aunque sea para votar nulo. Ese es el “desde”. Recién ahí comenzaremos a hacer carne eso de que “cuando el equipo anda mal, la hinchada lo hace ganar”. Si no, todo el verso queda reducido a moda.

A los socios nos llegó el momento de ponernos los pantalones largos y tomar el control de la institución con miras a su fortalecimiento y perpetuidad. Sólo así, desde un Club Social cohesionado y sin personalismos que privilegien su ego al bien común, podremos no solo hacer frente de manera colectiva a quienes ven a Colo-Colo como una plataforma comercial exclusiva y excluyente, sino también desarrollar esa otra parte elemental de nuestra institución que es el convertirnos un aporte relevante para la comunidad nacional. Ahí está el desafío. Salir airosos de él es tarea de todos, y –repito- nadie tiene derecho a negar su aporte.

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