Entrevista con Fernando Braun: "La U no necesita un estadio"

Ex tesorero, ex presidente de la Comisión de Fútbol en tiempos de René Orozco, Braun piensa que “no se justifica una inversión tan gigantesca cuando el Nacional es prácticamente nuestro”.

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Por Eduardo Bruna

Llegó a la U en 1992 y se fue el 2004, cuando llegó la quiebra. Fernando Braun, presidente de la Comisión  de Fútbol y tesorero, vivió una época que para el fútbol ya es pasado, y aunque él no es lo que se podría llamar un “nostálgico”, piensa que el actual sistema, aun teniendo sus ventajas, falla en lo que dice relación con el trato al socio y al hincha de parte de las concesionarias. Aclara, sin embargo: “Con todo, creo que los que llevamos a la U en el corazón somos afortunados. Los dirigentes de Azul-Azul fueron  siempre hinchas del club. No nos sucede lo que a otros, que son dirigidos por gente que, al parecer, sólo buscaba figuración o ganar dinero gracias al fútbol, a mi juicio muy equivocadamente”.

Braun debe ser uno de los pocos que no muestra mayor entusiasmo por la eterna cruzada azul del estadio propio, reavivada por el futuro presidente, Carlos Heller. Hombre de números (es contador auditor), el ex personero del directorio de René Orozco es, antes que nada, práctico. Señala: “El estadio propio es una vieja aspiración del club y del hincha, pero creo que es una inversión tan inmensa como innecesaria. Hay que pensar en 20 o 30 millones de dólares, como mínimo, para un recinto que se va a ocupar sólo dos veces al mes y que va a consumir cantidades gigantescas en mantención. Y yo me pregunto: ¿vale la pena, cuando disponemos del Estadio Nacional que es prácticamente nuestra casa?”.

Es difícil que su opinión sea mayoritaria…
Lo sé, pero es lo que yo pienso. Entiendo que el hincha azul quiera tener su propia casa. Es casi como una cuestión de orgullo. De hecho, cuando yo formé parte del directorio del doctor Orozco también tuvimos el sueño del estadio, pero concebido de la única forma en que, hoy por hoy, un escenario de esa envergadura, sería viable: emplazado en un mall. Es decir, en un centro comercial abierto al público durante toda la semana, con tiendas “ancla”, una variada oferta comercial e incluso cines. Sin embargo, una idea así implica duplicar los costos de la inversión.

Surgió ahora la alternativa de emplazar el estadio de la U en el antiguo estadio de Ferroviarios, en el barrio San Eugenio. ¿Lo ve como una buena posibilidad?
Habría que estudiar si el estadio que yo veo como factible se puede levantar en ese terreno. Hoy en día, si un recinto de esas características no cuenta con el número adecuado de estacionamientos, no sirve. Es verdad que el lugar es bastante central, sobre todo respecto de otras posibilidades que se barajaron, pero a mi juicio la ubicación, en el caso de la U, no es lo primordial. El hincha azul va a estar siempre, así el estadio se construya en las afueras de Santiago.

Se dice que Carlos Heller habría considerado caro el valor del terreno, algo así como 9 UF por metro cuadrado…
Yo también lo encuentro caro. Ya le dije: si se persevera en la idea de levantar nuestro propio estadio se puede encontrar en las afueras de la ciudad un sitio mucho más barato y el hincha va a llegar igual. Heller no deja de tener razón. El día de mañana le pueden reprochar haber pagado 9 UF por cada metro cuadrado en circunstancias que Azul-Azul pudo desembolsar bastante menos. No se olvide usted que si algo bueno ha tenido la implantación de este sistema de sociedades anónimas en el fútbol es que los estados financieros de los clubes deben ser auditados, lo que contribuye no sólo a una mayor transparencia, sino a evitar que, al calor de un entusiasmo, se tomen decisiones que van en perjuicio de la estabilidad económica de una institución.

Quien lo escuche puede llegar a pensar que usted adhiere al actual sistema…
No, no es así. Sólo reconozco el punto a favor que tiene el sistema. Sin embargo, tengo muy claro que en ningún caso constituye la panacea para los males de nuestro fútbol y que está muy lejos, lejísimo, de ser la fuente de ganancias que muchos pensaron cuando decidieron invertir en los clubes de fútbol.

No es negocio el fútbol, dice usted.
Por supuesto que no. Los ingresos por asistencia a los estadios, Canal del Fútbol y sponsors no alcanzan a cubrir los gastos. Eso se lo doy firmado. La única forma de que los accionistas puedan ganar es que el club venda dos o tres jugadores por temporada, y en cifras respetables. Si alguien pensó que gracias al fútbol multiplicaría su inversión, se equivocó. Creo que los que aún continúan como accionistas de algunas instituciones, sobre todo las grandes, ya lo tienen claro, pero siguen ahí porque el fútbol es una tremenda vitrina y les ofrece una gran figuración. Cuando estábamos en la U el gerente de la época, Marco Godoy, contrató una agencia encargada de proporcionar día a día el resumen de la prensa y se daba el caso curioso que el porcentaje de apariciones del doctor Orozco superaba al del Presidente Frei. Y no tengo dudas de que con el presidente de Colo Colo pasaba lo mismo.

¿Fue un  error implantar el sistema de Sociedades Anónimas?
El fútbol pasaba por momentos económicos delicados y claramente había problemas que no podían continuar. Sin embargo, fue el expediente que se utilizó para la implantación del sistema el equivocado y poco claro. Se desconoció el DFL 1, de 1970, que liberaba a los jugadores del pago de impuestos por concepto de primas y premios, montos que, obviamente, no eran retenidos por los clubes. De la noche a la mañana los clubes del fútbol chileno nos hicimos de una deuda gigantesca con Impuestos Internos. Y la opción no dejaba dudas acerca de lo que se perseguía: el que no se transformaba en SA debía pagar de inmediato. Ocurre que nadie estaba en condiciones de hacerlo.

Pasando a lo futbolístico, ¿cómo ve a la U?
Ahora, muy bien. Traer al Fantasma Figueroa como técnico fue un tremendo error. El tipo puede ser una excelente persona, pero como técnico se pelea con todo el mundo y al final echa a perder todo, empezando por el camarín.

¿La pareció bien que se le diera la oportunidad a Cristián Romero?
Absolutamente. A Cristián lo conozco muy bien, porque fui yo quien lo contrató para la U. Es más: a mí me encantaría que, después de este interinato, fuera ratificado como técnico oficial. Es un entrenador tremendamente capaz.

¿Qué cree que puede pasar con él en la banca?
Que nos va a ir muy bien y vamos a ser campeones una vez más. El equipo ya no tiene “fantasmas” que lo atormenten.

 

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