Columna de la UC: 4-3-3

"En la Columna de Razta ofreceremos un análisis global sobre las virtudes y deficiencias que ha evidenciado el equipo en los últimos partidos".

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Agencia Uno

@columnaderazta

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Hoy en la Columna de Razta ofreceremos un análisis global sobre las virtudes y deficiencias que ha evidenciado el equipo en los últimos partidos. Por supuesto, llenarnos de flores no contribuye a que el equipo repunte en la tabla, ni menos es hora de conformarse con menos que la esperada revancha por el título.

En el planteamiento de Rodrigo Astudillo se nota que Universidad Católica ha decidido recuperar el protagonismo. En la era Lasarte, el equipo se planteaba en 3/4 con una variación de la doble línea de 4. Bastaba con darse cuenta de que Milovan Mirosevic tenía la misión táctica de parecerse al Sixto Peralta del torneo de Transición, un volante mixto junto al volante de creación, para que se desmitificara el afán ofensivo de Lasarte, entrenador que se apoyaba en el nivel individual de un plantel muy superior al resto. Según el panorama actual, la regularidad del equipo dependerá de las decisiones de Astudillo en la alineación, su lectura del juego y los rendimientos individuales, pero es difícil que la franja salga en un partido definitorio sin convicción o esperando la propuesta del rival.

Astudillo necesita que sus jugadores realicen las transiciones de ataque a defensa con mayor velocidad. Cuando Jonathan Bottinelli logre sincronizarse con los otros defensores no debería quedarse pegado tan seguido en el fondo, descuido que desestabiliza una defensa. El lateral que sube con mayor frecuencia es Fernando Cordero, por lo tanto, en varios pasajes de los próximos partidos, Católica quedará a menudo con Álvarez, Andía y Bottinelli como defensores. Si el plantel contara con un lateral izquierdo que brinde garantías en defensa, Álvarez tendría más libertad en ataque. El ingreso de Meneses compensa en parte la tendencia del equipo de cargarse por izquierda.

En el 4 – 3 – 3 que ideó Rinus Michels en la escuela holandesa los delanteros en punta habilitan al centrodelantero. En el equipo de Astudillo, José Luis Muñoz, quien va por izquierda, tiene licencias para jugarse en una opción individual. Por el otro extremo, Meneses asoma con mayor juego colectivo. La alternativa a Meneses, Álvaro Ramos, al igual que Muñoz tampoco es un puntero clásico. Probablemente la última vez que Universidad Católica jugó con dos punteros y un centrodelantero fue con Jaime González, Arturo Norambuena y Daniel Pérez. Ambas opciones ofrecen ventajas y

desventajas, con Astudillo cualquiera llega al gol, en el equipo de Olmos había un especialista en el centro del ataque que no perdonaba en los balones aéreos y definía bien en las habilitaciones que llegaban desde las bandas.

Vamos al asunto que causa mayor preocupación. ¿Qué necesita la defensa para darle solución al problema de los balones detenidos? Responsabilidad. Si usted es defensor y su marca convirtió el gol, entonces va a asumirlo en las declaraciones posteriores al partido y restará presión a sus compañeros, actualmente cuestionados en cada panel de fútbol por sus distracciones. Luego, yendo al juego mismo, está la experiencia de un jugador profesional para anticiparse a un rival o molestarle en el cabezazo. Mientras más goles nos conviertan en balones detenidos, más argumentos entregan al seleccionador para que nuestros defensores vean el Mundial desde la casa.

La presencia de Darío Bottinelli, Diego Rojas o Milovan Mirosevic aportan una cuota importante de inspiración en ataque. A ese talento habría que agregarle algunos movimientos automatizados en las habilitaciones que realizan a Cordero, Muñoz y Meneses por las bandas. Por supuesto, con balón dominado a la entrada del área, tanto Bottinelli como Rojas y Mirosevic disciernen perfectamente entre la oportunidad de un remate al arco o la opción de darle un pase filtrado a un compañero. Con cualquiera de ellos tres, Universidad Católica habría desequilibrado en la final contra O’Higgins, pero ya no sirve de nada fijarse en esos detalles. Esperemos que Cruzados SADP jamás vuelva a ofrecernos una propuesta deportiva que ignore la historia y ambición que caracteriza a nuestro club.

Un club grande posee aspiraciones a su altura y no cualquiera debería ponerse la camiseta de Universidad Católica.

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