Columna de Colo Colo: El fin del miedo

"¿Desde cuándo el colocolino empezó a creer en las mufas?", empieza diciendo Sebastián Torres.

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Agencia Uno

Por Sebastián Torres

@sedtorres

Columna del movimiento Colo Colo de Todos
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@ColoColodeTodos

¿Desde cuándo el colocolino empezó a creer en las mufas? Tal vez el 2010 cuando Cagna durmió su siesta y perdimos el campeonato, o cuando todos esperábamos el 2.0 de Levy o la guagua del Tolo. Lo único cierto es que desde hace un par de años muchos empezaron a crear cábalas, a usar las mufas y las contramufas, todo sea para que en el torneo de turno ganásemos la esquiva 30, que hoy de manera insólita es mencionada imitando la famosa camiseta de Zamorano sumando sus dígitos, cuando Ronaldo le quito la 9 en el Inter de Milán.

Hasta que volvió Paredes, el mismo que nos ilusionó el 2009, el que se pasó a medio equipo de Catolica en Santa Laura, y se calzó la camiseta con el número impronunciable para muchos. A diferencia del resto, Paredes no le tiene miedo y la luce orgulloso. En una entrevista, Esteban señala que no es un peso mayor lucir esa camiseta y que según sus cálculos con 15 goles de él seremos campeones. Se acabó la superstición.

Somos Colo-Colo. No hay mufas.

Mientras ayer algunos repetían las rutinas de siempre y otros probaban fórmulas nuevas, la entrada fue igual para todos: un recordatorio de que las cosas no nos serán fáciles, aun cuando el equipo de Tito y Miguel lo terminen por resolver. La entrada fue un caos, y tal vez eso hizo que el triunfo fuese doblemente disfrutado.

Muchos hablaban en la semana de que este sería el partido para medir el verdadero nivel del equipo de Pajarito, Paredes y compañía, y Colo-Colo cumplió. Algunos nos pusimos nerviosos con el gol de Canales y quizás recordamos cábalas que no se hicieron, ¿Tendré que repetir exactamente lo que hice hoy para el próximo partido si seguimos ganando?

Con el gol de Olivi vino la celebración y la tranquilidad de que este equipo avanza, más allá de los errores. Fue la clase de partidos que hasta el año pasado el equipo perdía, generando oportunidades de gol sólo para terminar convirtiendo al arquero rival en la figura de la cancha. Esta vez goleamos y fue nuestro Justo el que se lució mostrando toda su calidad en 6 o 7 atajadas espectaculares en su mejor partido desde que llegó.

En lo individual, al fin Vilches está jugando con seguridad, ganando todo por arriba y complementándose bien con Barroso. Pavez ha crecido en distribución y salidas sin faltas, aunque le sigue faltando el remate de distancia que prueba Valdés. En lo grupal, fue un partido de mucho toque tanto de los albos como de su rival, con varias llegadas por lado y lado pero con el Cacique marcando la diferencia en aquellos momentos en que tuvo el control del partido. Como equipo grande.

Esto es Colo-Colo, el de siempre, y no dependemos de supersticiones, si no de trabajo, garra, empuje y coraje. Después de tantos años extraviados entre los malos ratos que parecían no terminar, sólo nos queda disfrutar y gozar de este equipo y la alegría que nos trae. Para el próximo partido me juntaré con mis mismos amigos y haré una preveía en el mismo bar, pero más allá de bestias negras, cábalas y mufas, cuando Esteban se calza la 30 y corre con ella orgulloso y sin miedo, nos invita a dejar la cobardía y a esperar el día en que seamos todos nosotros, no solo él, los que festejemos con la 30.

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