Columna de la UC: El centauro cruzado

"Por algo al jinete y su corcel se les llama binomio, un equipo inseparable donde ambos vencen el miedo desde pequeños, uno a caerse y el otro a tropezar."

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Agencia Uno.

@columnaderazta

Revista Columna de Razta

Los equitadores poseen un vínculo con sus caballos que exceden infinitamente la coordinación demostrada en un salto. Existe una amistad que en ocasiones nace en la formación, se consolida en las prácticas y aflora en las competencias, incluye momentos de gloria y también tristes despedidas. Por algo al jinete y su corcel se les llama binomio, un equipo inseparable donde ambos vencen el miedo desde pequeños, uno a caerse y el otro a tropezar. Hoy en la Columna de Razta recordaremos a una leyenda de la equitación a nivel nacional e internacional.

Entre los jinetes que incrementaron la historia del deporte ecuestre en el Club Deportivo Universidad Católica refulge la figura de Américo Simonetti Mazzarelli. En 1960, ganó el Champion con Chañaral y en 1963 fue elegido el Mejor Deportista de Chile por el Círculo de Periodistas Deportivos. Al año siguiente, se coronó campeón en la prueba de Salto en el Sudamericano de Viña del Mar y también obtuvo oro en Palermo, donde se disputó una cita continental extraordinaria.

No todas fueron alegrías: Cuando viajaba a los Juegos Olímpicos de Tokyo 1964, Simonetti se despidió de su caballo El Gitano, fallecido a causa de un derrame.

En las décadas siguientes, Américo Simonetti continuó en la senda del triunfo con el escudo de Universidad Católica y de Chile. Se convirtió en quíntuple campeón nacional, completó tres Juegos Olímpicos con su participación en Múnich 1972 y Los Ángeles 1984, además de la mencionada experiencia en Tokyo.

Como un maestro siempre inspira a otros, compartiremos una anécdota de Luis Iván Torrealba en la revista Punto y Gol del 23 de enero de 1984: A comienzos de los 80′, Torrealba era un niño que idolatraba a Américo Simonetti. Cada vez que los caballos del consagrado deportista completaban una prueba sin faltas, él niño les regalaba un cubo de azúcar. Simonetti vio en él a un futuro equitador y le asignó una yegua llamada La Scarlet de Malloco. Gracias a su amistad con la Scarlet, Torrealba se apasionó cada día más con el deporte ecuestre. Pese a que la yegua fue sacrificada luego de un parto fallido, el promisorio jinete se convirtió en campeón de su categoría en Chile, también representando a Universidad Católica.

El Jardín de Saltos del CDUC fue bautizado en su nombre el 2013. En la ceremonia del homenaje, Simonetti declaró que Universidad Católica había sido un gran respaldo en su vida; también dijo que se dedicaría a la equitación hasta cuando no pudiera subirse a un caballo, una gran enseñanza para quienes poseen la obligación de darle al club inmensas alegrías.

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