Columna de Colo Colo: Resistieron

Más allá de los triunfos en línea y del caudal ofensivo, este Colo-Colo recuperó la alegría para su gente.

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Luego de años de insomnio volvemos a creer en el futbol. Agencia UNO

Por Alejandro Duarte
@AleDissection

Columna del movimiento Colo Colo de Todos
FB de Colo Colo de Todos
@ColoColodeTodos

 

Colo-Colo saltó una nueva valla en su camino rumbo al ilusionante título. Sólo 20 minutos le tomó al equipo de Tapia corroborar su cartel de favorito ante un irreconocible Palestino, que pagó cara su desidia defensiva en los albores del encuentro.

El duelo presentaba la inquietud sobre cómo funcionaría el equipo sin la presencia de Emiliano Vecchio, uno de los pilares de la actual campaña y factor de desequilibrio en ofensiva. Durante la primera parte su ausencia pasó inadvertida, en gran parte por el nivel sobresaliente de Jaime Valdés, quien ratificó su polifuncionalidad y carácter. Esta vez zafamos la prueba de tener un plantel corto, la contundencia nos alcanzó en este partido, pero podría ser un problema en la medida que avance el campeonato y aparezcan las lesiones.

De los últimos 45 minutos quedan bastantes comentarios negativos: el equipo se durmió, languideció su fútbol y perdió la brújula. Las críticas no están lejos de la verdad, pero aun así, el rival nunca presentó peligro cierto, es decir, jugando poco la victoria nunca estuvo en duda. A falta de ideas arriba, el bloque posterior mostró su mejor cara en lo que va de torneo, Villar y los cuatro del fondo se vieron sincronizados y con confianza. La idea defensiva de Tapia y el trabajo particular de Riffo mostró sus mejores resultados cuando el nerviosismo se apoderó de varios en las tribunas.

Pero nuestra retaguardia resistió, mientras en la tribuna norte un humilde lienzo llamaba también a resistir a otras defensas, que enfrentan ofensivas que como armas tienen bastante más que una pelota de cuero. La hinchada mostró su solidaridad con el pueblo palestino y el pueblo mapuche en una señal clara de que se puede y se debe hacer algo más que cantar los noventa minutos, como se hizo el domingo en Santa Laura. Preadolescentes desinformados se llevaron a sus casas algo más que la satisfacción de los goles.

Más allá de los triunfos en línea y del caudal ofensivo, este Colo-Colo recuperó la alegría para su gente: se ve en las tribunas, en la calle y en el trabajo. Luego de años de insomnio volvemos a creer en el futbol, y es alegre la ansiedad en la espera de ver a los blancos salir a la cancha. Blanco y Negro, además de usurparnos el Club Social, nos había quitado las tardes de triunfos, donde por 90 minutos el obrero, el chileno humilde, al que la vida no trató bien, podía sentir que era un ganador.

Mientras la recuperación institucional no se concrete tal vez nunca la felicidad sea total, pero la cancha habla y nos tiene contentos. Puede parecer un despropósito que sea un triunfo ante Palestino el que nos brinde este té dulce y esta marraqueta crujiente, pero después de tantas malas, el colocolino disfruta su momento: tiene un técnico que nos representa, referentes en el plantel y alegría en el juego.

Los hinchas de Colo-Colo demostraron su valía en las malas, no abandonaron al equipo y las estadísticas así lo prueban. Se cuadraron con los técnicos, se organizaron y volvieron en masa a ser socios del Club Social y Deportivo. Resistieron. Hoy, tras años siendo golpeados por la ineptitud de la concesionaria, están contentos. Celebran cada triunfo, se abrazan con cada gol. Lo tienen más que merecido.

 

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