Columna de la UC: Gazitúa, el mandarín

Casi veinte años lleva Gazitúa ostentado un poder absoluto dentro del club y en el camino han sido marginados todos sus opositores.

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Por Cristián Berríos
@columnaderazta

En los últimos tres o cuatro años, Universidad Católica ha desperdiciado la madurez y competitividad de jugadores como Cristián Álvarez, Milovan Mirosevic y especialmente Christopher Toselli, quien ha salvado campañas que por su propuesta táctica estaban destinadas a ser discretas. Probablemente, el problema actual en el aspecto futbolístico pasa porque carecemos de transiciones automatizadas de defensa a ataque y viceversa. La estrategia casi exclusiva se basa en cederle el balón a Darío Bottinelli.

A eso agreguemos problemas de fondo: Cruzados SADP estrujó el título 2010 hasta el cansancio y careció de contrataciones de jerarquía en las temporadas siguientes; el pluralismo en el directorio brilla por su ausencia y la hegemonía de La Fundación ha traspasado el límite entre la antigua administración del CDUC y Cruzados SADP.

Esa política de exprimirle las mejores temporadas a los jugadores destacados con proyectos deportivos inconsistentes o entrenadores primerizos, y prohibirle voz y voto a los hinchas – por algo las juntas de accionistas de la concesionaria se realizan en horarios prohibitivos para los trabajadores -, obedece a la visión mezquina de Luis Felipe Gazitúa, presidente de la Fundación y vicepresidente de Cruzados SADP. Durante los peores momentos de Fernando Carvallo el 2008, la prensa filtró las siguientes palabras de Gazitúa: “No existe peligro de descenso”.

Es verdad, entrena Astudillo y los jugadores deben brindarse por enteros en beneficio de nuestros colores, mojar la camiseta si quieren una indicación más explícita, pero ellos son parte de un proyecto deportivo que nunca ha quedado claro. Universidad Católica tenía la obligación histórica de encaminarse por los mismos rumbos que llevaron al equipo a la final de Copa Libertadores 1993. Casi veinte años lleva Gazitúa ostentado un poder absoluto dentro del club y en el camino han sido marginados todos sus opositores.

A mitad de año habrá cambios en el directorio, quizás un nuevo entrenador y un par de refuerzos llamativos, nada de eso sirve si la testera continúa contaminada con una ambición sin sentido. ¿Por qué Luis Felipe Gazitúa busca eternizarse en Universidad Católica si fueron exonerados o desterrados verdaderos emblemas? No pierdan tiempo criticando a Oscar Meneses, Mario Lepe, Rodrigo Astudillo, cualquiera en el lugar de ellos buscaría abrirse paso como estratega en Primera División. Culpen a quienes cerraron las puertas del Fútbol Joven de Universidad Católica a Ignacio Prieto, Ricardo Lunari, Gerardo Reinoso o Sergio Fabián Vázquez.

Si llegan los empresarios chinos, información que difundió El Mercurio y puede ser  creíble o no, da lo mismo si lo escucharon mientras pedían carne mongoliana con papas, los orientales tendrán que someterse a un Mandarín: Luis Felipe Gazitúa.

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