Columna de Colo Colo: 50 millones

"50 millones de personas que conforman la tinta indeleble con que se ha escrito la historia grande de nuestro Club", dice José Miguel Sanhueza.

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Agencia UNo

Por José Miguel Sanhueza

@albohemio

Columna del movimiento Colo Colo de Todos
FB de Colo Colo de Todos
@ColoColodeTodos

Estos días hemos podido ver en la prensa una noticia que nos llena de orgullo a todos los que llevamos el Cacique en el corazón. Si mañana viernes Colo-Colo lleva al estadio a más de 8 mil personas (llevará muchas más, qué duda cabe), se convertirá en el primer equipo chileno en haber llegado a los 50 millones de espectadores a lo largo del Torneo Profesional (es decir, sin contar los 8 años previos al profesionalismo, ni las giras en Chile y el extranjero, la Copa Chile ni las laureadas campañas internacionales).

50 millones de personas que conforman la tinta indeleble con que se ha escrito la historia grande de nuestro Club, desde las primeras andanzas por los Campos de Sports de Ñuñoa o el Estadio de Carabineros hasta las grandes epopeyas en nuestro querido Monumental David Arellano, pasando por inolvidables noches triunfales de antorchas en el Nacional que Colo-Colo inauguró. De la fraternidad de antaño a la humillación de los torniquetes, revisiones y precios de hoy. Desde los primeros frutos de la rebelión encabezada por los hermanos Arellano hasta el secuestro institucional y moral de nuestro club por parte de la concesionaria Blanco y Negro.

50 millones. En casi 81 años de profesionalismo eso hace más de 600 mil personas por año. No ha existido partido político, movimiento social o cualquier otro tipo de organización del Estado o la sociedad civil chilena que movilice esa cantidad de gente. 50 millones que nos recuerdan lo grande, lo gigantesco que es Colo-Colo, algo que ni todas las acciones y fajos de billetes del mundo pueden comprar. Una grandeza que nos enorgullece pero que, al mismo tiempo, entraña una tremenda responsabilidad, que no se puede tomar a la ligera.

La tarea de recuperar el Club debe convocarnos a todos. Que seamos los propios colocolinos quienes nos hagamos cargo de los destinos de nuestra institución es una tarea grande, de largo aliento. Va mucho más allá de simplemente expulsar a una concesionaria (un paso sin duda indispensable). También debemos pensar y proyectar qué pasa el día después de que se vaya Blanco y Negro, y trabajar por construir una Corporación fuerte y con bases sólidas para estar a la altura.

Si algo debiesen entender quienes hoy regentan los rumbos de la Corporación, con Raúl Labán a la cabeza, es que un desafío así comienza por ordenar la casa. Mientras algunos se pierden en proyectos faraónicos y delirios populistas, miles de socios aún esperan sus credenciales y los colocolinos aún esperamos saber con claridad algo tan básico como cuántos socios somos. Hoy, quien osa preguntar algo suele recibir por única respuesta una pachotada por las siempre traicioneras redes sociales.

Este 2014 habrá elecciones en nuestro Club Social y Deportivo. Y en un año electoral los ofertones y promesas de ocasión desde el oficialismo suelen estar a la orden del día, desde compras de paquetes accionarios sin procedimientos claros, hasta ramas deportivas sin que se propongan fuentes de financiamiento y sustentabilidad para ellas. Venga un llamado a que enfrentemos este proceso con responsabilidad, debatiendo ideas y proyectos con la participación de todos y no con la premura de tener un anuncio rutilante para la próxima pauta de prensa. Que encaremos este momento no bajo la mirada estrecha del corto plazo, sino teniendo en mente las próximas décadas. Que debatamos y proyectemos, sin prisa pero sin pausa, cómo construir la Corporación que necesitamos para administrar la organización social más grande de Chile.

En definitiva, que pensemos en las próximas 50 millones de personas que están por venir. En los relatos que se están por escribir. En las cargas gigantescas de bolsas de té dulce y las camionadas de kilos de crujiente marraqueta que llegarán a nuestras mesas en tantos lunes futuros. 50 millones de personas, 50 millones de historias, 50 millones de antorchas que alumbrarán con fuego de campeón.

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