Columna de Colo Colo: La ansiedad

"La ansiedad tiene una función muy importante relacionada con el instinto de supervivencia", dice Claudio Pérez.

Por

 

Imagen foto_0000000120140410115511.jpg
Photosport

Claudio Pérez

@CPerezoso

Columna del Movimiento Colo Colo de Todos

FB de Colo Colo de Todos

@ColoColodeTodos

“Esperé tanto tiempo todo esto, que cuesta un poco mantener la calma. Ya queda poco. Ojalá podamos celebrar todos el domingo”. Con estas palabras Esteban Pavez señalaba a un medio de comunicación lo que estaba viviendo en la previa del trascendental partido que se jugará en horario de misa en el Monumental David Arellano, completamente lleno.

La ansiedad tiene una función muy importante relacionada con el instinto de supervivencia, es la activación de mecanismos por los que el ser humano prepara las reacciones que le permiten mantenerse con vida.

Aunque no es nuestra supervivencia la que está en juego. Todo lo contrario: el pueblo colocolino ha demostrado que pese a ser mancillado, maltratado y vilipendiado por un grupo minoritario de mercanchifles que apostaron a rentabilizar su negocio privado, nuestra alegría sigue intacta y, con ella, nuestras ganas de dar vida al sueño de recuperar el Club, comenzando por el triunfo en las elecciones de noviembre. Los socios ya hemos sobrevivido lo peor y avanzamos a recuperar nuestro sitial.

Desde el domingo pasado, cuando vencimos al arrendatario, la ansiedad me carcome, no me deja dormir ni hacer las cosas que regularmente hago. No logro desconectar mis pensamientos frente a la posibilidad cierta de ser campeón frente a Wanderers. Sabía que el momento iba a llegar, todos hemos luchado por ello, nosotros desde la galería, venciendo la prepotencia, la violencia, las muertes, y los jugadores desde ese camarín rico en historia y leyendas.

Serán muchos los que queden sin entrada, como ha sido la tónica durante todo el año. La gente, que no falla, estará en bares, casas, cordillera y mar, desde el afligido norte al gélido sur, tomará su ansiedad para convertirla en energía, empujando con ella la pelota hacia el arco.

Siendo mitad de semana ya no me quedan uñas, y me han salido más canas que en toda mi vida. Recuerdo a mi abuelo Tadeo, cuando le prohibían escuchar los partidos del Popular porque su corazón no estaba apto. A sus 90 años, el viejo era más vivo que todo el mundo, y gracias a unas pastillas, su inseparable vinito y sus infaltables audífonos, realizaba todo un ritual para escuchar el relato de don Nicanor Molinare. Se sabía las formaciones históricas de memoria y me explicaba la importancia de ser del Colo, del respiro que millones de chilenos sienten cuando ganamos. A ver si se aparece en el estadio a ver al bisnieto que no alcanzó a conocer.

¿Sufrirán los jugadores y el cuerpo técnico esta misma intranquilidad? ¿Cómo lo harán Tapia y Riffo para controlarla? ¿Cómo dormirán los jugadores el sábado en la previa?

Estoy pensando en ellos, en su ansiedad, en la mía, en la de todos. Hoy un compañero de pega me dijo “puta que estay monotemático”. Es cierto, lo sé, no puedo controlarlo. No doy más. Quiero que llegue el domingo.

Es un estado alterado de consciencia, estamos en guardia. Así nos hicimos invencibles, así forjamos esta historia de generación en generación, que ahora estamos ansiosos de seguir proyectando. Las coincidencias quisieron que fuera el mismo mes, este abril fundacional, el momento de firmar otro capítulo en la historia.

Se alargan y se alargan las horas de la semana, pero tal vez la única idea que sirva para calmar la ansiedad sea la certeza de que con el domingo sucederá lo mismo que con La Treinta o la recuperación del Club: no importa cuánto tarde en llegar, tiene que terminar por venir.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo