Doce años después: Colo Colo volvió a ser campeón con un técnico nacido en Chile

Jaime Pizarro fue el último técnico nacido en Chile que salió campeón. Lo hizo cuando los albos estaban en quiebra y con una mística parecida al equipo de Tapia.

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Héctor Tapia revivió a un equipo que parecía muerto / Crédito: Agencia UNO

Por Gonzalo Pérez Amar
@perezamar

La labor de Jaime Pizarro en Colo Colo no era fácil. Los albos se declaraban en quiebra y el Kaiser llegaba a tomar la dirección técnica en uno de los peores momentos dirigenciales del cuadro de Macul. Con jugadores formados en casa y un duro momento financiero, tenía que ingeniárselas para conseguir resultados favorables.

Y el campeón de América mostró rápidamente sus condiciones. El plantel de canteranos entendió el momento que estaban pasando y lo que tenían que hacer para darle una alegría a un pueblo colocolino que estaba sufriendo, pero que no fallaba en su asistencia al estadio. 

Eduardo Lobos, Braulio Leal, Luis Mena, Manuel Neira, Miguel Aceval, Rodolfo Madrid, Miguel Riffo, Gonzalo Fierro y Francisco Huaquipán eran algunos de los nombres jóvenes que aparecían para tomar las riendas del equipo, mientras que David Henríquez, Marcelo Espina, Marcelo Barticciotto y Raúl Muñoz intentaban entregarle experiencia a un juvenil equipo. 

Pese al difícil momento dirigencial y económico, el equipo le respondía al Kaiser y alcanzaba la semifinal del Campeonato de Apertura de 2002. Rangers era el rival que tenían en frente y no pudieron superarlos. La hazaña tendría que esperar un semestre. Y los canteranos no le fallaron a un público que sufría por la quiebra del equipo. 

Los albos lograron clasificar a los playoffs del Clausura 2002 y, en sextos de final, eliminaron a Unión Española. El camino a la heroica gesta se comenzaba a pavimentar. El camino a las estrella “23” estaba cada vez más cerca. Luego de los hispanos, vinieron Cobresal y Cobreloa y los dos equipos mineros fueron derrotados por el equipo de Jaime Pizarro. 

Sin embargo, en la final apareció Universidad Católica. La labor parecía muy difícil para el juvenil plantel, pero recordaron el himno del club y sacaron a relucir la frase “por su empuje y coraje, en las canchas como Colo Colo no hay”. Una cómoda victoria por 2 a 0 en el Estadio Nacional encendía la ilusión del campeonato en la quiebra y tenían que liquidar todo en el Estadio Nacional. Sin embargo, un gol de Pablo Lenci parecía complicar las cosas. Hasta que apareció Marcelo Espina para emparejar las cosas y Manuel Neira para sentenciar la llave con un doblete. El descuento de Albert Acevedo no podía empañar la celebración y la hazaña del equipo de Jaime Pizarro. 

Casi doce años han pasado de esa gesta conseguida por los dirigidos del Kaiser. Doce años sin que un técnico nacido en Chile (N de la R: Marcelo Barticciotto tenía la nacionalidad chilena al salir campeón el 2008, pero era nacido en Argentina) pudiera celebrar un título con Colo Colo. Hasta que apareció un criado en la cantera y devolvió a la vida al cuadro albo.

Pese a que la situación financiera no era la misma que en 2002, el momento deportivo que atravesaba Colo Colo antes de la ansiada “30” no era muy distinto al que se vivía en el periodo de la quiebra. Cuando Jaime Pizarro asumió como director técnico, las epocas gloriosas de Gustavo Benítez habían quedado atrás y ya habían pasado cuatro años sin que los albos pudieran celebrar un título.

Y ese nombre se repetiría cuando Héctor Tapia tomó la misión de llevar a Colo Colo al título, luego de cinco años de sequía. Gustavo Benítez renunciaba a la banca por los malos resultados y el joven DT tenía que asumir como interino en el Apertura 2013. Sin posibilidades de pelear el título y con un equipo que no jugaba bien, logró cosechar cuatro victorias, dos derrotas y un empate. Resultados suficientes para convencer a los dirigentes de contratarlo por 18 meses. 

Con el contrato renovado, la mira estaba puesta en el Clausura 2014. Ahí fue cuando decidió contratar jugadores experimentados para sacar el equipo adelante, además de darle posibilidad de pelear a los canteranos. La apuesta le sirvió y creó una base sólida para entregarle confianza a un equipo que parecía muerto.

Equipo que reencantó a los hinchas y les permitió celebrar tras cinco años viendo a sus rivales alzarse en lo más alto del fútbol chileno. Cinco años que fueron eternos para un equipo que se desmantelaba de a poco, pero que volvió a confiar en un técnico chileno para conseguir la ansiada “30”. 

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