Los méritos de Héctor Tapia para resucitar a un Colo Colo que estaba muerto

El joven técnico de los albos llegó para reemplazar al despedido Gustavo Benítez y rápidamente mostró credenciales.

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Por Gonzalo Pérez Amar

@perezamar

El Clausura del 2009, bajo el mando de Hugo Tocalli, fue la última vez que los hinchas de Colo Colo pudieron celebrar un título. De ahí en más, desfilaron una serie de técnicos por el Estadio Monumental y la esquiva estrella número 30 no llegaba. Diego Cagna, Luis Pérez, Américo Gallego, Ivo Basay, Omar Labruna, Hugo González y Gustavo Benítez intentaron celebrar un campeonato, pero se fueron sin éxito de Macul.

Las malas decisiones dirigenciales, los refuerzos que no servían y la hinchada que se separaba del plantel, parecían alejar aún más ese anhelado título. Pero cuando Colo Colo estaba en su peor momento, llegó un ex jugador que sentía al club en su corazón: Héctor Tapia Urdile. Y ahora su rol no era convertir goles, sino que vestirse con el buzo de director técnico para sacar adelante a un equipo que no convencía

Cuando Gustavo Benítez tuvo que renunciar al banco por los malos resultados que obtuvo, Tito Tapia, que era su ayudante, asumió el interinato y ahí comenzó su explosiva carrera. Ya sin opciones de pelear el título, la única misión del nuevo DT era entrar a la Liguilla para la Copa Libertadores. Misión que no pudo cumplir. Pero el equipo parecía tener otro espíritu y cosechó cuatro victorias, dos derrotas y un empate, además de vencer en el Superclásico del fútbol chileno. 

El ex delantero rápidamente sumó bonos para quedarse al mando de Colo Colo como técnico oficial, pero la dirigencia demoraba su ratificación. Finalmente, el ansiado día para el joven DT llegó el 9 de diciembre y fue confirmado su acuerdo por 18 meses. Los dirigentes de Blanco y Negro apostaban por la cantera alba y la decisión fue la correcta.

La esquiva estrella 30 llegó hasta el Estadio Monumental y fue Héctor Tapia el encargado de bajarla. Un estratega que hizo méritos de sobra para revivir a un Colo Colo que ya parecía muerto y no celebraba hace cinco años.

Los méritos de Héctor Tapia para resucitar a Colo Colo

Impuso su estilo de juego

Apenas asumió como interino de Colo Colo, el equipo comenzó a jugar de una forma muy diferente a como lo hacía con Gustavo Benítez. El técnico paraguayo estaba acostumbrado a los antiguos esquemas y al pelotazo en busca de sus delanteros, pero Tapia quería reencantar a los hinchas albos.

Por eso, su equipo cambió los pases directos por pases en cortos y todas las jugadas comenzaban desde los defensas. Los pelotazos se olvidaron en Macul y Colo Colo mostraba las ganas de acariciar el balón. Héctor Tapia le impuso a sus jugadores la obligación de salir jugando desde el fondo y así crear las ocasiones de gol. Además, volvió a utilizar el juego por las bandas y ahí encontró una dupla perfecta entre Gonzalo Fierro y José Pedro Fuenzalida.

En su deseo de darle toque al equipo, Emiliano Vecchio cumplió un rol fundamental. Con el volante argentino en mejor condición física, fue él el encargado de crear el juego desde el mediocampo y ahí también encontró a su complemento perfecto: Jaime Valdés.

Confió en los juveniles

Héctor Tapia creó una columna vertebral en Colo Colo con experimentados jugadores: Justo Villar en portería, Julio Barroso en defensa, Jaime Valdés y Emiliano Vecchio en el mediocampo, y Estaban Paredes en ataque.

Pero el técnico, que venía de dirigir en las inferiores, completó el equipo con los juveniles. Luis Pavez y Esteban Pavez fueron los casos más emblemáticos. El lateral izquierdo se ganó la titularidad en un puesto que estaba huérfano y respondió a la confianza que le dio Tapia. Pese a que en ciertos partidos no mostró su mejor nivel, supo cumplir en las funciones que le encomendó el técnico y mostró regularidad.

Caso aparte es el de Esteban Pavez. El mediocampista se convirtió en pieza clave del equipo y al lado de Jaime Valdés, se sintió más cómodo que nunca. Mostró solidez en el quite, agresividad para defender y creatividad para atacar. Con la llegada del Pajarito, se dedicó a labores más defensivas y ahí demostró toda su garra, pero cada vez que se atrevía a atacar, sorprendía con sus remates de media distancia.

Aunque no fueron titulares, Tapia también le dio oportunidad a otros canteranos. Hizo debutar por el campeonato a Dilan Zúñiga, Bryan Carvallo y Nicolás Orellana, además de tener a Juan Delgado como constante opción para el once inicial.

Reinventó a Fierro y Fuenzalida

Todos los técnicos que tuvieron a Gonzalo Fierro y José Pedro Fuenzalida insistían en poner al primero como puntero o volante y al segundo como lateral. Sin embargo, Héctor Tapia cambió las cosas.

Fierro pasó a el sector defensivo y Chapita quedó como puntero por derecha. La apuesta le funcionó al técnico y en su deseo de salir tocando y jugando, el capitán albo le entregó mayor creatividad en ese sector.

En tanto, Fuenzalida rindió en su puesto de atacante, mejoró sus centros y siempre era un agente de peligro.

Creó una columna vertebral

Si algo necesitaba Colo Colo era jugadores experimentados que pudieran sacar adelante al equipo. Cinco años sin ser campeones habían golpeado duro al camarín y las dudas se notaban en la cancha.

Por eso, Héctor Tapia quería crear una base sólida para afirmar al resto del equipo. Y lo consiguió. Todo partía con Justo Villar, que sacó toda su experiencia para darle seguridad al resto del equipo. El seleccionado paraguayo demostró su categoría, salvó jugadas claves y es de esos arqueros conocidos en el fútbol como “gana partidos”.

Justo Villar también estuvo siempre respaldado por Julio Barroso. El defensor llegó por petición de Héctor Tapia y demostró la razón que llevó a Colo Colo a ficharlo. Se transformó en el patrón del área chica, siempre atento a los cruces, sólido en la marca y dándole confianza a Christian Vilches, que era uno de los jugadores más criticados de los albos.

La base de Colo Colo siguió en el mediocampo. Con Emiliano Vecchio en su mejor condición física y subiendo su nivel en todos los partidos del Apertura, necesitaba un compañero que le dé soltura. Ahí apareció Jaime Valdés. Con la experiencia de jugar en la Serie A, el Pajarito le impuso otro ritmo a los albos, mostró quite y siempre era el primero en crear las ocasiones de gol. Así hizo que el volante argentino se sintiera más cómodo y volviera al nivel que mostró en Unión Española.

Finalmente, la llegada de Esteban Paredes motivó a todos los jugadores. El delantero llegó a demostrar que quiere un cupo en la selección y levantar la moral de un equipo que estaba hundido. Con su don de mando y su buen juego, sacó adelante a Colo Colo. Se transformó en el goleador y referente albo.

Le encontró posición a Felipe Flores

Era uno de los más criticados en Colo Colo y los hinchas lo querían lejos del Estadio Monumental. Pero Héctor Tapia lo sacó a flote y le encontró su puesto en la cancha. Flores pasó al sector izquierdo del ataque y ahí comenzó a brillar. En el debut oficial del técnico, le salvó el partido ante Audax Italiano y marcó en el minuto 91.

De a poco se fue ganando a los hinchas del Monumental y luego se ganaba los aplausos cada vez que convertía o salía reemplazado.

Quedó invicto ante la U

Había dirigido sólo tres partidos como técnico interino y le tocó el difícil desafío de enfrentar el Superclásico. Luego de caer ante Universidad de Concepción, tuvo que enfrentar a la U en el Monumental y salió victorioso. Una trabajada victoria por 3 a 2 fue el saldo final del primer partido ante los azules de Héctor Tapia. 

En su segundo torneo al mando de los albos, la historia era muy distinta. Al igual que en el Apertura 2013, perdió en la previa con Universidad de Concepción. Sin embargo ahora estaba peleando el título y una victoria en el clásico los dejaba a un paso de quedarse con el Clausura.

Colo Colo sufrió para mantener el 1 a 0 que consiguieron con el autogol de Roberto Cereceda, pero lo consiguieron y le dieron una nueva victoria al DT. La estrella 30 estaba cada vez más cerca.

Se plantó frente a la dirigencia

El primer encontrón que tuvo con los dirigentes fue por su renovación. El técnico tenía claras sus condiciones y las hizo respetar, por lo que Blanco y Negro terminó cediendo. Luego vino el encontrón por los refuerzos.

Héctor Tapia fue claro en sus peticiones: Julio Barroso, Jaime Valdés y Esteban Paredes. De esos tres nombres no lo movió nadie y no cedió. Los jugadores terminaron llegando y se han transformado en los mejores refuerzos albos de los últimos tiempos.

Finalmente, no tuvo problemas para criticar la decisión de la dirigencia de arrendar el Estadio Monumental para el concierto de Metallica. Héctor Tapia tenía claro lo que había que hacer para salir campeón y uno de esos puntos era que nadie lo pasara a llevar.

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