Columna de Colo Colo: ¿Por qué Enrique Marín es tan guatón?

"Además, los partidos del Cacique a los que no podíamos asistir, los escuchábamos por la misma emisora", los recuerdos de Pavel Piña.

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Agencia Uno

Pavel Piña

Columna del Movimiento Colo Colo de Todos

FB de Colo Colo de Todos

@ColoColodeTodos

Nunca me olvidé de ese chiste, era repetido una y mil veces durante el programa Colo-Colo de Todos de la radio Nuevo Mundo allá por los noventas. La talla nació a propósito de un clásico, en el que el hombre de negro no sancionó un clarísimo penal en contra de Frank Lobos, influyendo radicalmente en el marcador.

Recuerdo que el programa tenía varias emisiones durante el día. Las más importantes, a las 14:00 y a las 19:00. Estos horarios tenían en mí dos consecuencias claras:

El programa de las 14:00 lograba que al regreso del recreo del almuerzo en el colegio, con mi gran amigo Miguel, pusiéramos el 930 del díal AM. Nos sentábamos en los últimos puestos, y la mayoría de las veces coincidía con las clases de matemáticas, por lo que no prestábamos mucha atención: los ùnicos problemas que nos interesaban eran los del Club. Del personal stereo salía un audífono para cada uno. Cuando entregaban las pruebas, los rojos tambièn eran uno para cada uno. No nos importaba, mientras oìamos el anuncio de rollos de papel para taxìmetros con fondo musical de Historias de Taxi de Ricardo Arjona que antecedìa cada programa.

Por otra parte, el programa de las 19:00 me mantenía alejado de la tele, por lo que pude pasar un buen tiempo lejos de las teleseries y otros programas de mierda de la tarde, además de generar algo de tensión en la casa por no comer con la familia, ya que no me despegaba de la radio de la pieza hasta pasadas las 9.

Además, los partidos del Cacique a los que no podíamos asistir, los escuchábamos por la misma emisora. “Otro gol de Colo-Colo, otro gol de los colocolinos, otro gol de Colo-Colo de Todos en Radio Nuevo Mundo” sonaba fuerte en mi casa con cada anotación de Colocolito

Pasaron los años y ese espacio desapareció. No tengo en la memoria cuándo fue ni cómo fue. Sólo recuerdo el gusto de escucharlo y sentirlo como una obligación de lunes a viernes. Qué importante fue para mí y para muchos el programa Colo-Colo de Todos.

Pasó el tiempo, mucho tiempo, y con algunos amigos nos fuimos juntando para hacer cosas relacionadas con Colo-Colo. Siempre fuimos de los que prefieren equivocarse haciendo algo que adoptar el rol del espectador. Así, formamos un grupo de hinchas y socios que el año 2010 tomó la valiente decisión de postularse a la directiva del Club. Al escoger un nombre en común quisimos rendirle tributo a ese espacio radial que durante tantos años nos acompañó en nuestro fanatismo.

Luego de las elecciones y con la finalidad de poder informar lo que pasa dentro del Club, más allá de lo que suelen comentar los diferentes programas deportivos, tomamos la decisión de lanzarnos a la aventura de tener un programa de radio. Casualmente, es en la misma radioemisora que nos acompañó en nuestra infancia. Al programa lo bautizamos Por Empuje y Coraje, en honor al tremendo libro del gran Sebastián Salinas.

Hoy, nuestro programa tiene mucho de aquel espacio: está hecho con mucho amor por el Club, por gente que dedica gran parte de su tiempo en armarlo sin recibir nada a cambio más que la satisfacción y la tranquilidad de un trabajo bien hecho. Hablamos sobre el partido jugado o el que se jugará, tenemos un bloque que apela a la nostalgia y recuerda grandes gestas e ídolos que necesitamos homenajear. Y por supuesto, un bloque institucional que pretende comunicar lo que sucede dentro del Club, el aspecto interno que tanto nos interesa a los que luchamos por la liberación de Colo-Colo.

Allá por mediados de los noventa jamás imaginé que participaría en un programa de radio sobre Colo-Colo, y hoy que lo hago recuerdo con cariño esas voces que nos alegraban las tardes de colegio.

El chiste que da nombre a la columna:

-¿Por qué Enrique Marín es tan guatón?

-Porque el día 24 de julio, día de Santa Cristina, a los dos minutos del segundo tiempo, en el arco sur del Estadio Nacional, ¡se comió un penal más grande que una casa!

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